Se fue a jugar a Líbano, sufre la inflación, pero celebra la seguridad y la cultura de un destino exótico

Se fue a jugar a Líbano, sufre la inflación, pero celebra la seguridad y la cultura de un destino exótico

Cristian Assaf, ex Monteros Vóley, valora varios puntos de su nueva casa. “Recomiendo que la gente pruebe esta experiencia; se van a sorprender”, sentenció.

DESTINO EXÓTICO. Cristian Assaf disfruta de jugar al vóley en Líbano. Foto gentileza de Cristian Assaf. DESTINO EXÓTICO. Cristian Assaf disfruta de jugar al vóley en Líbano. Foto gentileza de Cristian Assaf.

Líbano es uno de los países más ricos en historia. La herencia de Fenicia, la diversidad cultural religiosa con una clara mayoría musulmana y hasta la pequeña superficie territorial de 10.400 kilómetros cuadrados hacen del país un verdadero destino exótico. De sólo pensarlo, vivir en aquellas latitudes significaría un cambio diametralmente opuesto a lo conocido por los tucumanos. Una apuesta que el voleibolista Cristian Assaf decidió asumir con un objetivo claro: “lograr una mejor calidad de vida para su familia”.

El monterizo reconoce que está es su tercera experiencia en el país árabe. “La primera vez fue en 2013, creo que cumplí 18 años acá”, dice brevemente recordando cuando defendió los colores del Zahar El Mina, equipo de la ciudad libanesa Trípoli. La conexión con el país de Medio Oriente no es casualidad, sino una herencia de su abuelo que era de origen libanés.

La inestabilidad económica fue la causa principal de la salida de Assaf de Argentina. Eso sí, reconoce que las dudas no faltaron a la hora de levantar las valijas y emprender el viaje. “Decidí venir a pesar de lo que se dice en la televisión argentina sobre este país. Muchos me decían que tenía que tener cuidado por la inseguridad, algo que me hizo dudar sobre si debía quedarme en Monteros Vóley. No obstante, la situación del país me hizo cambiar de opinión. Sinceramente lo hice porque quería que mi hija pudiera estar tranquila”, explica sobre la llegada a Chekka, una ciudad costera ubicada al norte del país. “Mis viejos lloraban porque me iba a venir, estaban con un nudo en la garganta. Pero mi pareja, Lina, fue fundamental para pudiera tomar la decisión. Ella me alentó y por el momento todo va normal; Líbano es más seguro que Argentina. Puedo dejar las puertas abiertas del auto o de la casa y no pasa nada. Es muy diferente a mi país en donde tenés que estar atento a todos esos detalles”, agrega.

Tampoco pasa por alto la barrera idiomática. El voleibolista asegura que la primera vez que se instaló allí tuvo una adaptación complicada; aunque claro, con el tiempo lo fue superando. ”Me costaba mucho hablar pero lo hacía para poder comunicarme. No importaba si salía bien o mal, la idea era aprender. Ahora, ya lo manejo perfecto al inglés pero el árabe es muy difícil. Lo manejo en un 40%”, revela.

En lo deportivo, Assaf no tiene quejas. Más bien goza de un gran presente: con el Speed Ball es puntero de la “Final 8” de la Liga Libanesa, cinco puntos sobre el escolta Chabeb Batroun. “Estoy muy cómodo y en un par de meses mi hija comienza el jardín. Mi idea es quedarme porque me ofrecieron ser profesor de una academia de Vóley”, expresa.

CONTENCIÓN. Assaf disfruta de su presente con Speed Ball, puntero de la CONTENCIÓN. Assaf disfruta de su presente con Speed Ball, puntero de la

Lo gastronómico, asimismo, también supuso un reto al que incluso hoy sigue adaptándose. “Acá están las sfijas y el shawarma. Todo el mundo come carne de oveja que es rica. La de vaca no se utiliza tanto. Sí hay, pero no son los mismos cortes, no hay asado por ejemplo. Además, hay varias ensaladas tradicionales como la fattoush o el tabulé. Lo que desayuno todos los días es como un estilo pizza que se llama manoushe. Eso lo comemos con mate”, dice. “Ellos comen el hígado y la grasa cruda con pan. Les encanta y no pasa nada. Yo nunca probé eso ni lo voy a hacer, jaja”.

La inflación, en tanto, fue un inconveniente que lo siguió a pesar de cambiar de país. En concreto, en 2023, Líbano tuvo un Índice de Precios al Consumidor de 192,3%. “En 2018, 150 libaneses equivalían a 100 dólares. Ahora, necesitás 89.580 para hacer esa misma conversión. Es una barbaridad”, describe. “No cobro lo mismo que cobraba en 2018 cuando mi sueldo era de 35.000 dólares. Ahora cobró 15.000 por la devaluación que hay”, añade. Esa inestabilidad económica hizo que las autoridades del país decidieran dolarizar la economía. “La gente maneja el dólar en las farmacias, en los supermercados o en las carnicerías. Es algo que lo tienen naturalizado”, comenta.

Pero este no es el problema central que azota al país de Medio Oriente. Assaf asegura que la geopolítica y la guerra son las preocupaciones que rodean al ciudadano libanés. “Israel estuvo en guerra con el Líbano en el 2006. Si no fuera por Hezbollah, que es un grupo armado respaldado por Irán, Israel ya hubiese tomado parte de Líbano. Muchos libaneses están muy agradecidos a ellos porque lograron sacarlos de acá”, advierte en relación a los conflictos que existen con el país vecino. “A cada rato, Israel está torturando personas en la frontera del sur. Esta situación hace que, lamentablemente, constantemente veamos gente desplazada. El otro día iba una señora con sus tres hijos en un auto y con un dron le tiraron una bomba diciendo que eran terroristas y no era así. Tengo muchos amigos palestinos que tuvieron que vivir y crecer en un campo de refugiados para salvarse de esta situación. Es una triste realidad que nos toca vivir”.

Esta situación hace que los habitantes libaneses estén pendientes de los movimientos geopolíticos que se dan en distintas coordenadas del planeta. “La gente le presta mucha atención a lo que pasa en las Coreas, en Ucrania y, sobre todo, en lo que pase en Medio Oriente porque es lo más cercano”, puntualiza.

Assaf deja en claro que siente un gran cariño por Líbano. Sin embargo todavía no tiene definido cuál será su futuro, aunque sumar nuevas experiencias en destinos exóticos aparece como un aliciente en su vida. “Cuando jugué la Copa Asiática conocí lugares como Tunisia o Dubai. También estuve en Turquía que es muy lindo. Lo único que puedo recomendar es que la gente levante las valijas y pruebe una experiencia así porque se van a sorprender con lo que pueden encontrar”, cierra dejando en claro que, pese a los múltiples inconvenientes, está feliz con su nueva vida.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios