11 Junio 2002 Seguir en 
JEONJU, Corea del Sur.- Portugal mantuvo vivas sus esperanzas de clasificarse a la segunda ronda de la Copa Mundial de fútbol al golear por 4-0 a Polonia, con tres anotaciones de su delantero Pauleta, la figura excluyente de los ganadores, junto a Figo.
Los portugueses, sin embargo, tendrán que esperar el desenlace de la última jornada del Grupo D, programada para el viernes, cuando Portugal se medirá con los coanfitriones de Corea del Sur y Polonia lo hará con Estados Unidos.
Dos líderes
El grupo lo encabezan Corea del Sur y Estados Unidos, con cuatro puntos cada uno, seguidos por Portugal, con tres, y Polonia, sin puntos.
Portugal se puso en ventaja a los 14 minutos con el primer gol de Pauleta, quien aumentó a los 65 y a los 77. El cuarto fue anotado por Rui Costa a los 88.
Pero Luis Figo, el hombre elegido hace sólo seis meses como el mejor jugador del mundo por la FIFA, fue un rayo de sol entre la lluvia que caía torrencialmente sobre el estadio de Jeonju con sus destellos de clase.
Un talento
No había un gran rival enfrente, el choque era fundamental para su equipo, el técnico Antonio Oliveira sigue confiando fielmente en él como su talento liberado de obligaciones en defensa... todo lo que un futbolista desea estaba presente, y Figo encontró el sendero para destacar, por mucho que fuera Pauleta la estrella del choque.
Un centro al ariete goleador en el segundo gol y un disparo al poste instantes después fueron las acciones más destacadas de Figo, que siguió por una senda confusa durante largas fases del encuentro pero que, al menos, mostró una ambición y unas ganas de participar que le faltaron a lo largo del año.
La temporada de Figo estuvo marcada por una lesión, quizá la más importante en una carrera sin complicaciones: un problema de tobillo que no se curó completamente y se prolongó más de lo debido, por forzar la presencia del portugués en la final de la Copa del Rey, en España.
En su afán por anular al habilidoso Pinto -de gran primer tiempo-, los polacos no escatimaron esfuerzos por cometer violentas faltas. El jugador debió ser sacado de la cancha dos veces en camilla en las postrimerías de la primera parte, pero se recuperó rápidamente para continuar luchando ante sus rivales, mucho más fornidos que él.Ya con la victoria asegurada, el cuadro portugués se preocupó por defender su área de la arremetida polaca, la que pudieron contener exitosamente sin permitir que superaran la valla defendida por Baia, quien no sufrió peligros. (Reuter)
Los portugueses, sin embargo, tendrán que esperar el desenlace de la última jornada del Grupo D, programada para el viernes, cuando Portugal se medirá con los coanfitriones de Corea del Sur y Polonia lo hará con Estados Unidos.
Dos líderes
El grupo lo encabezan Corea del Sur y Estados Unidos, con cuatro puntos cada uno, seguidos por Portugal, con tres, y Polonia, sin puntos.
Portugal se puso en ventaja a los 14 minutos con el primer gol de Pauleta, quien aumentó a los 65 y a los 77. El cuarto fue anotado por Rui Costa a los 88.
Pero Luis Figo, el hombre elegido hace sólo seis meses como el mejor jugador del mundo por la FIFA, fue un rayo de sol entre la lluvia que caía torrencialmente sobre el estadio de Jeonju con sus destellos de clase.
Un talento
No había un gran rival enfrente, el choque era fundamental para su equipo, el técnico Antonio Oliveira sigue confiando fielmente en él como su talento liberado de obligaciones en defensa... todo lo que un futbolista desea estaba presente, y Figo encontró el sendero para destacar, por mucho que fuera Pauleta la estrella del choque.
Un centro al ariete goleador en el segundo gol y un disparo al poste instantes después fueron las acciones más destacadas de Figo, que siguió por una senda confusa durante largas fases del encuentro pero que, al menos, mostró una ambición y unas ganas de participar que le faltaron a lo largo del año.
La temporada de Figo estuvo marcada por una lesión, quizá la más importante en una carrera sin complicaciones: un problema de tobillo que no se curó completamente y se prolongó más de lo debido, por forzar la presencia del portugués en la final de la Copa del Rey, en España.
En su afán por anular al habilidoso Pinto -de gran primer tiempo-, los polacos no escatimaron esfuerzos por cometer violentas faltas. El jugador debió ser sacado de la cancha dos veces en camilla en las postrimerías de la primera parte, pero se recuperó rápidamente para continuar luchando ante sus rivales, mucho más fornidos que él.Ya con la victoria asegurada, el cuadro portugués se preocupó por defender su área de la arremetida polaca, la que pudieron contener exitosamente sin permitir que superaran la valla defendida por Baia, quien no sufrió peligros. (Reuter)







