TODOS CONTRA EL JUEZ. Los jugadores de Atlético fueron enérgicos en la protesta contra el árbitro Brian Ferreyra. Marcelo Ruiz, especial para LA GACETA

La primera fecha del Apertura ya dejó su primera gran polémica, y tuvo como protagonista a Atlético. Cuando el partido frente a Independiente Rivadavia parecía encaminado a un empate, un gol lleno de dudas inclinó la balanza y desató la bronca del “Decano” en Mendoza.
Faltaban poco más de 10 minutos para el final y el 1-1 parecía sellado. La “Lepra” había perdido profundidad en ataque y Hugo Colace ya había replegado a Atlético con una línea de cinco defensores, y parecía conformarse con el punto. El partido estaba controlado, sin sobresaltos, hasta que una decisión arbitral cambió el escenario por completo.
Brian Ferreyra sancionó una falta sobre Gonzalo Ríos que generó protestas inmediatas. A partir de ese tiro libre, todo se volvió confusión. El centro cayó al área, hubo una serie de rebotes y Matías Fernández volvió a meter la pelota en la “olla”. Iván Villalba ganó de cabeza, el balón dio en el travesaño y, en la continuidad de la jugada, Alejo Osella volvió a cabecear. La pelota pegó otra vez en el travesaño, picó en la línea y Gabriel Compagnucci alcanzó a despejarla.
CON SUSPENSO, GOL DE INDEPENDIENTE RIVADAVIA
— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) January 24, 2026
Osella marcó el 2-1 parcial de la Lepra mendocina ante el Decano.
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La acción duró apenas segundos, pero fue suficiente para encender el escándalo. Ferreyra y sus asistentes corrieron hacia el centro del campo y convalidaron el gol. De inmediato, los jugadores de Atlético, el cuerpo técnico y todo el banco explotaron de bronca y reclamaron revisión del VAR. El pedido fue unánime: nadie tenía certeza de que la pelota hubiera ingresado completamente en el arco defendido por Luis Ingolotti.
Ninguna cámara pudo determinar si la pelota traspasó la línea de gol
Sin embargo, desde Ezeiza no hubo llamado. El VAR no intervino y el tanto quedó firme. Lo más llamativo del caso es que no existía ninguna toma clara que permitiera confirmar si la pelota había cruzado por completo la línea de gol. Ninguna cámara ofreció una imagen concluyente, pero aun así la decisión no se revisó.
Atlético protestó durante varios minutos, Colace fue a increpar al cuarto árbitro y el clima se volvió tenso. Pero ya no había marcha atrás. Ese gol terminó siendo el 2-1 definitivo y dejó al “Decano” sin nada en el debut, pese a su buen segundo tiempo.
En una noche marcada por el diluvio, el parate y las emociones, el cierre fue tan polémico como frustrante. El Apertura recién empieza, pero las discusiones arbitrales ya volvieron a escena. Y esta vez fue Atlético el que quedó del lado de la bronca.







