La creatividad en las empresas

El éxito de las organizaciones está asentado en la explotación del talento de su personal.

13 Marzo 2005
Por Fernando Farías - Experto en Marketing - Geva Grupo Profesional.
La primera pregunta que muchas nos hacemos al oír esta palabra, que tiende a asociarse a artistas o inventores, es ¿para qué me sirve a mí ser creativo?. La segunda pregunta que nos planteamos quienes estamos convencidas de que la creatividad es útil y necesaria es, ¿cómo puedo mejorar mi capacidad creadora?.
Se pueden dar múltiples razones de por qué es útil ser creativos y qué es lo que podemos ganar con ello, tanto si es un vendedor, un contador, un arquitecto o cualquier otro profesional. Sin embargo, podemos dar algunas razones y dejar que cada uno busque las propias y convencimientos para ser creativos.
Porque es mas fácil poder fraccionar un problema para buscar soluciones alternativas.
Porque podemos ser capaces de establecer nuevas relaciones entre los problemas y las soluciones.
Porque podemos imaginar las posibles consecuencias de una decisión o acción determinadas.
Porque podemos identificar los obstáculos que encontraremos al poner en marcha de cualquier plan de acción.
Porque podemos descubrir nuevas ideas que pueden abrir caminos inimaginables en nuestro trabajo.
Porque podemos evaluar nuestro verdadero potencial y aprender a sacarle provecho.
Estas son algunas de las razones del por qué sirve ser creativo.
Esto, llevado al ámbito de la empresa, nos encamina a la conclusión de que aquellas empresas que cuentan con personas creativas, sobre todo si están en los puestos directivos, son las que mejor funcionan y las que llegan más lejos. Insistimos, no solamente avanzan los generadores de nuevas ideas sino también los que están en su entorno. Si una empresa consigue que no sean únicamente creativos sus directivos, sino que cuente con un departamento comercial creativo, un departamento de RR HH creativo, un sector Administrativo creativo, no cabe duda de que esa firma, si consigue mantenerse unida, será una empresa líder. Hay que señalar, en primer lugar, que la capacidad de crear no tiene ninguna correlación con el nivel de inteligencia. Así, es posible ser superdotado y ser poco creativo o tener un nivel de inteligencia medio y ser un gran creativo.
Así las cosas, el tener más o menos ideas brillantes no dependerá ni de la inteligencia que uno tenga ni de la suerte, sino de una cuestión de método, sistematización y trabajo que ayuden a romper las barreras que obstaculizan el pensamiento creador.

El Brainstorming
Una de las técnicas más conocidas para facilitar la creatividad fue elaborada en 1941 por Alex F. Osborn, a quien se ha llamado "padre de la lluvia de ideas". El propósito de este método es favorecer la resolución de problemas mediante el hallazgo de nuevas e insólitas soluciones. Lo que se busca en una sesión de lluvia de ideas es justamente una multiplicación de ideas.
Esta técnica, cuyo fin principal es estimular el pensamiento creativo y animar el nacimiento de nuevas ideas para resolver problemas, como por ejemplo el lanzamiento de un producto o la búsqueda de un slogan, se caracteriza por desarrollarse en un ambiente flexible, contrariamente a la rigidez que precisan otras técnicas más científicas.
En el brainstorming hay que distinguir dos fases que deben estar perfectamente diferenciadas la una de la otra, y para ello, incluso, se suelen separar en el tiempo:
1) Producción de ideas, en la que interviene todo el grupo.
2) Evaluación de las mismas, en la que trabaja sólo una parte o a veces, el líder sólo o con dos o tres personas ajenas al grupo.
Es muy importante para poder éxito con esta técnica, el respetar los cuatro principios básicos que tiene el brainstroming pues de lo contrario el fracaso será lo único que puede lograrse.
Mientras dura la sesión está absolutamente prohibido cualquier tipo de crítica o comentario negativo a las ideas aportadas por los miembros del grupo.
Todas las ideas expresadas deben ser aceptadas y registradas por raras y extravagantes que parezcan. Cuanto más raras y extravagantes sean, mejor.
Lo que se pretende es obtener el mayor número posible de ideas. En esta primera fase, lo importante es la cantidad, sin entrar a discutir la calidad.
Se deben aprovechar las ideas aportadas para expresar nuevas ideas, modificándolas o asociándolas a otras.
De todos estos principios, el primero es el más importante, por lo que habrá que mostrarse rígido en el cumplimiento del plan.

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