13 Marzo 2005 Seguir en 
El resultado de la operatoria de canje de la deuda argentina en default generó alivio en las cuentas públicas, pero se aguarda que la operación tenga un efecto todavía mayor: la Argentina espera modificar sustancialmente su imagen ante la comunidad internacional con los nuevos compromisos asumidos. La superación de la crisis de aislamiento financiero mundial, largamente esperada, reinstaló el optimismo y abrió nuevas expectativas en el sector privado nacional; ahora todos esperan la llegada de nuevas inversiones que permita apuntalar la reactivación y sostener el crecimiento.
Desde el Gobierno nacional se presenta a esta nueva etapa de la economía como fundamental para que mejore el nivel de vida de los argentinos. Según este concepto, la salida del default podría derivar en mayor demanda de empleos, una oferta de crédito que iría en crecimiento y un avance de la Argentina en general. Sin embargo, pese el mejor humor que se advierte, también parece claro que el nuevo escenario llega también con enormes desafíos.
Según el economista Claudio Loser, que la Argentina haya superado un proceso de cesación de pagos era una de las columnas que resultaban imprescindibles para sostener el crecimiento en el futuro, es decir tener una situación legal que brinde garantías a los inversores de que haya no sólo una rentabilidad nueva, sino, además, seguridad y estabilidad. Pero afirma que el Gobierno tendrá que arreglar con las empresas privatizadas y fortalecer el sistema judicial (para despolitizarlo), además de que se mantenga la estabilidad macroeconómica
En el empresariado tucumano hay consenso general de que la reestructuración de la deuda argentina brinda una oportunidad para impulsar mejoras en los distintos sectores.
Los citricultores, por ejemplo, no se vieron afectados por el default, ya que durante los tres años en que el país no cumplió con sus obligaciones financieras la exportación de limones no se detuvo. Sin embargo, los productores consideran que no es lo mismo discutir aranceles, protocolos o enfermedades cuarentenarias si se proviene de un país "serio" e integrado al mundo, que de una nación aislada del resto por no pagar sus deudas. "A nosotros puede servirnos para tratar de conquistar nuevos mercados", explicó el secretario de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Roberto Sánchez Loria.
En la industria azucarera existe gran optimismo por la salida de la crisis.
"Eso se nota en las inversiones que se proyectan realizar", dice el industrial azucarero Jorge Rocchia Ferro. Sin embargo, los azucareros creen que éste puede ser momento de revisar un sistema impositivo perverso porque la presión fiscal que aplica, a entender de los emrpresarios, es excesiva.
En la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) sostienen la idea de que el momento es propicio para que el campo busque una rediscusión de la política agropecuaria del Gobierno Nacional, para que esta no siga sustentada en impuestos retrógrados y distorsivos, como las retenciones a las exportaciones y los impuestos a los débitos y créditos bancarios. El presidente de la SRT, Víctor Pereyra, señala que campo sigue soportando el peso de sostener la política social del Gobierno.
El presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Héctor Ledesma, opina que los pasos dados para reestructurar la deuda no harán por sí mismos que los capitales extranjeros fluyan a raudales. Remarcó, sin embargo, que en una primera etapa las inversiones serán más de industriales locales . "Eso es bueno; muestra confianza en el país que todos deseamos", añadió. El Gobierno hizo algo importante, pero no todo debe quedar allí. Falta hacer más previsibles las acciones hacia adentro y dar apoyo a las industrias, fundamentalmente a las PyME, insistió.
Sin embargo, la convocatoria presidencial a boicotear la compra de productos de la petrolera Shell enciende luces de alarma en el mapa empresario y político del país. Actitudes políticas equivocadas del presidente Néstor Kirchner abren sombrios interrogantes al mejor escenario que se construyó desde el momento que el país salió del default.
Un mayor impulso al crédito
La crisis económica, desatada hacia fines de 2001, dejó fuera del sistema financiero a miles de argentinos y de empresas que no pudieron calificar para acceder a un préstamo bancario. Desde entonces hasta nuestros días, muchos de ellos trataron de retornar al mercado de capitales. En ese contexto, los banqueros afirman que, a raíz de los cambios introducidos por el Banco Central, en la Argentina se sigue el criterio de "mirar para adelante".
Técnicamente, el país salio del default, lo que significa dar una vuelta de página y mirar hacia el futuro, afirmó Jorge Brito, presidente de la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (Adeba). En una entrevista con LA GACETA, el banquero remarcó que el sistema financiero contribuirá con acciones para que las familias y las empresas argentinas puedan materializar sus proyectos. En el nuevo escenario, la refinanciación y la recalificación de los deudores es posible, admite Brito. "hoy se considera fundamentalmente el flujo de fondos futuros del cliente", agrega.
En este marco, el titular de Adeba resaltó que el sistema volvió a asignar claramente las responsabilidades de los actores económicos. "Son los banqueros los que deben velar por la buena calidad de los créditos que dan. Como suelo decir, el banco que no presta se fundo, pero el que presta mal también se funde", puntualiza.
La expansión del crédito de consumo ya se evidenció desde el año pasado. La posible recuperación del poder adquisitivo de la población significará para los bancos captar potenciales nuevos clientes, antes ignorados por el sistema. Otro fenómeno que se advierte en el mercado argentino es que se ampliaron los plazos para la toma de créditos. "A esto hay que agregarle que la gente está confiando más en las entidades", sostiene el presidente del Banco Piano, Alfredo Piano. No obstante, el ejecutivo advierte que en el escenario económico actual uno de los factores a tener en cuenta es la inflación. "Hay que evitar esa situación para que no se resienta el crecimiento del país", fundamenta.
Desde el Banco Río, el economista Juan Arranz coincide con el análisis de Piano. "Habrá un mayor acceso de la población al financiamiento de bancos; la salida del default posibilitará ofrecer más créditos o más baratos o a mayores plazos", considera.
Desde el Gobierno nacional se presenta a esta nueva etapa de la economía como fundamental para que mejore el nivel de vida de los argentinos. Según este concepto, la salida del default podría derivar en mayor demanda de empleos, una oferta de crédito que iría en crecimiento y un avance de la Argentina en general. Sin embargo, pese el mejor humor que se advierte, también parece claro que el nuevo escenario llega también con enormes desafíos.
Según el economista Claudio Loser, que la Argentina haya superado un proceso de cesación de pagos era una de las columnas que resultaban imprescindibles para sostener el crecimiento en el futuro, es decir tener una situación legal que brinde garantías a los inversores de que haya no sólo una rentabilidad nueva, sino, además, seguridad y estabilidad. Pero afirma que el Gobierno tendrá que arreglar con las empresas privatizadas y fortalecer el sistema judicial (para despolitizarlo), además de que se mantenga la estabilidad macroeconómica
En el empresariado tucumano hay consenso general de que la reestructuración de la deuda argentina brinda una oportunidad para impulsar mejoras en los distintos sectores.
Los citricultores, por ejemplo, no se vieron afectados por el default, ya que durante los tres años en que el país no cumplió con sus obligaciones financieras la exportación de limones no se detuvo. Sin embargo, los productores consideran que no es lo mismo discutir aranceles, protocolos o enfermedades cuarentenarias si se proviene de un país "serio" e integrado al mundo, que de una nación aislada del resto por no pagar sus deudas. "A nosotros puede servirnos para tratar de conquistar nuevos mercados", explicó el secretario de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Roberto Sánchez Loria.
En la industria azucarera existe gran optimismo por la salida de la crisis.
"Eso se nota en las inversiones que se proyectan realizar", dice el industrial azucarero Jorge Rocchia Ferro. Sin embargo, los azucareros creen que éste puede ser momento de revisar un sistema impositivo perverso porque la presión fiscal que aplica, a entender de los emrpresarios, es excesiva.
En la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) sostienen la idea de que el momento es propicio para que el campo busque una rediscusión de la política agropecuaria del Gobierno Nacional, para que esta no siga sustentada en impuestos retrógrados y distorsivos, como las retenciones a las exportaciones y los impuestos a los débitos y créditos bancarios. El presidente de la SRT, Víctor Pereyra, señala que campo sigue soportando el peso de sostener la política social del Gobierno.
El presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Héctor Ledesma, opina que los pasos dados para reestructurar la deuda no harán por sí mismos que los capitales extranjeros fluyan a raudales. Remarcó, sin embargo, que en una primera etapa las inversiones serán más de industriales locales . "Eso es bueno; muestra confianza en el país que todos deseamos", añadió. El Gobierno hizo algo importante, pero no todo debe quedar allí. Falta hacer más previsibles las acciones hacia adentro y dar apoyo a las industrias, fundamentalmente a las PyME, insistió.
Sin embargo, la convocatoria presidencial a boicotear la compra de productos de la petrolera Shell enciende luces de alarma en el mapa empresario y político del país. Actitudes políticas equivocadas del presidente Néstor Kirchner abren sombrios interrogantes al mejor escenario que se construyó desde el momento que el país salió del default.
Un mayor impulso al crédito
La crisis económica, desatada hacia fines de 2001, dejó fuera del sistema financiero a miles de argentinos y de empresas que no pudieron calificar para acceder a un préstamo bancario. Desde entonces hasta nuestros días, muchos de ellos trataron de retornar al mercado de capitales. En ese contexto, los banqueros afirman que, a raíz de los cambios introducidos por el Banco Central, en la Argentina se sigue el criterio de "mirar para adelante".
Técnicamente, el país salio del default, lo que significa dar una vuelta de página y mirar hacia el futuro, afirmó Jorge Brito, presidente de la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (Adeba). En una entrevista con LA GACETA, el banquero remarcó que el sistema financiero contribuirá con acciones para que las familias y las empresas argentinas puedan materializar sus proyectos. En el nuevo escenario, la refinanciación y la recalificación de los deudores es posible, admite Brito. "hoy se considera fundamentalmente el flujo de fondos futuros del cliente", agrega.
En este marco, el titular de Adeba resaltó que el sistema volvió a asignar claramente las responsabilidades de los actores económicos. "Son los banqueros los que deben velar por la buena calidad de los créditos que dan. Como suelo decir, el banco que no presta se fundo, pero el que presta mal también se funde", puntualiza.
La expansión del crédito de consumo ya se evidenció desde el año pasado. La posible recuperación del poder adquisitivo de la población significará para los bancos captar potenciales nuevos clientes, antes ignorados por el sistema. Otro fenómeno que se advierte en el mercado argentino es que se ampliaron los plazos para la toma de créditos. "A esto hay que agregarle que la gente está confiando más en las entidades", sostiene el presidente del Banco Piano, Alfredo Piano. No obstante, el ejecutivo advierte que en el escenario económico actual uno de los factores a tener en cuenta es la inflación. "Hay que evitar esa situación para que no se resienta el crecimiento del país", fundamenta.
Desde el Banco Río, el economista Juan Arranz coincide con el análisis de Piano. "Habrá un mayor acceso de la población al financiamiento de bancos; la salida del default posibilitará ofrecer más créditos o más baratos o a mayores plazos", considera.







