Miles de fieles festejaron la canonización

El sacerdote italiano dedicó su vida a ayudar a los pobres y a los desprotegidos. Hubo actos en todo el país y en diferentes naciones de América Latina.

17 Mayo 2004
VATICANO.- Más de 30.000 peregrinos orionitas de todo el mundo, entre los que se encontraban unos 200 argentinos, presenciaron ayer la ceremonia en la que el papa Juan Pablo II canonizó al sacerdote italiano Luis Orione, el santo de la transformación social y del compromiso con los pobres, que vivió en la Argentina en la década del 30.
La multitudinaria celebración eucarística en la Plaza de San Pedro fue seguida desde distintos puntos del país en los que hubo vigilia para esperar ese momento. Mientras en el Vaticano el Papa santificaba a Don Orione y a cinco sacerdotes de distintas nacionalidades, orionitas argentinos y de distintas regiones de América Latina celebraron la canonización de quien fue llamado por el papa Pío XII "padre de los pobres e insigne benefactor de la humanidad dolorida y abandonada".
Hubo celebraciones en el conurbano bonaerense, Córdoba, Mendoza y Tucumán, Resistencia y Bariloche. También desde Paraguay, Brasil, Chile y México, entre las 32 naciones donde está presente la orden orionita, se siguió paso a paso las imágenes de la canonización llegadas desde el Vaticano, en medio de un clima de festejo y alegría. En el cottolengo de la localidad bonaerense de Claypole, donde se encuentra el corazón del santo, se dieron cita todas las comunidades de Capital y del Gran Buenos Aires para celebrar y realizar una multitudinaria misa en acción de gracias. Allí, a pesar de las bajas temperaturas, hubo vigilia, fuegos de artificio y canciones -entre ellas el himno oficial, que compuso Ignacio Copani- para esperar el momento en que el Papa proclamó al santo.
Orione fundó la Pequeña Obra de la Divina Providencia y realizó obras en Europa y Sudamérica, en particular en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile. Pero fue a la Argentina a la que consideró como su segunda patria. Había nacido en Italia en 1872 y, tras su intensa obra misionera, en la que creó cottolengos y hogares, se fue de la Argentina en 1937, oportunidad en que prometió volver "vivo o muerto". Tres años después murió en San Remo, y 40 más tarde fue beatificado por Juan Pablo II. Su sueño de regresar se concretó cuando, en el año 2000, su corazón se quedó definitivamente en suelo argentino. El milagro reconocido a Don Orione para su canonización fue la curación inexplicable de un anciano que tenía un tumor en los pulmones. Su santificación fue votada por unanimidad por el consejo superior de médicos del Vaticano y por las comisiones de teólogos y cardenales.

Reconocimientos
En la misma ceremonia, el Papa canonizó a los italianos Annibale Maria di Francia (1851-1927), Paola Elisabetta Cerioli (1816-1865) y Gianna Beretta Molla, al sacerdote español José Manyanet y Vives y al libanés Nimatullah Al Hardini (1809-1858).
Además de San Orione, otros dos nuevos santos tienen sus seguidores en Tucumán. El obispo libanés Al-Hardini, un símbolo para la comunidad cristiana maronita, fue reconocido por su tolerancia. "En su misión no hizo distinción entre musulmanes, drusos o cristianos", dijo el padre Paolo Azzi, quien promovió su santidad. El padre Di Francia fue el fundador de la orden rogacionista, con gran inserción en Tucumán. El hogar San Agustín y el hogar escuela Obispo Colombres son parte de la obra de esta orden. (DyN y Télam)

Alegría de la comunidad orionita local
La comunidad orionita de Tucumán vivió con fervor y alegría cada minuto de la canonización del protector de los pobres y discapacitados. La transmisión, desde Roma, fue seguida a través de dos pantallas gigantes colocadas en el Cottolengo Don Orione, desde las 5 de la mañana. Concluida la ceremonia, los continuadores de la obra del "santo de la transformación social" formaron una caravana con 105 autos, y recorrieron los barrios humildes donde están ubicadas las tres capillas orionitas.
La frase de Don Orione "Sólo la caridad salvará al mundo" fue elegida como lema de la caravana, que recorrió las calles, encabezadas por un autobomba de los bomberos, que llevaba un enorme cuadro del fundador. A su paso por los barrios Diagonal, Los Pocitos y Villa Nueva Italia, muchos vecinos salieron a saludarla, aplaudiendo y agitando estampas y carteles con la imagen de Don Orione. La caravana ocupaba seis cuadras ininterrumpidas de autos, engalanados con globos blancos y amarillos.
Los festejos comenzaron en la víspera, en el Cottolengo Don Orione, donde unas 3.000 personas, entre alumnos del colegio Don Orione, chicos del comedor, religiosas, beneficiarios de la obra y laicos se dieron cita en un fogón para esperar la ceremonia de canonización. Un grupo de jóvenes ofreció una representación de la vida del santo, titulada "Somos herederos de un santo". Y, a las 12 de la noche, comenzó la vigilia de la que participaron unas 500 personas, entre ellas familias con niños y ancianos.
Durante la noche se alternaron los cantos, los talleres sobre la vida del santo de la caridad y el rezo del Ave María, recordando aquella famosa expresión de Don Orione, cuando quería tomar impulso para una empresa difícil: "Ave María y ¡adelante!"Los 500 orionitas que se mantuvieron despiertos toda la noche no tuvieron sueño y ni frío, a pesar de permanecer en el patio, al aire libre, en una de las noches más frías del año. "No tuvimos frío. Fue una noche mágica, hermosa, como si el mismo don Orione nos hubiera estado acompañando", expresó un fervoroso orionita Iván Silva.

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