Todavía hay obstáculos para diagnosticar la depresión bipolar en los adolescentes

Los especialistas trabajan para responder al diagnóstico tardío del trastorno mental, cuando afecta a la juventud. Hay consenso mundial en que el tratamiento se inicie con una monoterapia: un estabilizador del ánimo, y no un antidepresivo.

DE LA EUFORIA A LA IRRITABILIDAD. Los depresivos bipolares suelen sufrir diariamente  distintos cambios de ánimo y pasan de un extremo al otro. ARCHIVO LA GACETA
DE LA EUFORIA A LA IRRITABILIDAD. Los depresivos bipolares suelen sufrir diariamente distintos cambios de ánimo y pasan de un extremo al otro. ARCHIVO LA GACETA
11 Octubre 2006
Para mejorar la calidad de atención y prevenir la patología en los adultos y, basándose en los patrones que toma la Organización Mundial de la Salud (OMS), el "Programa de Adolescencia Prolongada" viene trabajando en dos hospitales públicos de la Capital Federal con una población que oscila entre los 10 y 25 años, para detectar, lo antes posible, el llamado trastorno bipolar.
Miguel Márquez y Silvina Vallarino, del Hospital de Clínicas San Martín, y Francisco Doria Medina, a cargo del Servicio de Trastornos Afectivos del Hospital Francés, dieron a conocer algunos de los resultados y disertaron sobre "Depresión bipolar en adolescentes", durante el VI Congreso Mundial de Trastornos Depresivos Mayores, que se realizó en Mendoza.
Márquez explicó el porqué del estudio de la depresión bipolar. "A mayor precocidad, peores son las evoluciones, sobre todo cuando el diagnóstico no se hace adecuadamente", enfatizó.

Era algo normal
Según las últimas estadísticas que se manejan en el hospital universitario de Buenos Aires, el 60% de los niños y adolescentes con enfermedad bipolar es "mal diagnosticado". El equipo de Trastornos Afectivos del Hospital Francés se sumó a este Programa de Adolescencia Prolongada porque entiende que el diagnóstico sigue siendo un problema y un desafío.

Falta un estudio continuo
Doria Medina, profesor de la Universidad Católica Argentina y encargado de la mencionada sección reiteró que en la adolescencia es cuanto más prevalencia e incidencia hay de trastornos afectivos, sean bipolares o unipolares. "Sin embargo -subrayó- todavía falta estudiar la continuidad de estos trastornos desde la niñez hasta la adultez y hay muy poca literatura sobre esta etapa de transición".
En los años 70 la depresión era considerada como un fenómeno normal y característico de la adolescencia. "Hasta no hace mucho tiempo se tenía bastante descuidada la depresión bipolar en este grupo etario. Sin embargo, en los estudios de los últimos diez años se demuestra cómo la depresión bipolar es tan prevalente como la unipolar", advirtió Doria Medina.

Avances en el diagnóstico
Actualmente se están utilizando tres medidas para mejorar la exactitud del diagnóstico, que son el cuestionario "Mood Disorder", la escala de diagnóstico del espectro bipolar y el índice de bipolaridad. En el congreso que se realizó en Canadá sobre la especialidad, se recalcó la importancia que tiene la familia en el diagnóstico. "Esto se aplica en el Programa de Adolescencia Prolongada ?indicó la psiquiatra Vallarino?, para ver cómo son los familiares y cómo los familiares ven al paciente". Entre los factores que contribuyen a un diagnóstico equivocado, están los esquemas clasificatorios.
Márquez dice que no hay que apegarse a los criterios del (código) DSM-IV-con el que se catalogan internacionalmente los trastornos mentales y su tratamiento-, porque pone a la depresión bipolar fuera de un trastorno depresivo y no diferencia clínicamente las depresiones unipolar y bipolar. La idea es ver si estamos ante un paciente adolescente con depresión bipolar o ante uno con depresión generada por conflictos adolescentes". Según Doria Medina, el DSM-IV diagnostica la depresión -tanto unipolar como bipolar- usando la misma sintomatología. "Podemos equivocarnos si hacemos lo que no debemos, y también si no hacemos nada", advirtió.

La enfermedad es crónica y cíclica; no se cura, pero puede ser controlada

La depresión bipolar es crónica y cíclica, y los especialistas dicen que no se cura, pero que puede controlarse. Está comprobado que el 50% de los pacientes abandona el tratamiento: son pacientes reacios a la terapia. Una vez que se sienten mejor, es común que abandonen el tratamiento.En estos casos, las hospitalizaciones son frecuentes.

Terapia farmacológica
Si a esto se suman tratamientos inadecuados previos, según sostienen los expertos, el panorama se complica más. Para el tratamiento farmacológico, el consenso internacional indica que hay que iniciar una monoterapia con un estabilizador del ánimo y no con un antidepresivo. El litio sigue siendo aún la droga de primera elección. Sobre la psicoterapia, estudios muestran cómo los pacientes que siguen con psicoterapia previenen las recurrencias o las recaídas de sus cuadros depresivos. La depresión bipolar afecta del 1 al 5% de la población, y se inicia entre los 15 y los 30 años. Entre los más jóvenes son comunes los síntomas psicóticos.Es considerada la sexta causa de discapacidad en el mundo.

Cambios anímicos
Miguel Márquez definió al paciente bipolar. "Es típicamente eufórico por la mañana e irritable por la tarde, con varios cambios en el estado de ánimo diariamente, cada uno extendido por algunas horas, con síntomas de beligerancia, hostilidad, respuestas claramente desproporcionadas al estímulo, impulsividad social, amenazas y desafíos", concluyó.





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