RECLAMO. Alrededor de 50 personas pidieron justicia por la joven. la gaceta / foto de matías vieito

Familiares, vecinos, allegados y miembros del movimiento Ni Una Menos se reunieron ayer en la plaza Independencia para pedir justicia por el crimen de Érika Antonella Álvarez, la joven de 25 años que fue encontrada sin vida en un basural de Manantial Sur el pasado jueves 8 de enero. Durante la manifestación, los hermanos de la víctima criticaron la falta de respuestas de las autoridades y la poca celeridad que lleva la investigación.
Érika fue vista con vida por su familia por última vez el sábado 3 de enero, en un asado. Durante los días posteriores siguieron en contacto por medio de mensajes. El miércoles a la madrugada la joven habló por audios de WhatsApp con su madre, Claudia, y con su hermana, Mía, y les dijo que iría a almorzar a su casa, ubicada en la calle Eudoro Aráoz al 2.400. Érika nunca se presentó a la vivienda de su familia, por lo que sus padres fueron a buscarla y notaron que las puertas estaban cerradas con llave y el aire acondicionado había quedado prendido. Al día siguiente se enteraron de que vecinos de Manantial Sur habían encontrado un cuerpo, se acercaron al basural y confirmaron que se trataba de ella.
“Lo único que pedimos es que se investigue, que se busque a los verdaderos responsables”, manifestaron ayer frente a Casa de Gobierno Milena y Sergio Álvarez, los hermanos mayores de Érika. Acompañada por más de 50 personas, la familia se reunió luego de las 19.30 para exigir justicia por la joven.
En diálogo con LA GACETA, afirmaron que su hermana fue asesinada “para hacerla callar”. “Ella era una persona que detestaba las injusticias. Estamos seguros de que algo vio, de algo se enteró y por eso le hicieron esto”, afirmó Milena.
Érika Antonella Álvarez.
Sergio dijo que, para ellos, el crimen ocurrió el miércoles cuando Érika se dirigía a almorzar a la casa de sus padres. “Ella tiene que atravesar todo el canal hasta llegar a la avenida Colón, bajar por el puente y continuar caminando, son aproximadamente 20 cuadras. Creemos que todo pasó durante ese trayecto”, indicó. También cuestionó el tiempo de deceso informado por los forenses: “nos dijeron que llevaba entre 36 y 40 horas fallecida cuando encontraron el cuerpo el jueves, pero hay vecinos que nos contaron que a ella la vieron el miércoles a las 7.30 en su casa. Las horas no coinciden”.
Siguiendo esta línea, se refirió al consumo problemático que sufría su hermana. “Lamentablemente ella consumía, durante años intentamos alejarla de todo eso, pero no pudimos. Ella sabía quién vendía, sabía en dónde comprar. Por eso pensamos que algo vio y escuchó. Esto fue un aviso; los narcos dan esta clase de mensajes”, aseguró.
Por último, sus hermanos pidieron protección para el núcleo familiar. “Hace días que nos vienen persiguiendo autos con vidrios polarizados. Nosotros ya aportamos muchos nombres, algunos de personas poderosas y tenemos miedo de que nos pase algo a nosotros o a nuestros hijos o hermanos pequeños”, manifestó Milena.
“Érika nos contaba todo. Nos decía con quién salía, a dónde iba, nos pasaba nombres, fotos y hasta patentes, por eso nos sorprende que todavía no tengan ningún sospechoso -advirtió Sergio-. Si atrapan a un perejil lo vamos a saber. Acá hay gente poderosa involucrada; si la Justicia no actúa nosotros vamos a empezar a hablar”.







