El control de calidad evita errores en los análisis clínicos

Garantías y laboratorios. Un cuidado proceso desde la extracción de muestras hasta la entrega de los resultados. La certificación opera como una marca del laboratorio, que le da tranquilidad al paciente. Métodos y prácticas.

RESPONSABILIDAD. Es tan importante tener los aparatos calibrados como no confundir las muestras.ARCHIVO LA GACETA
RESPONSABILIDAD. Es tan importante tener los aparatos calibrados como no confundir las muestras.ARCHIVO LA GACETA
29 Agosto 2007
Más allá del interrogatorio y del aspecto clínico, el control periódico de los pacientes se hace sobre la base del resultado de los análisis de laboratorio. A partir de esos datos, el médico da las indicaciones del tratamiento. De allí que la confiabilidad del laboratorio es un factor clave para la precisión del diagnóstico.
Por eso son tan importantes los controles de calidad a los que están sujetos prácticamente todos los laboratorios de análisis clínicos y de alta complejidad. Estos últimos son aquellos donde se efectúan pruebas específicas requeridas por las diferentes especialidades médicas.
La certificación puede ser una marca que permite a los pacientes cerciorarse de la calidad de un laboratorio. El Organismo Argentino de Acreditación (OAA), la Sociedad Argentina para la Calidad en Atención de la Salud (Sacas) y el Instituto Técnico para la Acreditación de Establecimientos de Salud (Itaes) también otorgan sus certificaciones.Silvia Quiroga, jefa del laboratorio del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic), explicó que para las certificaciones de calidad de los laboratorios de alta complejidad se tienen en cuenta varios estándares. Entre otros, citó el Programa Nacional de Control de Calidad en Bacteriología del Instituto Malbrán, el Programa Buenos Aires de Control de Calidad y los controles de calidad en Química Clínica, Hematología y especialidades. "La calidad empieza cuando el laboratorio recibe la orden, y se registra en detalles como anotar las respuestas a las preguntas que hacen los extraccionistas, luego de interpretar la orden del médico, o verificar que el paciente esté realmente en ayunas", señaló Quiroga. En esta etapa, denominada pre analítica, que va desde que el paciente ingresa hasta que se coloca la muestra en el aparato correspondiente para comenzar el análisis, se corre el riesgo de cometer errores que afectarán el resto del proceso."Nos preocupamos de que el equipo esté bien calibrado, de que los reactivos no estén vencidos, pero nada podemos hacer si la muestra vino en malas condiciones o con otro nombre", señaló Edith Merea, presidente de la Asociación de Laboratorios de Alta Complejidad (ALAC).
Uno de los métodos que permite acotar esos errores es el uso del código de barras. Otras veces, se repite el análisis para validar un resultado. "Como tenemos archivada la historia del paciente, si un resultado es demasiado discordante, hay que repetirlo", sostuvo Merea. Añadió que es fundamental leer el informe antes de firmarlo. "Puede haberse tipiado mal un número o haberse puesto una cifra de más o de menos", dijo. En eso consiste la fase posanalítica. "Si bien no controlamos cada tubo, si un laboratorio tiene sus procesos controlados, disminuye muchísimo la posibilidad de errores", dijo, en tanto, Quiroga.

En Tucumán, se hacen los controles desde 1987
"Los laboratorios de análisis clínicos son el único sector de la salud que está sometido a controles de calidad desde hace unos 20 años", dijo a LA GACETA José Assa, presidente del Colegio de Bioquímicos de Tucumán. "Siempre hubo una preocupación de parte de los profesionales de que los resultados de un análisis estén libres de errores, porque entendemos la importancia que tienen para la certeza del diagnóstico", añadió. Algunos laboratorios de la provincia están inscriptos en programas de control de calidad desde 1987. Assa comentó que en Tucumán se aplican diversos programas de control de calidad. "Algunos laboratorios lo hacen a través del Colegio. En ese caso, trabajan con el control externo de la Fundación Bioquímica Argentina. Pero, además, hay un control de calidad interno que cada laboratorio hace por su cuenta", explicó. Un número menor de laboratorios tienen controles de calidad del Instituto Malbrán, del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic) o de la Fundación ALAC (Asociación de Laboratorios de Alta Complejidad) en función de contratos individuales, informó Assa. Respecto del uso del código de barras, Assa explicó que este se justifica en Buenos Aires, donde no hay laboratorios pequeños ya que cualquiera recibe más de 400 pacientes por día, y algunos alcanzan los 1.500 pacientes diarios. "En Tucumán hay laboratorios pequeños, medianos y grandes. Pero, estos últimos, pueden atender entre 200 y 300 personas por día", explicó.
"El código de barras, más que una herramienta de calidad es una alternativa para evitar errores y confusiones de muestras. Por ello es importante emplearlo cuando el laboratorio atiende a tantos pacientes por día, como ocurre en Buenos Aires, pero en Tucumán no es tan necesario", añadió Assa.

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