El retorno de viejos problemas

La recuperación de la confianza en el exterior. Volverá a tener un peso primordial la opinión de EE UU en el FMI.

13 Marzo 2005
BUENOS AIRES.- Apenas acallados los ecos exitistas del canje de deuda, aparecieron nuevas presiones sobre la economía, como el reclamo del poder financiero internacional para que el gobierno reabra la oferta y el preocupante recalentamiento de precios. El FMI y el gobierno de los Estados Unidos instaron al ministro Roberto Lavagna a que se le de una solución a los acreedores que quedaron fuera del cambio de títulos. El argumento fue que, si bien el 76% de adhesión resultó una meta importante, el éxito será mayor si en una hipotética segunda vuelta se acrecienta ese porcentaje. Sólo en ese caso, "del otro lado del mostrador" -como solía decir Arturo Jauretche- se aceptaría que el país salió del default.
Sucede que los países más duros con la Argentina, como Italia y Japón, intentarán bloquear en el directorio del FMI cualquier negociación por el nuevo financiamiento. Pero, desde aquí, se da por sentado que los que entraron en el canje hasta el 25 de febrero no tiene porque hacerlo ahora y seguramente emprenderán acciones legales. Por eso, en Economía afirman para qué darle una nueva oportunidad a los que querellarán al país y además apostar a un posible fracaso luego del buen resultado del canje.
En ese marco de nuevas complejidades, volverá a tener un peso primordial la opinión de EE UU en el FMI como lo ha sido desde que el país entró en default.

La crisis en Bolivia
Sorpresivamente, entró a tallar en esta cuestión, la inestable situación en Bolivia, convirtiéndose en un preocupante punto de conflicto para la región. Bolivia se convirtió de repente en un lugar estratégico gracias a sus incalculables reservas de gas. Chile y Brasil tienen graves problemas de escasez, pero la Argentina sufre más que nada por la falta de inversiones para la exploración y extracción. Pero, la preocupación del gobierno de George Bush es que en Bolivia ganen más poder los sectores radicalizados y dejen sin sustento político a la precaria democracia que encabeza Carlos Meza. En este contexto, resulta vital el sostén político que pueden brindarle al mandatario boliviano, los presidentes Néstor Kirchner y Lula da Silva.
Este tema se podría convertir, entonces, en una carta a favor de la Argentina a la hora de las definiciones en el Fondo Monetario.
El problema energético trajo nuevos roces con Chile ya que se prevén cortes del suministro de gas que se dirige a ese país.
El problema que siempre subyace en el sector es la falta de inversiones, luego de años de tiras y aflojes entre el gobierno y las privatizadas. A la espera de un aumento de tarifas, varias de las empresas de servicios realizan sólo inversiones de mantenimiento en sus áreas de concesión.

La presión inflacionaria
Ahora, el despertar de precios hace más improbable que el gobierno autorice un incremento tarifario que podría constituirse en otro factor de presión inflacionaria. Más cuando ya se habla de una inflación en torno al 12% para este año, como consideró una análisis efectuado por el Banco Francés.
De ser así, se multiplicarán los reclamos salariales y podría ir en aumento el nivel de conflictividad social, justo en el año que Kirchner afrontará su primer test electoral como Presidente. Pero, lo más preocupante es el nuevo deterioro que puede sufrir el poder adquisitivo de la gente, que en forma muy lenta iba en tren de recuperación. De hecho, la suba del 2,4% de la inflación durante los dos primeros meses provocó que en el país haya 200.000 pobres más.
Los motivos de la presión sobre los precios son más que nada el factor de crecimiento y la abundante liberación de pesos por parte del Banco Central para sostener el dólar y aumentar reservas. En cambio, para otros, incluidos funcionarios de primer nivel del gobierno, el inesperado incremento de precios se debe a la falta de oferta en el el marco de una demanda aún exigua.
El centro de la cuestión es que a una cantidad no demasiada elástica de productos se contrapone una mayor cantidad de pesos en el mercado. Por lógica, estarían faltando inversiones para que las empresas puedan incrementar su capacidad instalada.
Es decir, que más allá de los enojos presidenciales con las empresas y el correcto accionar de los consumidores para hacer valer sus derechos, se estaría ingresando en zona de riesgo porque las inversiones no acompañaron el despegue de la economía.
La salida del default y un acuerdo con los organismos internacionales podrían generar las confianza necesaria para un retorno más sostenido de los capitales por estas costas. (NA)

Tamaño texto
Comentarios