Aviones y ómnibus: el Gobierno avanza con una profunda desregulación para el transporte aéreo y terrestre

Aviones y ómnibus: el Gobierno avanza con una profunda desregulación para el transporte aéreo y terrestre

Un equipo técnico trabaja en las autorizaciones para nuevos rutas aéreas y recorridos de larga distancia sin necesidad de pedir permisos.

Imagen ilustrativa.  Imagen ilustrativa.
04 Marzo 2024

El gobierno nacional avanza con una profunda desregulación para los aviones y los ómnibus de larga distancia. Las líneas aéreas ya no tendrán que tramitar las autorizaciones para que les autoricen una ruta y se eliminarán las audiencias públicas. En tanto que para el servicio de colectivos, se pretende que las empresas viajen donde quieran sin necesidad de pedir permisos.

Los ómnibus de larga distancia y el mercado aerocomercial están en la mira de iniciar un nuevo camino desregulado. Entre los principales cambios para el mercado aerocomercial pasan por la eliminación de las autorizaciones para entregar una ruta. Cualquier línea aérea local puede volar donde quiera. 

Las dudas apuntan a las reacciones del mercado

Respecto de los ómnibus de larga distancia, el que tenga capacidad de transporte y cumpla con los requisitos de seguridad, por ejemplo, puede poner servicios donde considere apropiado. Se podría resumir en que habrá mucha más libertad en los cielos y en las rutas. 

Una de las dudas es cómo reaccionará el mercado y si este sistema no podría generar una enorme concentración en grupos empresarios grandes, además de una eventual falta de conexión con algunos destinos.

Pasados ocho días de publicado, tal como establece la ley, el decreto que firmó el Presidente quedó vigente. Existe, claro, un capítulo que está cuestionado por la Justicia del Trabajo y que tiene que ver con toda la normativa laboral. 

La reglamentación necesaria

En aquella norma había un profundo cambio en la legislación aerocomercial. Desde hace unas semanas, un grupo de abogados de compañías de seguros, asesores de ese mercado y funcionarios se reúnen en una comisión que trata de darle forma a la reglamentación necesaria para que aquella norma empiece a tener operatividad.

Las conversaciones suelen ser remotas, pero también se vieron las caras alguna vez en las oficinas del Ministerio de Transporte que maneja el cordobés Franco Mogetta.  

Hay acuerdo para avanzar definitivamente en la eliminación total de las audiencias públicas como requisito para que las empresas aéreas soliciten rutas. 

Un requisito que divide las aguas

Según trascendió, se digitalizarán los trámites y mientras la empresa cumpla con los requisitos que se le exigen a una línea aérea, puede volar donde quiera.

Sin embargo, entre esos requisitos hay uno que divide aguas. Se trata de mantener la exigencia a las compañías que hacen vuelos internos de tener tripulación argentina y aviones matriculados en el país. Es decir, una compañía según las leyes locales.

Cabe destacar que nada está escrito ni terminado. El entorno del presidente Javier Milei asegura que la idea es desregular todos los cielos argentinos. Es decir, que cualquier empresa pueda venir con tripulación y avión extranjero y servir una ruta interna. Ese punto está por verse y los grandes aperturistas no son tan optimistas.

El tema de los ómnibus

Otra de las iniciativas que toma cuerpo es la desregulación para los ómnibus de larga distancia. La idea del Gobierno es que cualquier empresa registrada pueda ir donde quiera, sin restricciones y sin tener que tramitar ningún permiso.

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Actualmente, la explotación de las rutas se hace mediante un permiso precario. La base del sistema es que hay rutas principales, por ejemplo, entre dos ciudades, y el Estado, mediante regulaciones, impone que ese ómnibus tenga algunos servicios que ingresen a los pueblos que están en el trayecto. 

Esa norma es la que genera conectividad, aunque no es la más festejada por los transportistas porque no es tan rentable como los tramos de una cabecera a la otra. Varios pueblos alejados podrían quedar incomunicados a nivel de transporte público. 

En tanto, en el Gobierno no le temen a ese supuesto; dicen que sólo se regulará y que aparecerán algunos más pequeños que hagan negocios con esos tramos más cortos.

Otro de los temas a revisar es la regulación laboral que tienen las distintas modalidades de transportistas de larga distancia. Por ejemplo, las combis o los servicios de turismo, los que organizan viajes para recitales o tours de compras, tienen convenios colectivos mucho más baratos que los de larga distancia. Por lo tanto, no son pocos los que le reclaman igualar a todos, y después sí, abrir la competencia. Suena lógico, que todos compitan con las mismas condiciones.

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