20 Marzo 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Desde el primer minuto de su gestión, el presidente Néstor Kirchner hizo de su estilo frontal una forma de lograr consensos y acumular poder.
Esta estrategia le dio claros resultados si se tiene en cuenta la gran diferencia entre el magro porcentaje con el que llegó al gobierno y el que actualmente le otorgan las encuestas.
El Presidente siempre habló de una comunión con la gente que le permita sobrevolar con fortaleza propia el resto de los problemas.
Y en los últimos días intensificó ese accionar utilizando su figura para salir a responder por cada conflicto que giró en las política y en la economía.
Pero no son pocos los que hoy analizan los costos y beneficios que deja ese estilo y hasta en el propio gobierno hay funcionarios que no comulgan con algunos decisiones.
Las diferencias más claras surgieron con el ministro Roberto Lavagna, quien, por ejemplo, no estuvo de acuerdo con el llamado a boicotear a la empresa Shell.
Para el ministro de Economía, la imagen de piqueteros aliados con el oficialismo escrachando estaciones de esa marca no favorecen en nada el necesario proceso de inversiones.
Tampoco ve bien los cruces verbales contra el titular del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo de Rato, justo cuando Economía restableció los contactos con el organismo y el país necesita refinanciar los vencimientos de este año.
Exito que parece lejano
El interrogante es qué ha sucedido desde el momento en que cerró la operación del canje de deuda, ya que rápidamente fue dilapidado el eco favorable de la operación.
Se hizo girar con rapidez el escenario favorable pos canje a otro más preocupante del tema precios en virtud del impacto que tuvo en la opinión pública el llamado al boicot a la empresa angloholandesa Shell.
La preocupación oficial tiene su lógica porque cualquier disparada puede echar por tierra cualquier estrategia económica.
La gente respondió al llamado de boicot y eso demostró un gesto de madurez de una sociedad que no quiere volver a época de inflación y angustias.
Pero, el problema aquí fue que los más perjudicados fueron pequeños y medianos empresarios que explotan estaciones de servicios y no gerentes de la multinacional.
Otra cuestión fue que como por arte de magia, se pasó al espinoso tema electoral con vistas a la elecciones legislativas de octubre próximo.
Así se interpretaron las reiteradas apariciones presidenciales saliendo al cruce de todo aquel que criticó alguna medida oficial.
En este marco aparecieron las especulaciones de una supuesta proyección política del ministro Lavagna, cuya candidatura para 2007 estaría siendo impulsada por sectores de la CGT y del duhaldismo.
Los más interesados aclaran que estos movimientos no atentan para nada contra esa alianza estratégica del poder conformada por Kirchner y Eduardo Duhalde.
Rumores sobre recambios
Claro está que los pasos sigilosos no hicieron más que alentar los rumores de no muy lejanos recambios en el gabinete nacional, a pesar de que el Presidente no es muy propenso a los cambios drásticos.
Otra diferencia entre el ministro y otros funcionarios de gobierno es la cuestión salarial, ya que el jefe de Economía solo quiere que se aten a la productividad para evitar nuevas presiones inflacionarias.
También considera como ya terminada la etapa de los ajustes salariales por decreto. Esta vía podría haber desalentado otros ajustes de salarios que pudieran haber surgido de una negociación colectiva.
No obstante, en otro despachos oficiales, como en el Ministerio de Trabajo, se avanza en el estudio de nuevas actualizaciones salariales.
Por otra parte, una ley básica de la economía señala que si a una misma cantidad de productos se antepone a una masa cada vez mayor de circulante, el impacto sobre la inflación será irreversible.
Como muchas de las empresas están trabajando al límite de su capacidad instalada, se necesitarán mayores inversiones.
Es aquí donde algunos dudan, como es el caso de Lavagna y otros funcionarios, del rédito de la estrategia de confrontación permanente ante la imperiosa necesidad de nuevos capitales (NA).
Esta estrategia le dio claros resultados si se tiene en cuenta la gran diferencia entre el magro porcentaje con el que llegó al gobierno y el que actualmente le otorgan las encuestas.
El Presidente siempre habló de una comunión con la gente que le permita sobrevolar con fortaleza propia el resto de los problemas.
Y en los últimos días intensificó ese accionar utilizando su figura para salir a responder por cada conflicto que giró en las política y en la economía.
Pero no son pocos los que hoy analizan los costos y beneficios que deja ese estilo y hasta en el propio gobierno hay funcionarios que no comulgan con algunos decisiones.
Las diferencias más claras surgieron con el ministro Roberto Lavagna, quien, por ejemplo, no estuvo de acuerdo con el llamado a boicotear a la empresa Shell.
Para el ministro de Economía, la imagen de piqueteros aliados con el oficialismo escrachando estaciones de esa marca no favorecen en nada el necesario proceso de inversiones.
Tampoco ve bien los cruces verbales contra el titular del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo de Rato, justo cuando Economía restableció los contactos con el organismo y el país necesita refinanciar los vencimientos de este año.
Exito que parece lejano
El interrogante es qué ha sucedido desde el momento en que cerró la operación del canje de deuda, ya que rápidamente fue dilapidado el eco favorable de la operación.
Se hizo girar con rapidez el escenario favorable pos canje a otro más preocupante del tema precios en virtud del impacto que tuvo en la opinión pública el llamado al boicot a la empresa angloholandesa Shell.
La preocupación oficial tiene su lógica porque cualquier disparada puede echar por tierra cualquier estrategia económica.
La gente respondió al llamado de boicot y eso demostró un gesto de madurez de una sociedad que no quiere volver a época de inflación y angustias.
Pero, el problema aquí fue que los más perjudicados fueron pequeños y medianos empresarios que explotan estaciones de servicios y no gerentes de la multinacional.
Otra cuestión fue que como por arte de magia, se pasó al espinoso tema electoral con vistas a la elecciones legislativas de octubre próximo.
Así se interpretaron las reiteradas apariciones presidenciales saliendo al cruce de todo aquel que criticó alguna medida oficial.
En este marco aparecieron las especulaciones de una supuesta proyección política del ministro Lavagna, cuya candidatura para 2007 estaría siendo impulsada por sectores de la CGT y del duhaldismo.
Los más interesados aclaran que estos movimientos no atentan para nada contra esa alianza estratégica del poder conformada por Kirchner y Eduardo Duhalde.
Rumores sobre recambios
Claro está que los pasos sigilosos no hicieron más que alentar los rumores de no muy lejanos recambios en el gabinete nacional, a pesar de que el Presidente no es muy propenso a los cambios drásticos.
Otra diferencia entre el ministro y otros funcionarios de gobierno es la cuestión salarial, ya que el jefe de Economía solo quiere que se aten a la productividad para evitar nuevas presiones inflacionarias.
También considera como ya terminada la etapa de los ajustes salariales por decreto. Esta vía podría haber desalentado otros ajustes de salarios que pudieran haber surgido de una negociación colectiva.
No obstante, en otro despachos oficiales, como en el Ministerio de Trabajo, se avanza en el estudio de nuevas actualizaciones salariales.
Por otra parte, una ley básica de la economía señala que si a una misma cantidad de productos se antepone a una masa cada vez mayor de circulante, el impacto sobre la inflación será irreversible.
Como muchas de las empresas están trabajando al límite de su capacidad instalada, se necesitarán mayores inversiones.
Es aquí donde algunos dudan, como es el caso de Lavagna y otros funcionarios, del rédito de la estrategia de confrontación permanente ante la imperiosa necesidad de nuevos capitales (NA).







