ENCUENTRO. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) renovó su voto de confianza en la economía argentina al presentar este lunes en Bruselas la actualización de su "Panorama Económico Mundial".
El organismo proyectó que el Producto Bruto Interno (PBI) del país experimentará una expansión del 4% tanto en 2026 como en 2027. Esta cifra no solo ratifica la perspectiva favorable sobre el rumbo local, sino que ubica al país conducido por el presidente Javier Milei en una senda de crecimiento superior al promedio global, el cual se estima en un 3,3% para este año y un 3,2% para el próximo.
El informe destaca el posicionamiento relativo del país en el concierto internacional. Dentro de un relevamiento de las 30 economías que concentran la mayor parte del PBI mundial, la Argentina se alza como la undécima con mayor crecimiento proyectado e integra un lote de alto dinamismo donde solo es superada por gigantes emergentes como India, Filipinas, Indonesia, China y Arabia Saudita.
Liderazgo regional
Los datos de la entidad dirigida por Kristalina Georgieva contrastan fuertemente con la realidad de los socios comerciales de la región, donde la tendencia se inclina hacia la moderación.
Mientras la Argentina acelera, Brasil desaceleraría su ritmo de crecimiento desde el 2,5% registrado en 2025 a un magro 1,6% en 2026, con una recuperación parcial al 2,3% recién en 2027. Un escenario similar atraviesa México, que mostraría tasas modestas del 1,5% y 2,1% para el mismo período.
En este contexto, el organismo prevé que América Latina y el Caribe crezcan en conjunto un 2,2% este año y repunten al 2,7% el siguiente. Así, la economía argentina aparece como uno de los motores principales que empujan el promedio regional hacia arriba, mientras las distintas naciones convergen hacia su producto potencial desde posiciones cíclicas diversas.
A pesar de las buenas proyecciones de actividad, el reporte enciende una luz amarilla para el sector energético nacional. El FMI advierte que el precio del petróleo seguirá bajo presión, ya que tras caer un 14,2% el año pasado, el valor promedio del crudo retrocedería otro 8,5% en 2026.
Este escenario bajista representa un desafío directo para el desarrollo de Vaca Muerta y podría impactar en el ingreso de divisas por exportaciones energéticas, justo cuando el país busca consolidar su superávit comercial.
A nivel global, el motor que sostiene la actividad ya no es el crudo, sino la tecnología. La inversión en inteligencia artificial, especialmente en Estados Unidos y Asia, se ha convertido en el principal impulsor de una expansión que el FMI califica como firme a pesar de las tensiones geopolíticas.







