20 Marzo 2005 Seguir en 
Desde que la Argentina entró en la profunda crisis económica, a fines de 2001, las provincias tuvieron poco margen de gastos para mejorar los servicios sociales y, mucho más, para afrontar los planes de trabajos públicos. Ambos factores constituyen la Inversión Real Directa que, según un informe del Centro de Estudios Federales (CEF) creció, en términos nominales, de unos $ 3.025 millones -en 2001- a $ 7.137 millones en 2004. Según el diagnóstico, el NOA figura en tercer lugar en el reparto de aquella suma (ver infograma). Alejandro Arlía, titular de esa consultora y ex subsecretario de Relaciones Fiscales con las Provincias manifestó a LA GACETA que, las 23 jurisdicciones del interior (excluyendo a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) mejoraron la estructura de gastos, particularmente, porque el año pasado fue excepcional en materia de ingresos.
¿Cómo se explica este fenómeno en las cuentas?
-Hay una tendencia a que las provincias gasten más en la reposición de capital y en la creación de nueva infaestructura. Desde el punto de vista económico, esto es saludable porque no solo genera nueva mano de obra no estatal, sino porque dinaimiza la economía, insumiendo materiales y reimpulsando, de ese modo, al sector de la construcción. De esa manera, el impacto es doble: se crea más infraestructura para uso social y para uso productivo.
¿A qué se debe la inyección de más fondos para la región NOA?
-Hay un efecto de lo que fue el retraso, a nivel regional, en el nivel de infraestructura tras la crisis de 2001. Además, los gobiernos de las provincias del NOA han privilegiado la inversión como parte importante del gasto. De ese modo, se fue fortaleciendo el esquema fiscal y económico global de la región.
¿Esto tiene que ver con un mayor federalismo en la redistribución del ingreso nacional?
-A nivel nacional hay una visión de fortalecer las zonas históricamente más desfavorecidas del país. Por esa razón, tanto el NOA como el NEA son objeto permanente de creación de nuevas obras. Uno de los proyectos más ambiciosos es el Norte Grande, para el cual se habla de créditos externos por $ 1.500 millones para infraestructura. Además de favorecer a las economías regionales, sus efectos también se percibirán en la atención social de la población. Es fundamental desterrar aquel viejo concepto de que la riqueza y la pobreza sólo se concentra en Buenos Aires. Una mayor y mejor inyección de ingresos, evitará el desarraigo en el norte, para que la gente de esta parte del país no sea expulsada hacia los grandes aglomerados urbanos y encuentre más posibilidades de insertarse en su tierra.
-¿Es entendible que provincias, como Tucumán, aumenten con fuerza su nivel de gastos?
-Existe una clara vocación del gobernador José Alperovich por incentivar el ingreso de inversiones a las provincias. Para eso, hace falta invertir dinero en un contexto de sana administración fiscal. Mayores gastos en salud, en educación, en seguridad y en obras públicas. Esto, implicará por ende, darle un valor agregado a los recursos humanos. Si se compara el nivel de gasto total con los de capital, no es que Tucumán esté rezagada respecto de otras provincias. Este es un juego de frazada corta. Si se mantiene la conducta de privilegiar más los gastos corrientes que los gastos de capital o sociales, eso sí podría tener efectos negativos para la evolución de las cuentas.
Reimpulsan obras de infraestructura
Sin incluir algunas partidas adicionales que girará el Gobierno Nacional, la Inversión Real proyectada por el Gobierno contempla para este año en Tucumán un crecimiento del 20% respecto del ejercicio anterior. El Ministerio de Economía proyectó gastos por $ 353 millones, para el plan de Trabajos Públicos y para modernizar el equipamiento en distintas áreas del Poder Ejecutivo, con incidencia social (educación y salud).
"Tucumán registró un fuerte avance en la elaboración de proyectos ejecutivos para encarar obras que históricamente fueron postergadas por distintas administraciones", fundamentó el ministro de Economía, Jorge Jiménez. En ese marco, el Gobierno espera que la Nación apruebe, durante el presente ejercicio, iniciativas como el dique Potrero de las Tablas y la red vial secundaria y terciaria de la provincia. Jiménez indicó que, hacia abril, el Ministerio de Planificación Federal contestará los pedidos que formuló Tucumán para que, mediante un plan federal, la provincia pueda mejorar los caminos que habitualmente utilizan los sectores productivos.
Los cuellos de botella
Pese a esas perspectivas, el titular de Economía alertó sobre algunos cuellos de botella para el desarrollo de las obras financiadas por el sector público. En ese contexto, Jiménez recordó que todas las provincias tienen actualmente un problema para conseguir mano de obra calificada (albañiles, por ejemplo). "Hay una fuerte reactivación del sector de la construcción y la capacidad operativa está prácticamente colmada", manifestó. Otro hecho similar ocurre con la provisión de materiales. "Desde el Gobierno estamos tratando de sustituir el uso de ladrillos (para construcción de viviendas) por otro tipo de elementos, ya que se está dando un fenómeno de importación de ladrillos que encarece los costos", dijo.
Inquietud por la herencia financiera
Para este año se espera que el superávit primario de las provincias sea de $ 4.600 millones (0,9% del PBI), lo que implicará una reducción del 41,7% respecto de 2004. En cuanto a los gastos destinados a la Inversión Real Directa, la consultora Economía & Regiones proyecta para este año unos $ 8.493 millones para todas las provincias. Ese monto, implicará un incremento del orden del 88% en la comparación interanual, según las cifras que maneja la consultora encabezada por el economista Rogelio Frigerio (n). En cuanto a la política de recomposición de salarios públicos provinciales, Economía & Regiones considera que, para este año, las medidas tomadas en 2004, podrían significar una suba del 14,3% en Personal.
"La herencia financiera para 2005 es una señal de alarma para las provincias y para la Nación", advierte la consultora. "Si a esto se le suman los probables aumentos salariales, en un contexto de inexistencia del crédito, el problema central es cómo financiarán las provincias las mayores necesidades de caja", alerta.
El superávit del NOA llegó a $ 780 millones
El norte argentino generó, en 2004, un excedente financiero acumulado de casi $ 1.160 millones, según un informe del Centro de Estudios Federales (CEF). De ese total, el 67% (unos $ 780 millones) del superávit fue conseguido por las provincias del NOA (Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca).
El 33% restante fue conseguido por los distritos del NEA que aportaron unos $ 380 millones al resultado favorable en las cuentas públicas regionales. Si bien la región Centro (Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos) concentra el 58% del superávit, el NOA alcanza los máximos guarismos en cuanto a la participación de estos resultados en el gasto total", indica el CEF.
Si se toma sólo el gasto de capital de 2004, con un 21% de participación en las erogaciones totales, el NOA y el NEA superan ampliamente la media nacional del 15%. Sólo se ubica por debajo de las provincias patagónicas, en la comparación por regiones.
Una proyección más alentadora
El Centro de Estudios Bonaerenses (CEB) considera que habrá una revolución en las provincias respecto del nivel de gastos de capital.
De acuerdo con un estudio realizado por la consultora, para este año se prevé un incremento del 70% respecto del nivel de ejecución del año pasado en esa partida. Esto, según el CEB, tiene que ver con la decisión política del Gobierno nacional de afianzar el plan de obras públicas en el interior del país.
Según los cálculos del CEB, para este año se prevén erogaciones de capital en torno de los $ 11.400 millones, es decir, unos $ 4.700 millones más que en 2004.
En cuanto a los ingresos, la consultora proyecta que, tomando en cuenta una suba del PBI real del 6% junto con una tasa de inflación de los precios implícitos de entre el 7% y el 8%, la recaudación tributaria -nacional y provincial- de las jurisdicciones aumentará un 10%. Así, los ingresos totales en las provincias se ubicarán en los $ 63.350 millones.
¿Cómo se explica este fenómeno en las cuentas?
-Hay una tendencia a que las provincias gasten más en la reposición de capital y en la creación de nueva infaestructura. Desde el punto de vista económico, esto es saludable porque no solo genera nueva mano de obra no estatal, sino porque dinaimiza la economía, insumiendo materiales y reimpulsando, de ese modo, al sector de la construcción. De esa manera, el impacto es doble: se crea más infraestructura para uso social y para uso productivo.
¿A qué se debe la inyección de más fondos para la región NOA?
-Hay un efecto de lo que fue el retraso, a nivel regional, en el nivel de infraestructura tras la crisis de 2001. Además, los gobiernos de las provincias del NOA han privilegiado la inversión como parte importante del gasto. De ese modo, se fue fortaleciendo el esquema fiscal y económico global de la región.
¿Esto tiene que ver con un mayor federalismo en la redistribución del ingreso nacional?
-A nivel nacional hay una visión de fortalecer las zonas históricamente más desfavorecidas del país. Por esa razón, tanto el NOA como el NEA son objeto permanente de creación de nuevas obras. Uno de los proyectos más ambiciosos es el Norte Grande, para el cual se habla de créditos externos por $ 1.500 millones para infraestructura. Además de favorecer a las economías regionales, sus efectos también se percibirán en la atención social de la población. Es fundamental desterrar aquel viejo concepto de que la riqueza y la pobreza sólo se concentra en Buenos Aires. Una mayor y mejor inyección de ingresos, evitará el desarraigo en el norte, para que la gente de esta parte del país no sea expulsada hacia los grandes aglomerados urbanos y encuentre más posibilidades de insertarse en su tierra.
-¿Es entendible que provincias, como Tucumán, aumenten con fuerza su nivel de gastos?
-Existe una clara vocación del gobernador José Alperovich por incentivar el ingreso de inversiones a las provincias. Para eso, hace falta invertir dinero en un contexto de sana administración fiscal. Mayores gastos en salud, en educación, en seguridad y en obras públicas. Esto, implicará por ende, darle un valor agregado a los recursos humanos. Si se compara el nivel de gasto total con los de capital, no es que Tucumán esté rezagada respecto de otras provincias. Este es un juego de frazada corta. Si se mantiene la conducta de privilegiar más los gastos corrientes que los gastos de capital o sociales, eso sí podría tener efectos negativos para la evolución de las cuentas.
Reimpulsan obras de infraestructura
Sin incluir algunas partidas adicionales que girará el Gobierno Nacional, la Inversión Real proyectada por el Gobierno contempla para este año en Tucumán un crecimiento del 20% respecto del ejercicio anterior. El Ministerio de Economía proyectó gastos por $ 353 millones, para el plan de Trabajos Públicos y para modernizar el equipamiento en distintas áreas del Poder Ejecutivo, con incidencia social (educación y salud).
"Tucumán registró un fuerte avance en la elaboración de proyectos ejecutivos para encarar obras que históricamente fueron postergadas por distintas administraciones", fundamentó el ministro de Economía, Jorge Jiménez. En ese marco, el Gobierno espera que la Nación apruebe, durante el presente ejercicio, iniciativas como el dique Potrero de las Tablas y la red vial secundaria y terciaria de la provincia. Jiménez indicó que, hacia abril, el Ministerio de Planificación Federal contestará los pedidos que formuló Tucumán para que, mediante un plan federal, la provincia pueda mejorar los caminos que habitualmente utilizan los sectores productivos.
Los cuellos de botella
Pese a esas perspectivas, el titular de Economía alertó sobre algunos cuellos de botella para el desarrollo de las obras financiadas por el sector público. En ese contexto, Jiménez recordó que todas las provincias tienen actualmente un problema para conseguir mano de obra calificada (albañiles, por ejemplo). "Hay una fuerte reactivación del sector de la construcción y la capacidad operativa está prácticamente colmada", manifestó. Otro hecho similar ocurre con la provisión de materiales. "Desde el Gobierno estamos tratando de sustituir el uso de ladrillos (para construcción de viviendas) por otro tipo de elementos, ya que se está dando un fenómeno de importación de ladrillos que encarece los costos", dijo.
Inquietud por la herencia financiera
Para este año se espera que el superávit primario de las provincias sea de $ 4.600 millones (0,9% del PBI), lo que implicará una reducción del 41,7% respecto de 2004. En cuanto a los gastos destinados a la Inversión Real Directa, la consultora Economía & Regiones proyecta para este año unos $ 8.493 millones para todas las provincias. Ese monto, implicará un incremento del orden del 88% en la comparación interanual, según las cifras que maneja la consultora encabezada por el economista Rogelio Frigerio (n). En cuanto a la política de recomposición de salarios públicos provinciales, Economía & Regiones considera que, para este año, las medidas tomadas en 2004, podrían significar una suba del 14,3% en Personal.
"La herencia financiera para 2005 es una señal de alarma para las provincias y para la Nación", advierte la consultora. "Si a esto se le suman los probables aumentos salariales, en un contexto de inexistencia del crédito, el problema central es cómo financiarán las provincias las mayores necesidades de caja", alerta.
El superávit del NOA llegó a $ 780 millones
El norte argentino generó, en 2004, un excedente financiero acumulado de casi $ 1.160 millones, según un informe del Centro de Estudios Federales (CEF). De ese total, el 67% (unos $ 780 millones) del superávit fue conseguido por las provincias del NOA (Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca).
El 33% restante fue conseguido por los distritos del NEA que aportaron unos $ 380 millones al resultado favorable en las cuentas públicas regionales. Si bien la región Centro (Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos) concentra el 58% del superávit, el NOA alcanza los máximos guarismos en cuanto a la participación de estos resultados en el gasto total", indica el CEF.
Si se toma sólo el gasto de capital de 2004, con un 21% de participación en las erogaciones totales, el NOA y el NEA superan ampliamente la media nacional del 15%. Sólo se ubica por debajo de las provincias patagónicas, en la comparación por regiones.
Una proyección más alentadora
El Centro de Estudios Bonaerenses (CEB) considera que habrá una revolución en las provincias respecto del nivel de gastos de capital.
De acuerdo con un estudio realizado por la consultora, para este año se prevé un incremento del 70% respecto del nivel de ejecución del año pasado en esa partida. Esto, según el CEB, tiene que ver con la decisión política del Gobierno nacional de afianzar el plan de obras públicas en el interior del país.
Según los cálculos del CEB, para este año se prevén erogaciones de capital en torno de los $ 11.400 millones, es decir, unos $ 4.700 millones más que en 2004.
En cuanto a los ingresos, la consultora proyecta que, tomando en cuenta una suba del PBI real del 6% junto con una tasa de inflación de los precios implícitos de entre el 7% y el 8%, la recaudación tributaria -nacional y provincial- de las jurisdicciones aumentará un 10%. Así, los ingresos totales en las provincias se ubicarán en los $ 63.350 millones.







