Ranking: el impacto en la región del gasto de capital

Según los indicadores socieconómicos, comienzan a revertirse las malas estadísticas de la zona.

OBRAS FUNDAMENTALES. Los gobernadores de la región esperan mejorar la red caminera para alentar la llegada de nuevas inversiones.
OBRAS FUNDAMENTALES. Los gobernadores de la región esperan mejorar la red caminera para alentar la llegada de nuevas inversiones.
20 Marzo 2005
Los indicadores socioeconómicos golpean a las provincias del Noroeste Argentino (NOA). Según el Instituto de Estadística y Censos (Indec), hacia el cuarto trimestre de 2004, los grandes aglomerados de la región (el 60% de la población total) contaban con un ejército de 122.000 desocupados y otras 139.000 personas subocupadas. A esto hay que agregarle que en el NOA, el 53,4% de su población está por debajo de la línea de pobreza, mientras que el 21,4% vive en la indigencia.
Este escenario socioeconómico va revirtiéndose lentamente. El crecimiento de la economía argentina, con el consecuente aumento de los ingresos para las provincias, otorgó un mayor margen de maniobra para que las provincias vuelquen más recursos a la Inversión Real Directa que, entre otras cosas, implica una modernización de la estructura estatal y una expansión del Plan de Trabajos Públicos. Y estos dos factores incidirán en el mejoramiento de la atención social (más hospitales, más escuelas y más seguridad) y de las obras de infraestructura, generadora de mano de obra. El NOA no quedó atrás en los cambios que experimentó la Argentina, tras la crisis económica de fines de 2001. Según un informe del Centro de Estudios Federales (CEF), encabezado por el ex subsecretario de Relaciones Fiscales con las Provincias, Alejandro Arlía, aquella debacle rezagó a la región frente a otras zonas del país en materia de infraestructura. Esa tendencia comenzó a revertirse a partir de 2004; así, en cuanto al gasto de capital, el NOA pasó de ocupar los últimos lugares en la consideración de la Nación respecto de la distribución de las riquezas destinadas a inversión pública al tercer lugar del país, sólo superada por la región Centro y por la Patagonia. "Es fundamental aquel viejo adagio de que la riqueza sólo se concentra en Buenos Aires", postuló Arlía. El titular del CEF dijo a LA GACETA que el mayor nivel de asignación de fondos para gastos de capital evitará el desarraigo de la población, al encontrar más posibilidades de trabajo en su propia provincia. El ministro de Economía, Jorge Jiménez, considera que, paulatinamente, los presupuestos provinciales deben redefinir sus pautas de gastos. En este contexto, puntualizó que un impulso al sector de la construcción alentará la toma de mano de obra, con el consecuente descenso de los índices de desocupación. Pero, agregó, que también el Estado debe generar las condiciones para atraer nuevas inversiones y facilitar la tarea productiva a las empresas ya radicadas en Tucumán.
El escenario fiscal para el NOA y para el resto de las provincias es alentador para este 2005. Según la economista de la Universidad Austral, María Elina Gigaglia, las administraciones del interior deben ser prudentes en materia de gasto. Particularmente con la política fiscal expansiva que se evidenció en 2004 frente a los reclamos salariales. Desde el Centro de Estudios Bonaerenses, el experto Alejandro Suárez, puntualizó que los aumentos en las erogaciones no son malos. Pero, aclaró que estas decisiones deben ser acompañadas por una política que tienda a mejorar los ingresos.
Este 2005 será un año visagra para las provincias. Los ingresos fiscales -nacionales y provinciales- no crecerán al mismo ritmo que el año pasado, según vaticinan distintas consultoras. Por ejemplo, Economía & Regiones, liderada por el economista Rogelio Frigerio (n), estima una reducción del 41,7% en el superávit consolidado de las provincias respecto de 2004. Frigerio pone una señal de alerta en la evolución de las finanzas del interior. "En un contexto de inexistencia del crédito, nuevos aumentos salariales podrían complicar las finanzas", dice.

Puntos de vista
Una política fiscal expansiva
En la evolución de las erogaciones provinciales, se observó un marcado incremento interanual de las categorías Transferencias Corrientes (27,3%); Personal (17,7%); e Inversión Real Directa (42,3%). Estos aumentos se explican, en especial a partir de la segunda parte del año, por la política fiscal expansiva llevada a cabo por las distintas jurisdicciones con el fin de recomponer los ingresos reales de los trabajadores del sector público y privado. Por otro lado, el mayor gasto en inversión real se expresó en la compra de maquinarias y equipo y en nuevas construcciones.
Las perspectivas para este año para las cuentas públicas son favorables. Se alcanzaría un resultado primario positivo menor que el año precedente producto de un mayor aumento del gasto primario, ya que continuaría el impulso de demanda iniciado en 2004. Se espera, además, un aumento en los impuestos, en especial, de los Tributos de Origen Nacional.
Las finanzas públicas provinciales durante 2004 registraron resultados inmejorables respecto a nuestra historia reciente. En efecto, el superávit primario consolidado de las veinticuatro jurisdicciones ascendió a $8.413 millones (1,9% del PIB), evidenciando una suba interanual de 144,7% . La mejora se explica, básicamente, por el incremento de 31,2% ($54.889 millones) de los ingresos totales, neutralizada parcialmente por el aumento del gasto primario en 21,3% (47.502 millones y 10,7% del PIB).
La recaudación impositiva marcó un récord histórico al superar la barrera de los $46.000 millones, como consecuencia de la suba de 34 y 40,5% de los tributos de origen provincial (TOP) y de los tributos de origen nacional (TON), respectivamente. Asimismo, aumentó la dependencia de los TON sobre el total (61,3% en 2004 contra 58,4% en 2003). Por su parte, la presión tributaria del SPP, medida por el cociente entre el total de los recursos tributarios y el PIB nominal, se ubicó en torno al 11%.
Este año las provincias deberán enfrentar fuertes compromisos financieros debido al vencimiento de capital de los Bonos garantizados resultantes del canje de las deudas públicas provinciales con la Nación (Bogar).
La prudencia en el gasto y la eficiencia en la recolección de los impuestos son los mecanismos de los cuales gozan las distintas provincias para poder cumplir con los exigentes desafíos que se avecinan en el futuro próximo.
Maria Elina Gigaglia
Economista de la Universidad Austral.

Aumentar el gasto no es malo
No es un hecho preocupante que el sector público, nacional y provincial, haya incrementado con fuerza el nivel de gastos. En 2004 hubo un contexto coyuntural excepcional en materia de ingresos. Por la solvencia intertemporal observada, la recomposición de las erogaciones tiene que ver con una adecuación de los presupuestos que venían con bajos niveles previos a la crisis económica de fines de 2001. El aumento del gasto, bien conducido, no es malo. Creo que la mayor preocupación de los gobernadores pasa por mejorar, aún más, sus recaudaciones.
Más allá de ese análisis primario, no deja de ser una situación sensible el comportamiento fiscal de las provincias. No tenemos buena experiencia de buenos administradores. Y más en un momento en el que la economía crece en la Argentina y frente a un año electoral que puja por el lado del gasto. En términos agregados, lo que hemos visto es que las provincias en 2004 tuvieron un superávit extraordinario de cerca de $ 7.200 millones. Para 2005, los presupuestos de las provincias estiman o consolidan un nivel de superávit de $ 3.000 millones, es decir, una reducción del orden del 50%. Sin embargo, la proyección del Centro de Estudios Bonaerenses (CEB) es que ese superávit alcanzará los $ 4.300 millones.
Ahora como se explica esta baja. Concretamente, en 2004 hubo incrementos de sueldos en los distritos del interior después de que la Nación concedió una mejora de $ 150. Otro factor importante es que las provincias tuvieron un excedente muy fuerte de ingresos. La mayor cantidad de ese excedente fue volcado hacia los expedientes con proyectos que constituyen los gastos de capital. No es aconsejable que se reduzca esta previsión.

Programas
En cuanto a la inversión real directa, todas las jurisdicciones evidenciaron, en el último ejercicio, un incremento muy fuerte, por encima del 100% proyectado en años anteriores. Una parte de esas inversiones reales tiene que ver con los programas fomentados por el Gobierno nacional para la construcción de viviendas, la edificación de nuevas escuelas y la refacción en establecimientos del sistema hospitalario.
Considero que, para este año, el incremento del gasto de capital, en el conjunto de las provincias, superará el 50%, con lo que se apunta a mejorar los servicios esenciales que el Estado debe brindar a la sociedad.
Alejandro Suarez
Economista del CEB.

Tamaño texto
Comentarios