"Pablo EskoBear", el oso que se tomó 34 kilos de cocaína

25 Mar 2018
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Captura de video con el oso negro apodado Pablo EskoBear.


Andrew Thornton nació en 1945 y creció en el sur del condado de Bourbon, en Kentucky, Estados Unidos.

Su infancia y juventud fueron muy agradables. En Lexington asistió a la prestigiosa Sayre School, de donde egresaron también personajes tales como el Premio Nobel en química William Lipscomb o la actriz Ashley Judd.

Los fines de semana se relacionaba con la “crema de la crema” de Lexington en el Iroquois Polo Club.

Luego ingresó al ejército y se entrenó como paracaidista; y después ingresó a la policía de Lexington, donde trabajó en la fuerza de tarea anti-narcóticos.

Por esos años asistió a la Universidad de Kentucky, donde se graduó como abogado.

En 1977 dejó la policía y empezó a trabajar como abogado. Es entonces donde Thornton dio, como dice el tango, el “primer paso fulero” y adoptó como hobby, no ya el golf ni el polo, ni los paseos dominicales, sino el tráfico de armas y de drogas.

Así, en 1981 en Fresno, California, lo acusan junto a una veintena de hombres, por un enorme robo de armas en el Centro de armas navales de China Lake, en pleno desierto de Mojave.

Thornton se escapó a otro condado, pero lo atraparon y tuvo que pasar 6 meses en la cárcel. Cuando salió no pudo ejercer más como abogado, le habían revocado la licencia.

Quizás fue entonces cuando decidió dedicarse de lleno al tráfico de drogas. Después de todo, era paracaidistas y sabía bastante de aviones.

Entonces es cuando aparece el oso en esta historia. En septiembre de 1985 Andrew Thornton volaba en un Cesna 404 desde Colombia a Estados Unidos, era una terrible cacería aérea donde la presa era su avión con su único tripulante, munido de muchos kilogramos de cocaína y de un paracaídas.

Cuando sobrevolaba Blairsville, en el Estado de Georgia, arrojó al vacío varios paquetes de cocaína; luego, alucinado de paranoia, decidió saltar él mismo en paracaídas y dejar que el avión siguiera volando en piloto automático.

Pero antes de saltar, Thornton se abrochó el paracaídas y también una pesada mochila con unos 40 kilogramos de cocaína. Al parecer, el paracaídas se enredó o no se abrió correctamente –quizás por el excesivo peso- y nuestro héroe terminó estrellado en el fondo de una casa.

Junto a su cadáver, que lucía espléndidos mocasines Gucci, estaba la bolsa con los 40 kilos de cocaína, unos lentes de visión nocturna, un chaleco antibalas, seis monedas sudafricanas de oro (Krugerrands).

Pero antes de saltar, Thornton lanzó unos 34 kilogramos de cocaína en un paquete que cayó en el bosque, y es aquí cuando llegamos a nuestro oso negro.

El animal, en vistas de proveerse de alimento antes de su periodo de hibernación, se devoró la cocaína que tenían los paquetes, quedando (como dice otro tango) “duro como rulo de estatua”. Y es que 34 kilogramos es mucho, es tanto que ni siquiera el corpachón de un oso negro puede tolerar.

El médico forense de la Oficina de Investigación de Georgia que fue asignado para investigar el caso, dijo: "No hay un mamífero en el planeta que pueda sobrevivir a eso". Cuando hizo la autopsia, confirmó lo que se sospechaba. "Su estómago estaba literalmente lleno de cocaína", dijo después de abrir el cadáver.

Se consideró que el animal había sufrido un final incómodo: "hemorragia cerebral, insuficiencia respiratoria, hipertermia, insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular. Lo que sea, ese oso lo tuvo".

Nadie sabía cuánto tiempo llevaba ni cómo el oso logró mantenerse con vida el tiempo suficiente para lamer todo de las bolsas. La muerte, naturalmente, planteó preguntas y fue denunciada por todos los principales periódicos de los Estados Unidos. Después de todo, fue la sobredosis de droga más extraña que se haya encontrado.

Luego de la autopsia, el oso fue embalsamado, y posteriormente vendido a Waylor Jennings, el cantante de música country, quien lo adquirió sin conocer la historia del animal.

Hoy el oso apodado “Pablo EskoBear” o “Cocaine Bear” es exhibido en el Fun Mall de Kentucky for Kentucky, en Lexington. De su cuello cuelga un cartel con una breve reseña de esta historia.

@Cesario

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