21 Febrero 2005 Seguir en 
Jerusalén/Ramallah.- El gobierno israelí aprobó ayer el desmantelamiento de 25 asentamientos judíos en la Franja de Gaza y Cisjordania, que comenzará a aplicarse en julio.
La propuesta del primer ministro israelí, Ariel Sharon, fue adoptada por 17 votos a favor y cinco en contra, tras un arduo debate en que se hicieron evidentes las diferencias en el partido gobernante, el Likud.
El viceprimer ministro, Ehud Olmert, reconoció durante el ríspido debate que la presencia israelí en la Franja de Gaza provocó una espiral de violencia y odio entre los dos pueblos.
El ministro de Infraestructura y miembro del Partido Laborista, Benjamín Ben Eliezer, dijo que es una de las decisiones más importantes de los últimos años, y admitió que será un beneficio para los israelíes, a largo plazo.
Entre quienes votaron en contra de la evacuación figura el ministro de Finanzas, Benjamín Netanyahu, también miembro del Likud, pero opositor tenaz a la iniciativa de Sharon.
La decisión tiene carácter histórico. Es la primera vez que un gobierno judío resuelve abandonar territorios ocupados, que primitivamente pertenecían a los palestinos, y que se encuentran bajo dominio israelí desde la Guerra de los Seis Días, de 1967. La última vez que Israel abandonó un asentamiento fue en 1982, cuando devolvió la península de Sinaí a Egipto, como parte de un acuerdo de paz con ese país.
La evacuación implica el retiro de 8.000 israelíes que habitan en las 21 colonias en la Franja de Gaza, y de quienes viven en cuatro asentamientos en Cisjordania.
La Franja de Gaza está habitada por 1.300.000 palestinos. Es una estrecha zona costera de extrema aridez, que consta de 378 kilómetros cuadrados sobre el mar Mediterráneo. Limita al sur con Egipto y hasta ahora es controlada en un 65% por la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
Más de la mitad de la población palestina de la Franja vive bajo la línea de pobreza y un 45% carece de trabajo estable.
Cisjordania, en cambio, es una región fértil regada por el río Jordán, de 2.346 kilómetros cuadrados, habitada por 2.300.000 palestinos. Allí, las colonias ocupan 380 kilómetros cuadrados, con una población de 230.000 personas de origen israelí.
En varias fases
La "operación de desconexión" contempla en su primera fase -que comenzará el 20 de julio y durará 10 semanas- el retiro de tres colonias en Gaza: Netzarim (60 familias), Morag (36) y Kfar Darom (85). La segunda parte incluye a las cuatro colonias en Cisjordania: Ganim (36 familias), Kadim (26), Homesh (42) y Sanur (10), en la región de Jenin. En la tercera y cuarta fases se completará la evacuación total de la Franja, con el desmantelamiento de 15 colonias en el sur, entre ellas Neve Dekalim, donde viven 513 familias, y tres en el norte. (Télam-SNI)
ANALISIS
Prueba difícil para una sociedad muy dividida
Jerusalen.- Israel hizo ayer historia: confirmó su decisión de evacuar 25 asentamientos judíos. Es la primera vez que el gabinete israelí da luz verde al desmantelamiento de las colonias en territorio palestino.
El primer ministro, Ariel Sharon, superó así uno de los principales obstáculos en el camino para la retirada de la Franja de Gaza, duramente cuestionada en su propio partido, el Likud. Ahora comenzarán los preparativos de la evacuación de 21 asentamientos en la Franja de Gaza y otros cuatro en Cisjordania.
Para Sharon, que en el pasado era uno de los principales defensores del movimiento de colonos, no fue fácil tomar la decisión. "Este no es un día feliz", admitió al inicio de la reunión de gabinete. "Fue una decisión difícil para los colonos, para los ciudadanos de Israel y para mí", aseguró.
El nuevo ministro de Infraestructura, Benjamin Ben Elieser, del Partido Laborista -recientemente sumado a la coalición de gobierno-, calificó la medida, por el contrario, como "una de las decisiones más importantes de los últimos años", y afirmó que tendrá positivas consecuencias para la seguridad y la economía israelíes a largo plazo.
El vicejefe de gobierno, Ehud Olmert, reconoció que la presencia de Israel en la Franja de Gaza ha causado una interminable espiral de terrorismo.
La última evacuación de asentamientos tuvo lugar en 1982 en la península del Sinaí, cuando Israel se la devolvió a Egipto. El desmantelamiento de la colonia de Yamit quedó desde entonces grabada en la sociedad israelí como símbolo de un destierro traumático.
El ministro Zaji Hanegbi, que ayer votó en contra del plan, advirtió que la evacuación -prevista para el verano boreal- podría ser mucho peor que la de 1982, e instó a los colonos a no recurrir a la violencia.
La retirada de la Franja de Gaza es una prueba difícil para la sociedad israelí, que ya se encuentra profundamente dividida respecto de esta cuestión. Los colonos intensifican constantemente sus acciones de protesta y no tienen reparos en comparar la evacuación con el Holocausto nazi. Varios miembros del gobierno han recibido amenazas de los opositores a la evacuación.
Por su parte, la dirigencia palestina teme que el desmantelamiento de estas 25 colonias sea para Sharon el primer y último paso de la retirada.
El jefe de gobierno israelí vinculó la votación del plan a la del nuevo recorrido de la controvertida "valla de seguridad", que separa el territorio israelí de Cisjordania. Observadores políticos señalaron que Sharon busca así acallar las críticas en sus propias filas y en el extranjero, además de preparar la incorporación de los grandes bloques de asentamientos en Cisjordania.
El día previsto para iniciar la evacuación es el 20 de julio. Según el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, la operación durará un total de 10 semanas. Cada una de las cuatro fases del plan deberá ser nuevamente aprobada por el gabinete, pero el ministro de Educación, Danny Naveh, subrayó que se trata sólo de una formalidad. Con la aprobación de la retirada, las cartas están echadas. (DPA)
Sara Lemel
La propuesta del primer ministro israelí, Ariel Sharon, fue adoptada por 17 votos a favor y cinco en contra, tras un arduo debate en que se hicieron evidentes las diferencias en el partido gobernante, el Likud.
El viceprimer ministro, Ehud Olmert, reconoció durante el ríspido debate que la presencia israelí en la Franja de Gaza provocó una espiral de violencia y odio entre los dos pueblos.
El ministro de Infraestructura y miembro del Partido Laborista, Benjamín Ben Eliezer, dijo que es una de las decisiones más importantes de los últimos años, y admitió que será un beneficio para los israelíes, a largo plazo.
Entre quienes votaron en contra de la evacuación figura el ministro de Finanzas, Benjamín Netanyahu, también miembro del Likud, pero opositor tenaz a la iniciativa de Sharon.
La decisión tiene carácter histórico. Es la primera vez que un gobierno judío resuelve abandonar territorios ocupados, que primitivamente pertenecían a los palestinos, y que se encuentran bajo dominio israelí desde la Guerra de los Seis Días, de 1967. La última vez que Israel abandonó un asentamiento fue en 1982, cuando devolvió la península de Sinaí a Egipto, como parte de un acuerdo de paz con ese país.
La evacuación implica el retiro de 8.000 israelíes que habitan en las 21 colonias en la Franja de Gaza, y de quienes viven en cuatro asentamientos en Cisjordania.
La Franja de Gaza está habitada por 1.300.000 palestinos. Es una estrecha zona costera de extrema aridez, que consta de 378 kilómetros cuadrados sobre el mar Mediterráneo. Limita al sur con Egipto y hasta ahora es controlada en un 65% por la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
Más de la mitad de la población palestina de la Franja vive bajo la línea de pobreza y un 45% carece de trabajo estable.
Cisjordania, en cambio, es una región fértil regada por el río Jordán, de 2.346 kilómetros cuadrados, habitada por 2.300.000 palestinos. Allí, las colonias ocupan 380 kilómetros cuadrados, con una población de 230.000 personas de origen israelí.
En varias fases
La "operación de desconexión" contempla en su primera fase -que comenzará el 20 de julio y durará 10 semanas- el retiro de tres colonias en Gaza: Netzarim (60 familias), Morag (36) y Kfar Darom (85). La segunda parte incluye a las cuatro colonias en Cisjordania: Ganim (36 familias), Kadim (26), Homesh (42) y Sanur (10), en la región de Jenin. En la tercera y cuarta fases se completará la evacuación total de la Franja, con el desmantelamiento de 15 colonias en el sur, entre ellas Neve Dekalim, donde viven 513 familias, y tres en el norte. (Télam-SNI)
Prueba difícil para una sociedad muy dividida
Jerusalen.- Israel hizo ayer historia: confirmó su decisión de evacuar 25 asentamientos judíos. Es la primera vez que el gabinete israelí da luz verde al desmantelamiento de las colonias en territorio palestino.
El primer ministro, Ariel Sharon, superó así uno de los principales obstáculos en el camino para la retirada de la Franja de Gaza, duramente cuestionada en su propio partido, el Likud. Ahora comenzarán los preparativos de la evacuación de 21 asentamientos en la Franja de Gaza y otros cuatro en Cisjordania.
Para Sharon, que en el pasado era uno de los principales defensores del movimiento de colonos, no fue fácil tomar la decisión. "Este no es un día feliz", admitió al inicio de la reunión de gabinete. "Fue una decisión difícil para los colonos, para los ciudadanos de Israel y para mí", aseguró.
El nuevo ministro de Infraestructura, Benjamin Ben Elieser, del Partido Laborista -recientemente sumado a la coalición de gobierno-, calificó la medida, por el contrario, como "una de las decisiones más importantes de los últimos años", y afirmó que tendrá positivas consecuencias para la seguridad y la economía israelíes a largo plazo.
El vicejefe de gobierno, Ehud Olmert, reconoció que la presencia de Israel en la Franja de Gaza ha causado una interminable espiral de terrorismo.
La última evacuación de asentamientos tuvo lugar en 1982 en la península del Sinaí, cuando Israel se la devolvió a Egipto. El desmantelamiento de la colonia de Yamit quedó desde entonces grabada en la sociedad israelí como símbolo de un destierro traumático.
El ministro Zaji Hanegbi, que ayer votó en contra del plan, advirtió que la evacuación -prevista para el verano boreal- podría ser mucho peor que la de 1982, e instó a los colonos a no recurrir a la violencia.
La retirada de la Franja de Gaza es una prueba difícil para la sociedad israelí, que ya se encuentra profundamente dividida respecto de esta cuestión. Los colonos intensifican constantemente sus acciones de protesta y no tienen reparos en comparar la evacuación con el Holocausto nazi. Varios miembros del gobierno han recibido amenazas de los opositores a la evacuación.
Por su parte, la dirigencia palestina teme que el desmantelamiento de estas 25 colonias sea para Sharon el primer y último paso de la retirada.
El jefe de gobierno israelí vinculó la votación del plan a la del nuevo recorrido de la controvertida "valla de seguridad", que separa el territorio israelí de Cisjordania. Observadores políticos señalaron que Sharon busca así acallar las críticas en sus propias filas y en el extranjero, además de preparar la incorporación de los grandes bloques de asentamientos en Cisjordania.
El día previsto para iniciar la evacuación es el 20 de julio. Según el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, la operación durará un total de 10 semanas. Cada una de las cuatro fases del plan deberá ser nuevamente aprobada por el gabinete, pero el ministro de Educación, Danny Naveh, subrayó que se trata sólo de una formalidad. Con la aprobación de la retirada, las cartas están echadas. (DPA)
Sara Lemel







