12 Marzo 2005 Seguir en 
La Bolsa de Comercio cerró ayer con su tercera baja consecutiva, luego de revertir una suba inicial. Así, perdió en tres días todo lo que había ganado en los 30 precedentes.
El índice Merval de las acciones líderes cerró en 1.435,95 puntos, con una caída del 2,44%. Acumuló desde el miércoles un retroceso del 10,1%, en un desempeño que no sorprendió a los analistas porque consideran que se busca un nuevo piso.
Con la caída de ayer, el Merval bajó un 9,19% en la semana y un 7,87% en lo que va de marzo, aunque subió el 4,40% desde fines de diciembre. Se negociaron acciones por $ 84,2 millones.
Por su parte, Luis Alvarez Nani, titular de Luis Alvarez y Cía, atribuyó la caída a factores no directamente vinculados al mercado. "Los precios de las naftas y el posterior reclamo del Gobierno; la suba de las tasa de interés en EEUU y el rebote inflacionario, entre otros", señaló.
Justamente, las fricciones entre el Gobierno y la petrolera Shell disgustaron a operadores y a inversores, ya que temen que la actitud del presidente Néstor Kirchner se repita con otras empresas.
El descenso accionario se prolongó a las operaciones con títulos públicos, que clausuraron la sesión mayormente en baja, con mermas superiores al 1% en los dos nuevos bonos de la deuda emitidos por el Gobierno: el Par y el Discount en pesos. En cuanto a la deuda performing, los Boden 2012 cayeron un 1,3%.
Mientras que el índice "riesgo país", que mide el JP Morgan, cerró en 5.047 puntos básicos.
El dólar minorista bajó ayer un centavo en Tucumán respecto del jueves último y se negoció a $ 2,96 para la venta. "Hubo mayor demanda en un mercado absolutamente tranquilo", resumió un experto cambista local.
El euro, en tanto, cerró en alza impulsado por la suba en Europa. La divisa se vendió ayer a $ 4,02 en las agencias de cambio de Tucumán.
PULSO DE LA CITY
La liquidez tiene sus riesgos
La ganancia anual que acumulaban las acciones se recortó esta semana. Sucedió lo mismo con los bonos de la deuda nueva y con los que ajustan por CER. La caída incluyó un menor volumen de negocios en las ruedas del martes y del miércoles. Surgió, entonces, la duda: esto apunta a un cambio de tendencia -por toma de ganancias-, luego de la suba sin techo desde comienzo del año, o es que los inversores se retiran, por factores externos, de un escenario que les resultaba favorable.
Los nuevos bonos -a entregarse en abril- debutaron muy bien en el mercado del "siempre y cuando", que se pacta ahora y se liquida el próximo mes. También estuvieron demandados los títulos en pesos emitidos posdefault.
En este contexto primó la cautela: los compradores tomaron posición para especular o para invertir. A esto se agregó la suba de la tasa de los bonos del Tesoro de los EEUU -T Bond a 10 años- que, en siete días, pasaron del 4% al 4,5%, con lo que parece terminar el período de tasas bajas y comienza la suba mesurada.
La Argentina mostró, hasta fines de 2004, una ortodoxia aplicada por un Gobierno de centroizquierda que recauda más que lo que gasta. Bien. Ahora se instalaron la liquidez y su riesgo.
Los mercados anhelan sacar mayor provecho de todo esto, pero hay que atraer a los emprendedores. Esto no se vio esta semana, por la amenaza de usar tribunales locales para revertir los fallos internacionales y por la recriminación a la petrolera que subió el precio de las naftas.
La soberanía hay que ejercerla con madurez. Los precios deben negociarse en los ámbitos previstos, lo que no parece fácil en un año electoral, cuando la provocación y la ofensa no suman.
Enrique J. Martinez
El índice Merval de las acciones líderes cerró en 1.435,95 puntos, con una caída del 2,44%. Acumuló desde el miércoles un retroceso del 10,1%, en un desempeño que no sorprendió a los analistas porque consideran que se busca un nuevo piso.
Con la caída de ayer, el Merval bajó un 9,19% en la semana y un 7,87% en lo que va de marzo, aunque subió el 4,40% desde fines de diciembre. Se negociaron acciones por $ 84,2 millones.
Por su parte, Luis Alvarez Nani, titular de Luis Alvarez y Cía, atribuyó la caída a factores no directamente vinculados al mercado. "Los precios de las naftas y el posterior reclamo del Gobierno; la suba de las tasa de interés en EEUU y el rebote inflacionario, entre otros", señaló.
Justamente, las fricciones entre el Gobierno y la petrolera Shell disgustaron a operadores y a inversores, ya que temen que la actitud del presidente Néstor Kirchner se repita con otras empresas.
El descenso accionario se prolongó a las operaciones con títulos públicos, que clausuraron la sesión mayormente en baja, con mermas superiores al 1% en los dos nuevos bonos de la deuda emitidos por el Gobierno: el Par y el Discount en pesos. En cuanto a la deuda performing, los Boden 2012 cayeron un 1,3%.
Mientras que el índice "riesgo país", que mide el JP Morgan, cerró en 5.047 puntos básicos.
El dólar minorista bajó ayer un centavo en Tucumán respecto del jueves último y se negoció a $ 2,96 para la venta. "Hubo mayor demanda en un mercado absolutamente tranquilo", resumió un experto cambista local.
El euro, en tanto, cerró en alza impulsado por la suba en Europa. La divisa se vendió ayer a $ 4,02 en las agencias de cambio de Tucumán.
La liquidez tiene sus riesgos
La ganancia anual que acumulaban las acciones se recortó esta semana. Sucedió lo mismo con los bonos de la deuda nueva y con los que ajustan por CER. La caída incluyó un menor volumen de negocios en las ruedas del martes y del miércoles. Surgió, entonces, la duda: esto apunta a un cambio de tendencia -por toma de ganancias-, luego de la suba sin techo desde comienzo del año, o es que los inversores se retiran, por factores externos, de un escenario que les resultaba favorable.
Los nuevos bonos -a entregarse en abril- debutaron muy bien en el mercado del "siempre y cuando", que se pacta ahora y se liquida el próximo mes. También estuvieron demandados los títulos en pesos emitidos posdefault.
En este contexto primó la cautela: los compradores tomaron posición para especular o para invertir. A esto se agregó la suba de la tasa de los bonos del Tesoro de los EEUU -T Bond a 10 años- que, en siete días, pasaron del 4% al 4,5%, con lo que parece terminar el período de tasas bajas y comienza la suba mesurada.
La Argentina mostró, hasta fines de 2004, una ortodoxia aplicada por un Gobierno de centroizquierda que recauda más que lo que gasta. Bien. Ahora se instalaron la liquidez y su riesgo.
Los mercados anhelan sacar mayor provecho de todo esto, pero hay que atraer a los emprendedores. Esto no se vio esta semana, por la amenaza de usar tribunales locales para revertir los fallos internacionales y por la recriminación a la petrolera que subió el precio de las naftas.
La soberanía hay que ejercerla con madurez. Los precios deben negociarse en los ámbitos previstos, lo que no parece fácil en un año electoral, cuando la provocación y la ofensa no suman.
Enrique J. Martinez







