EN SU CASA. Romina tiene cuatro hijos. Dice que durante la noche es difícil dormir debido a los mosquitos. la gaceta / fotos de analía jaramillo
La última semana dejó a Tucumán bajo el impacto de lluvias persistentes que volvieron a exponer la vulnerabilidad de barrios asentados en zonas bajas y cercanas a los cursos de agua. En el sector sureste de San Miguel de Tucumán, a la vera del río Salí, el barrio Las Piedritas quedó otra vez en el centro de la escena. Allí, la crecida del cauce y el desborde de un canal cercano provocaron inundaciones que afectaron viviendas precarias y obligaron a desplegar un operativo de emergencia.
Evacuación y asistencia
Ante el riesgo de derrumbe del terreno donde se levantan las casas, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán evacuó a cerca de medio centenar de vecinos del barrio En total, 17 familias, muchas de ellas con niños, fueron trasladadas de manera provisoria al albergue municipal Papa Francisco, ubicado en el Parque 9 de Julio.
El agua dentro de la casa
Para quienes permanecieron en el barrio durante la madrugada de la inundación, el recuerdo es reciente y angustiante. Lourdes y Nicol, dos hermanas que viven en la misma vivienda, contaron cómo atravesaron esas horas. “Somos dos familias. Yo vivo con mi hija y mi hermana Nicol vive con sus chicos”, dijo Lourdes al describir la situación habitacional.
Nicol explicó que el agua ingresó sin dar margen de reacción. “El agua llegó hasta las rodillas y en algunas partes fue más alta”, relató. “Vino el agua con mucha fuerza desde el canal. Cuando llueve fuerte, todo baja rápido para este lado”, dijo.
BARRO Y HUMEDAD. Lourdes vive junto a sus hijos pequeños en su casa.
La inundación comenzó de madrugada. “Fue alrededor de las dos de la mañana”, recordó Nicol. En ese momento, señalaron que estaban sin luz y no fueron evacuadas. Con los chicos, la prioridad fue ponerlos a resguardo. “Tratamos de sacar lo que pudimos y resguardar a los chicos. Fue todo muy rápido”, contó Nicol. Las pérdidas fueron materiales pero significativas para familias con recursos limitados. “Perdimos muchas cosas. Sobre todo colchones, ropa y cosas de la casa”, enumeró Lourdes.
Humedad, barro y miedo
La casa quedó dañada. “Quedó todo húmedo. Hay una pieza que no tiene contrapiso y sigue siendo de tierra, así que el agua queda”, explicaron las hermanas. Para ellas no se trató de un hecho aislado. “No es la primera vez que entra agua, pero nunca así de fuerte como ahora”, sostuvo Nicol. También apuntaron al estado del canal. “El canal no está limpio. Cuando llueve y no pasan la máquina niveladora por este camino, el agua se desborda enseguida”, aseguraron.
Dora, madre de las jóvenes, describió un escenario todavía más duro. “Las casas que de mis hijas todavía tienen agua adentro. Las piezas están llenas de barro. No se puede vivir así”, dijo, angustiada.
Durante esa noche, no solo el agua llegó. “Había bichos, arañas y hasta víboras muertas. A los chicos los llevamos a la iglesia para que puedan dormir”, relató Dora. Vive en el lugar desde hace más de dos décadas y remarcó que la historia se repite. “Desde que vivimos acá siempre fue igual. Todos los años pasa lo mismo”, afirmó.
Pedidos y reclamos
Las familias reclaman una respuesta concreta. “Queremos que alguien venga a verificar la situación, que el Gobierno vea cómo vivimos. Por lo menos que nos den tierra para poder rellenar y levantar el nivel de las casas”, planteó Dora. También señaló que hubo ayudas puntuales. “Algunas personas acercaron ropa, zapatillas y agua mineral, pero eso no alcanza. Lo que necesitamos es una solución definitiva”, sostuvo.
María, hija de Dora y madre de dos niños pequeños, recordó el momento en que el agua la despertó. “Me desperté cuando sentí el agua en los pies. Lo primero que hice fue levantar la ropa y tratar de salvar lo que podía. Fue desesperante”, dijo. Se refugió en la casa de su madre y todavía espera que su vivienda se seque.
Con un bebé de menos de un año y una nena de tres, el miedo sigue presente. “Me da mucho miedo por los alacranes y mosquitos. Uno no puede dormir tranquilo”, confesó.
Mientras tanto, la alerta de lluvias del Servicio Meteorológico Nacional persiste para el fin de semana.








