El ruido ahogó al rock

La lluvia y el frío no pudieron el viernes contra la voluntad de los rockeros tucumanos, pero sí la Dirección de Producción y Saneamiento Ambiental (Dipsa) de la Municipalidad de la capital, que ayer a las 14 clausuró el club Central Córdoba.

03 Abril 2005
La medida obedece a las denuncias de vecinos por ruidos molestos, aunque el presidente de la institución, Rubén Urueña, dijo que fue porque no quiso darle una coima a los inspectores. "Pierde Tucumán, quién va a querer venir a tocar ahora en la provincia", dijo Urueña. El subdirector de Dipsa, Fernando Galíndez, dijo que el volúmen estaba a 84 decibeles, cuando el máximo permitido es de 22.Èl viernes, alrededor de 7.000 tucumanos vibraron al ritmo de 10 bandas tucumanas y nacional. El cierre, a cargo de "las Pelotas", fue un lujo que duró más de dos horas. "Las Pelotas" cerró ayer a las 3.20, con un show inolvidable. Pelos de colores, cortes de todo tipo, y muchas remeras negras (mojadas, por supuesto) fueron el denominador común de la fiesta rockera.
Acusaciones cruzadas por la clausura de Central Córdoba

La Gira Norte Rock se suspendió ayer. Al cierre de la edición de este suplemento, a las 18, personal de la Dirección de Producción y Saneamiento Ambiental (Dipsa, ex Dipasa), clausuró el club Central Córdoba, donde se iba a desarrollar la segunda jornada del festival.Ayer a las 14 inspectores de Dipasa llegaron al club Central Córdoba, acompañados por el escribano de la repartición, Carlos José Díaz Márquez, y compañados por 15 policías, para clausurarlo. El motivo: 26 denuncias de vecinos por ruidos molestos, según dijo Fernando Galíndez, subdirector de la repartición municipal.
Los problemas empezaron el viernes a las 17, cuando arrancó el festival. A las 18, inspectores de Dipsa hicieron una clausura de oficio e informaron que debían bajar el volumen."Medimos 84 decibeles, cuando lo permitido es 22, o a lo sumo 40", dijo Galíndez.
Rubén Urueña, presidente del club, desmintió que se haya realizado la medición. "Tenemos todos los permisos en regla, el problema es que el jueves, cuando Dipsa nos dio la autorización me pidieron $ 1.000 y 40 entradas", le dijo a LA GACETA.

Acusación
Lo mismo había dicho el viernes a la noche, cuando fue a la comisaría 2ª con dos inspectores a quienes acusó directamente. Ellos fueron identificados por la Policía y se fueron, mientras se abre una investigación por supuesto cohecho.
"Son coimeros, el fin de semana pasado, en Semana Santa, en el club hubo una misa con 14.000 personas, con los mismos noveles de volumen y cortes de calles, y nadie se quejó... esto no le hace bien a la provincia, quién va a querer venir a actuar en Tucumán después de esto", afirmó Urueña, visiblemente irritado.
Las denuncias de los vecinos, según Galíndez, llegaron al Concejo Deliberante y a la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad. También LA GACETA recibió llamados telefónicos al respecto.
Las discusiones entre los organizadores se extendieron hasta las 15.30, cuando los inspectores fajaron el club y dejaron una consigna policial en la calle San Luis, para que los técnicos y operarios pudieran desarmar el escenario y los equipos.
Allegados a urueña indicaron que habría un error en las actas de clausura, por lo que los organizadores continuaban intentando destrabar la medida dispuesta por el tribunal de Faltas.
Al cierre de esta edición no había novedades sobre las gestiones para levantar la sanción municipal.
Adolfo Pedroza, uno de los dueños de Sigma Producciones, dijo: "perdí $ 1 millón y alguien va a tener que pagármelo".

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