03 Noviembre 2006 Seguir en 
OAXACA, México.- Al menos 20 heridos, entre policías, jóvenes y periodistas, dejó una verdadera batalla campal que libraron ayer docentes y opositores del gobierno de este Estado del sur mexicano con cientos de efectivos de la Policía Federal.
Los efectivos actuaron con apoyo de helicópteros que lanzaron bombas lacrimógenas y tanquetas antimotines para desalojar una barricada cerca de la sede universitaria de Oaxaca. A su vez, los manifestantes respondieron a la represión a pedradas y con bombas incendiarias caseras. También hubo refriegas cuerpo a cuerpo, en las que jóvenes y policías se dieron de palos en varias zonas de la ciudad, en medio de una lluvia de piedras.
La última defensa
Pese a tanta resistencia, la policía desalojó finalmente la última gran barricada que mantenían los docentes en huelga, apoyados por la Asamblea Popular de Oaxaca. Dirigentes de esta organización lanzaron un “S.O.S a todos los pueblos del mundo” frente a los excesos de las fuerzas del orden. La Iglesia ya se pronunció el miércoles en contra de la presencia policial enviada por el gobierno central para sofocar las protestas.
Unos 5.000 agentes federales llegaron el domingo para poner fin al conflicto, que se inició hace cinco meses con un reclamo de los maestros por mejoras salariales, y que ya causó al menos 15 muertos por la acción de grupos armados rompehuelgas que responderían al gobierno regional. Además, la Iglesia denunció la desaparición de un número no determinado de civiles, y numerosas detenciones y allanamientos de viviendas en forma irregular y violenta.
El conflicto estalló el 22 de mayo como una huelga de maestros por demandas salariales, pero se agudizó en junio, cuando la policía estatal desalojó violentamente a los maestros, que habían instalado una carpa en la Plaza del Zócalo, en pleno centro de esta ciudad turística. A partir de ahí, grupos populares se unieron al movimiento para exigir la renuncia del gobernador Ulises Ruiz Ortiz, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la única fuerza política que ha gobernado Oaxaca en 77 años. Ruiz Ortiz rechaza toda negociación y afirmó que se mantendrá en el cargo, pese a que legisladores regionales y otras organizaciones sociales se han sumado a las protestas. (Reuter-DPA)
Los efectivos actuaron con apoyo de helicópteros que lanzaron bombas lacrimógenas y tanquetas antimotines para desalojar una barricada cerca de la sede universitaria de Oaxaca. A su vez, los manifestantes respondieron a la represión a pedradas y con bombas incendiarias caseras. También hubo refriegas cuerpo a cuerpo, en las que jóvenes y policías se dieron de palos en varias zonas de la ciudad, en medio de una lluvia de piedras.
La última defensa
Pese a tanta resistencia, la policía desalojó finalmente la última gran barricada que mantenían los docentes en huelga, apoyados por la Asamblea Popular de Oaxaca. Dirigentes de esta organización lanzaron un “S.O.S a todos los pueblos del mundo” frente a los excesos de las fuerzas del orden. La Iglesia ya se pronunció el miércoles en contra de la presencia policial enviada por el gobierno central para sofocar las protestas.
Unos 5.000 agentes federales llegaron el domingo para poner fin al conflicto, que se inició hace cinco meses con un reclamo de los maestros por mejoras salariales, y que ya causó al menos 15 muertos por la acción de grupos armados rompehuelgas que responderían al gobierno regional. Además, la Iglesia denunció la desaparición de un número no determinado de civiles, y numerosas detenciones y allanamientos de viviendas en forma irregular y violenta.
El conflicto estalló el 22 de mayo como una huelga de maestros por demandas salariales, pero se agudizó en junio, cuando la policía estatal desalojó violentamente a los maestros, que habían instalado una carpa en la Plaza del Zócalo, en pleno centro de esta ciudad turística. A partir de ahí, grupos populares se unieron al movimiento para exigir la renuncia del gobernador Ulises Ruiz Ortiz, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la única fuerza política que ha gobernado Oaxaca en 77 años. Ruiz Ortiz rechaza toda negociación y afirmó que se mantendrá en el cargo, pese a que legisladores regionales y otras organizaciones sociales se han sumado a las protestas. (Reuter-DPA)







