13 Marzo 2005 Seguir en 
En este momento se está saliendo de la convocatoria de acreedores , y eso, indudablemente, es lo importante.
Esta nueva situación le va a dar confianza a los inversores, tanto extranjeros como nacionales, de que se esté empezando a regularizar la situación en la Argentina. Ese cambio va a hacer que el país más atractivo, desde el punto de vista de la inversión.
La seguridad que faltaba
Reestructurar la deuda en un muy alto porcentaje y estar cumpliendo con los compromisos ante los organismos multilaterales es de gran trascendencia.
Esta era una de las columnas que resultaban imprescindibles para sostener el crecimiento en el futuro, es decir tener una situación legal que brinde garantías a los inversores de que haya no sólo una rentabilidad nueva, sino, además, seguridad y estabilidad.
Para lograr consolidar este proceso de normalización institucional, por llamarle de alguna manera, el Gobierno tendrá que arreglar con las empresas privatizadas y fortalecer el sistema judicial (para despolitizarlo), además de que se mantenga la estabilidad macroeconómica.
Este proceso ya se está dando, pero, probablemente, muchos inversores tendrán sus dudas sobre la posibilidad de que se vuelvan a repetir en el país algunos hechos imprudentes, que fueron muy comunes en el pasado. De todas maneras, si se dan las situaciones positivas apuntadas, el contexto logrado permitirá que en la Argentina se vuelva a ahorrar e invertir en forma importante.
El país está ahora en los mismos niveles que tenía antes de la crisis, es decir con los índices de 1998, pero tienen que concretarse inversiones para que se pueda crecer en forma sostenida, como lo pretenden todos los sectores. En este caso no hay vuelta, no hay remedios mágicos, lo único que puede cambiar el escenario para se logre el crecimiento y el desarrollo es la inversión.
La situación posdefault mueve mucho las cosas para adelante y pueden empezar a aparecer inversiones más importantes. Aunque, claro, no es lo único que hace falta para que cambie la vida normal del argentino en el día a día. (Exclusivo para LA GACETA)
Claudio Loser
Ex funcionario del FMI, miembro Instituto Diálogo Interamericano de Washington.
La mejora en los negocios potenciaría la compra de bienes
Una vez develada la incógnita sobre el porcentaje de adhesión al canje de deuda, la pregunta es si esto provocará un mayor dinamismo del crédito bancario.
Hubo una mejoría del negocio bancario. Los factores que contribuyeron para esta mejora son la recuperación económica, el alza del nivel de confianza, la política crediticia expansiva de los bancos y su necesidad de ampliar negocios, la abundante liquidez y la flexibilización de las normas de clasificación de deudores del BCRA. Tales factores hicieron que el sistema financiero fuera retomando su rol de intermediario financiero, recuperando depósitos fugados y aumentando su stock de cartera de préstamos. Esos factores incidieron para que se reviertan los malos resultados operativos y que las entidades, en promedio, finalizaran 2004 con resultados equilibrados.
Si bien hay un proceso de incremento del crédito bancario, el síntoma que preocupa es la alta concentración del financiamiento en el corto plazo, y lo que habría que evaluar es cómo impactaría la reestructuración de la deuda en esta situación.
Para ello hay que considerar, entre otros factores, la estructura de depósitos del sector privado y el hecho de que en los últimos años los bancos no contaron con fuentes de financiamiento adicionales a los depósitos.
Los depósitos se encuentran concentrados en los vencimientos cortos, de ahí que desde el BCRA se busca impulsar instrumentos que incentiven a inversores mayoristas a canalizar su ahorro a través de los bancos. Esto puede ser a través de depósitos con distintas cláusulas de ajuste, obligaciones negociables indexadas, entre otros, teniendo como objetivo mejorar la calidad del ahorro. Esto es que no haya simple atesoramiento de fondos en los bancos sino que el ahorro permita mejorar el perfil de la inversión, variable esencial para apuntalar el crecimiento.
En ese aspecto es crucial la reestructuración de la deuda soberana, porque permitiría una caída de la tasa de riesgo - país lo que facilitaría que las entidades obtengan fuentes de financiamiento de mediano y largo plazo. Por el lado de la oferta los bancos estarían dispuestos a aumentar el riesgo de crédito dada la caída del riesgo país y la necesidad de continuar fortaleciendo el negocio.
Por el lado de la demanda, el agotamiento de fuentes internas de fondeo impulsan una mayor necesidad de financiación bancaria.
En estos años de caídas y recuperación económica se observó que la demanda de créditos por parte de personas físicas es la que más se deteriora con las recesiones, pero también la que más se expande al recuperarse la actividad económica. En 2004 los mayores tomadores de créditos fueron las personas físicas (25,6% de la cartera de créditos al sector privado), seguido por las empresas de servicios (19,4%) y las industrias (18,7%). Por lo tanto, la mejora en el clima de negocios que traería el canje potenciaría el consumo de bienes durables.
Eduardo Robinson
Economista de la Fundación del Tucumán
El Gobierno deberá soportar nuevas presiones de muy distinta intensidad
Con la salida exitosa de la situación de default, la economía superó uno de sus grandes problemas macroeconómicos actuales. Para analizar las consecuencias directas que este hecho puede acarrear en la vida cotidiana del habitante medio del país, hay que tener en cuenta dos cosas.
En primer lugar, el hecho de que la naturaleza del problema resuelto sea de índole macroeconómica significa que se trata de una cuestión global que afecta al conjunto de los agentes económicos individuales que participan de la vida económica nacional de manera indirecta. Cada uno participa de manera directa en la economía a través de su trabajo específico en una institución determinada, y las condiciones microeconómicas en que se desenvuelve este trabajo determinan de manera inmediata buena parte del resultado que se consigue. Pero, si la Argentina mejora sus condiciones macroeconómicas referidas principalmente a su participación en los mercados mundiales de capitales financieros, el ambiente en el que se desenvuelven los negocios particulares mejora, lo que permite que existan, por ejemplo: mejores condiciones para la obtención de créditos y, sobre todo, un aumento en la inversión.
En definitiva, si la Argentina creció fuerte los últimos dos años y mejoró su situación de empleo con el default a cuestas, la superación de esta situación alienta a pensar que las condiciones en que este proceso de crecimiento se desenvuelve son ahora mejores que antes.
Son varios los problemas
El otro punto para analizar sobre las repercusiones directas de la salida del default en la gente, es el hecho de que no era éste, ni lo es actualmente, el único problema serio de nuestra economía nacional. El modelo de crecimiento que adoptó este gobierno se basa en una alianza con el sector productivo nacional, especialmente aquel ligado al comercio internacional, que se cristalizó en una baja en el precio relativo de sus insumos (salarios en dólares y servicios provenientes de las empresas privatizadas) y un aumento de sus ingresos (por los efectos de la devaluación).
La subsistencia de este modelo no admite, por ejemplo, un gran aumento en el precio de los servicios de las empresas privatizadas, ni una baja sustancial en el precio actual del dólar, ni un nivel de inflación que termine neutralizando el aumento de competitividad externa logrado desde la devaluación. Se trata de presiones a las que el gobierno deberá enfrentar con la misma firmeza y convicción con las que encaró el problema del default.
Hugo Ferullo
Dr. en Economía, Prof. UNT y UNSTA
Los resultados no se verán en el corto plazo
Que el país salga de la cesación de pagos implica que podrá ir reinsertándose en el mercado financiero internacional. Eso hace que, tanto las empresas multinacionales que tienen inversiones en el país, como los bancos que pueden captar algún financiamiento del exterior, van a tener un acceso al financiamiento mayor del que tenían durante el período en el que la Argentina estuvo en cesación de pagos.
Es decir que el área de riesgo de una multinacional o de riesgo crediticio de los bancos multinacionales, cuando el país abandona el default, tienen una actitud más flexible, aumentan sus líneas de financiamiento y esto implica ofrecer recursos o más baratos o a mayores plazos.
Estar en default no era bueno para la Argentina, salir de esa situación, sí. El argentino medio no puede esperar resultados que le favorezcan en forma inmediata, pero el canje de la deuda, si se cumple, será para mejor.
Juan Arranz
Economista del Banco Rio
Será fundamental que no retorne la inflación
Más que la negociación de la deuda, para el argentino medio es más importante que no se entre en un fenómeno inflacionario, como tantas veces ocurrió en el país. Si se da una carrera entre suba de precios y aumentos de sueldos es probable que volvamos a épocas como la de Alfonsín, y eso sería un desastre.
Hay que tener cuidado, porque los riesgos que se corren son muy grandes. Por el lado de los créditos la situación se está normalizando. Los bancos están prestando más y con plazos más largos, y, a su vez, la gente está confiando más en los bancos.
La economía está funcionando bien en líneas generales, ayudada por las condiciones mundiales que le resultan favorables a las exportaciones argentinas. En cuanto a la necesidad de que se disminuyan las exigencias para tomar préstamos, en especial aquellos que tuvieron problemas en la crisis, el Banco Central está trabajando para que las empresas y los particulares tengan mayores facilidades en ese sentido.
Alfredo Piano
Presidente de Banco Piano
La reestructuración, un arma de doble filo
El actual crecimiento de la economía nacional está sostenido, básicamente, sobre la demanda agregada que, apuntalada por el consumo, crecería más velozmente que la oferta. Esto consumirá la capacidad ociosa y aumentará el riesgo inflacionario. Esa evaluación responde a un informe elaborado por la consultora Economía & Regiones.
Pese a esa perspectiva para 2005, la consultora, liderada por el economista Rogelio Frigerio (n), sostiene que no hay aún muestras de un crecimiento de la inversión que asegure una expansión de las fronteras de posibilidades de producción y que, además, proyecte un horizonte sin presiones inflacionarias, para la etapa posdefault. Según Frigerio, la reestructuración de la deuda, con una aceptación del 75%, podría convertirse en un arma de doble filo, incentivando aún más al consumo sin lograr alentar la inversión de largo plazo. "Las amenazas inflacionarias tomarían más cuerpo y la conducción de la política monetaria se tornaría más difícil", agrega.
La competitividad de la empresa nacional
Pasado el canje y su contribución a la solvencia fiscal intertemporal, vuelve al centro de la escena el debate sobre la competitividad de nuestra economía, lo que es clave dado que todos nuestros colapsos pasados han estado asociados a crisis fiscales y de competitividad gemelas. Además nuestro bienestar futuro depende de poder competir con China y el resto de Asia sin tener que comprimir salarios. Así lo sostiene Gabriel Sánchez, experto del Ieral (Fundación Mediterránea)
"Las que son competitivas en realidad son las empresas, que innovan y diferencian productos, mejoran sus procesos productivos y bajan costos para ganar mayores porciones de mercado, ya sea interno o externo. Pero el Estado también juega un rol clave: de dos empresas iguales en dos países distintos, tendrá ventaja aquélla en donde el país tenga las mejores instituciones y políticas", afirma el economistam quien agrega que el tipo de cambio es la fuente casi exclusiva de competitividad actual para nuestras empresas.







