11 Abril 2005 Seguir en 
"Un juez no debería morir nunca". Con esta y con otras frases, sorprenden los personajes de la obra "Nada a Pehuajó". La pieza, escrita por Julio Cortázar, se estrenó el sábado en la sala Orestes Caviglia. De este modo, y con sala llena, el Teatro Estable inició la temporada oficial.
"Nada a Pehuajó" es un texto de Cortázar que se editó en la década del 80; aunque se presume que fue escrita en los primeros años de los 70 (existe una referencia directa a Pinochet, por ejemplo). Roza el teatro del absurdo, porque centra su estructura en los problemas de comunicación; en diálogos que pueden parecer irrazonables o poco comprensibles, pero que provocan una profunda reflexión en los espectadores.
Cuando la clienta de la empresa de correo quiere enviar sus efectos personales a Pehuajó, el empleado le pregunta qué transporte va a elegir. " Voy a elegir ahora mismo", dice ella. "Toda elección se hace ahora. No hay elecciones pasadas ni futuras...", contesta él.
En el teatro del absurdo hay situaciones y personajes grotescos, pero en la puesta dirigida por Deborah Prchal se acentúa ligeramente el tono de comedia que parece buscar la risa del espectador.
Ello se expresa sobre todo en las actuaciones de Jorge García (el maitre) que recarga a su personaje con la acentuación y sus gestos, y de Alfonso Gómez Delcey, un cliente del restaurante (el señor López), cuya fuente de felicidad reside en un plato apetitoso.
La escenografía
"Nada a Pehuajó" tiene un escenario que empieza a construirse en la primera escena y se desarma en la última: un viejo restaurante que a la vez funciona como una delirante oficina de correo.
El diseño de Irene Auvieux va de la mano del tono de comedia mencionado (los platos y también los cubiertos, así como las comidas que se sirven son objetos dibujados y pintados), aunque puede advertirse en su obra una relación inmediata con la historieta.
"Nada a Pehuajó" es un texto de Cortázar que se editó en la década del 80; aunque se presume que fue escrita en los primeros años de los 70 (existe una referencia directa a Pinochet, por ejemplo). Roza el teatro del absurdo, porque centra su estructura en los problemas de comunicación; en diálogos que pueden parecer irrazonables o poco comprensibles, pero que provocan una profunda reflexión en los espectadores.
Cuando la clienta de la empresa de correo quiere enviar sus efectos personales a Pehuajó, el empleado le pregunta qué transporte va a elegir. " Voy a elegir ahora mismo", dice ella. "Toda elección se hace ahora. No hay elecciones pasadas ni futuras...", contesta él.
En el teatro del absurdo hay situaciones y personajes grotescos, pero en la puesta dirigida por Deborah Prchal se acentúa ligeramente el tono de comedia que parece buscar la risa del espectador.
Ello se expresa sobre todo en las actuaciones de Jorge García (el maitre) que recarga a su personaje con la acentuación y sus gestos, y de Alfonso Gómez Delcey, un cliente del restaurante (el señor López), cuya fuente de felicidad reside en un plato apetitoso.
La escenografía
"Nada a Pehuajó" tiene un escenario que empieza a construirse en la primera escena y se desarma en la última: un viejo restaurante que a la vez funciona como una delirante oficina de correo.
El diseño de Irene Auvieux va de la mano del tono de comedia mencionado (los platos y también los cubiertos, así como las comidas que se sirven son objetos dibujados y pintados), aunque puede advertirse en su obra una relación inmediata con la historieta.







