La pobreza está lejos de ceder en la Argentina

La pobreza está lejos de ceder en la Argentina

Según Invecq, el deterioro de la situación socioeconómica se profundizará en el cierre del año y también en 2024.

Los índices de la pobreza. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO Los índices de la pobreza. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO

Las elecciones pueden llegar a potenciar la discusión de algún problema de la coyuntura, pero también contribuye a poner contra el piso la pelota hasta tanto la sociedad proyecte cómo sigue el juego en la Argentina. De una u otra forma, los próximos meses continuarán siendo volátiles tanto para la situación cambiaria, como para el escenario político y socioeconómico. Todas las medidas que se adopten convertirán a 2024 en un año difícil para que se sustente cualquier plan de estabilización económica, advierte Invecq Consulting.

Los recientes datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dieron cuenta del deterioro que produjo en la sociedad una elevada inflación que se sustenta en el tiempo. La tasa de pobreza de la primera mitad de este 2023 ha sido del 40,1% en la población urbana argentina, mientras que la indigencia trepó al 9,3%. En cifras, 11,8 millones de personas no pueden cubrir y 2,7 millones de personas, respectivamente. Extrapolando al total de la población argentina, los ciudadanos pobres alcanzan los 18,5 millones y los indigentes los 4,3 millones, sostiene el reporte de la consultora.

De esta manera, se consolida la tendencia evidenciada desde mediados del año pasado: en ese entonces, el 36,5% de los habitantes relevados estuvo por debajo del umbral de la pobreza; guarismo que saltó a 39,2% (+2,7 puntos porcentuales) en el segundo semestre de 2022, y a 40,1% en la primera mitad de este 2023 (+0,9 punto). “Ahora bien, si se amplía el horizonte temporal, la situación es aún más preocupante: no solo los niveles de pobreza e indigencia han sido muy altos durante las últimas décadas, sino que vienen creciendo casi sin interrupciones desde 2017 -excluyendo 2021 de recuperación pospandemia-, año en el que se alcanzó un mínimo histórico de 25,7% y 4,9% en el segundo semestre, respectivamente”, advierte Invecq.

Un factor relevante y sumamente preocupante de este fenómeno se evidencia al observar la distribución por rango etario: más del 50% de la población de entre 0 y 14 años está por debajo de la línea de pobreza; guarismo que desciende a 46,8% para las personas de 15-29, a 35,4% para aquellos de 30-64, y a 13,2% para los de 65 o más. Si se compara frente al “mínimo” de 2017, el primer grupo tuvo un incremento de 16,5 puntos porcentuales. “Hacia adelante lo más probable es que la situación empeore y la Argentina cierre el año con un cuadro social incluso peor al del pico de la pandemia. Cabe recordar que tanto la línea de pobreza como la de indigencia se miden en base a la evolución de los ingresos familiares versus el valor de la CBT y CBA; por lo que la importante aceleración inflacionaria posPASO -y el elevado nivel esperado para los próximos meses- se traducirá en un deterioro de esos indicadores”, detalla la consultora que dirige el economista Esteban Domecq. A modo de referencia: en agosto la CBA aumentó 17% intermensual, y la CBT 14,3%; incluso, estos guarismos son superiores a la suba del IPC General (12,4%).

Pese a la batería de medidas para trabajadores formales, informales y autónomos y también para desempleados que, según el oficialismo, el objetivo es morigerar el impacto de la escalada de los precios internos en los ingresos de la población, esas acciones no son más que “pan para hoy, hambre para mañana”: “sin lugar a dudas un “Plan Platita” cuyo costo fiscal ya trepa a 1,6% del PBI tendrá rápida filtración a precios, dada la situación macroeconómica y política actual”, remarca Invecq.

¿Hasta dónde llegará la inflación ante esta notable expansión del gasto? Eso es difícil saberlo; pero la importante caída en la demanda de pesos -transaccional, depósitos a plazo, títulos en el mercado secundario-, cuya contracara es una dolarización que viene creciendo -y seguirá haciéndolo a medida que se acerquen las elecciones- no permiten ser optimistas, considera. Por lo pronto, lo sucedido la semana pasada puede ser un adelanto: los dólares libres volvieron a despertarse, y el blue y el Contado con Liqui. Esto se tradujo en una brecha con el tipo de cambio oficial de 130% y 136%.

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