Sr. Váldez: la gira interminable

La banda tucumana terminó su segundo gran tour, y en el viaje, además de fiesta y diversión, hubo muestras de su crecimiento.

01 Marzo 2007
Las giras de Sr. Valdez... Los viajes de la banda ya son un clásico, y además de poder cuantificarlas en días, kilómetros y espectadores, ellos las miden también en fiesta y en progresos concretos en su carrera. Entre 2005 y 2006  hicieron la gira “Corriendo en bolas” (nombre de su primer disco), y ahora “La boda tour” (por su nuevo disco, “Hable ahora o calle para siempre”) les confirmó que el esfuerzo vale la pena. “Nos cruzamos con mucha gente que ya nos había visto, y siempre hay buena onda”, explica el violero Cachín.
Los Valdez hicieron 10.000 kilómetros (en la gira anterior fueron 19.000, pero incluyó Buenos Aires y Santa Fe, y esta vez fue de Córdoba hacia el norte). Tocaron 23 veces (ante 20.000 personas en total) y estuvieron afuera de sus casas 45 noches, en las que además de afianzar su relación con el público, fueron definiendo cosas hacia adentro. “El grupo está fuerte, volvimos a convivir mucho tiempo sin agarrarnos a trompadas. pero está claro que ya no se pueden aceptar fallas o errores, que no se puede improvisar”, agrega Cachín.
Aprendieron a definir mejor los roles de cada uno en la banda y en las giras, y cada uno sabe lo que debe hacer. “Ya está claro que Guso (el batero) no va a lavar nunca un plato), bromea Maxi (vientos y coro).
Y pasaron las mil y una. En Jujuy, donde tocaron varias veces en distintas ciudades, vivieron varias odiseas. El 10 de diciembre actuaron en un festival por los derechos humanos que organizó el líder piquetero Perro Santillán. Al salir a la ruta de vuelta a Tucumán, los paró un piquete de otro sector. “Les dijimos que veníamos de tocar con él, y nos respondieron que ellos eran de Evo Morales y que teníamos que esperar igual... reclinamos los asientos y nos echamos a dormir porque se ve que nadie privilegios”, cuenta Maxi. En diciembre de 2005 ellos había tocado en esa provincia con Manu Chao, y les había quedado el sabor amargo de haber sido despertados en el hotel por un carnavalito religioso a las ¡8 am!. Esta vez fueron al mismo lugar, y la experiencia se repitió. “Teníamos menos de una hora de sueño, así que la encaramos a la dueña del hotel; nos devolvió la mitad de la plata y nos fuimos”, cuenta Cachín todavía indignado.
Los músicos de Sr. Valdez todavía no planearon la próxima gira, pero saben que habrá una, y que nuevamente los tendrá viviendo aventuras y, sobre todo, aprendiendo y caminando.









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