12 Octubre 2006 Seguir en 
NUEVA YORK.- “Quedé paralizado y pensé: no puede estar pasándonos otra vez lo mismo”, comentó un hombre de 38 años, mientras llegaban bomberos y ambulancias a la zona de Manhattan donde, ayer, se estrelló una avioneta contra un edificio de 50 pisos. “Hubo una explosión, pero no estábamos seguros de lo que ocurría, y luego nos dijeron que evacuásemos el edificio”, explicó, por su parte, una mujer que trabaja en un edificio vecino al rascacielos donde impactó la aeronave. Otra mujer contó que había oído un ruido agudo y fuerte. “Miré hacia arriba; vi como un destello y empezaron a caer cosas”, relató.
Dos horas después de ocurrido el episodio, en el que murieron el piloto -un beisbolista profesional- y su instructor de vuelo, el alcalde de Nueva York, Michael Blomberg, llevó calma a los neoyorkinos. “Fue un accidente”, declaró. Poco después, un vocero de los “Yankees” de Nueva York confirmó la muerte de su lanzador Cory Lidle, de 34 años, casado y con un hijo, que volaba hace sólo 7 meses.
Vuelos permitidos
La avioneta había despegado de Teterboro, en Nueva Jersey, a unos 15 kilómetros del lugar. El FBI confirmó que hubo una llamada de emergencia del avión en la que reportó problemas con el combustible. Según testigos, justo antes de estrellarse, el aparato volaba de costado. Se trataba de un Cirrus SR 20, de 2002, con 400 horas de vuelo, sin caja negra ni grabador de voces que permitan conocer qué pasó en la cabina. A pesar de las precauciones de seguridad tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, los pequeños aviones y helicópteros pueden utilizar el gran espacio aéreo sin restricciones alrededor de la capital financiera sin un plan de vuelo.
El hecho tuvo lugar en el número 524 de la calle 72 este. El avión se estrelló contra el piso 30 del edificio de 50 pisos, que alberga 183 viviendas. A las 14.42 -casi 40 minutos después del choque- el Pentágono envió aviones de guerra a sobrevolar Nueva York y otras ciudades. No hay indicios de que se trate de un atentado terrorista, informaron las principalea agencias de seguridad del país.
Sólo para adinerados
Varias personas habían quedado atrapadas en medio de espesas capas de humo que salían del lugar del impacto. Al cabo de dos horas de tarea, los bomberos habían logrado controlar las llamas y rescatar a los ocupantes del piso en llamas. Sólo hubo una decena de heridos leves. Dos pisos de departamentos fueron destruidos, pero sus habitantes no se hallaban en su interior cuando se estrelló el avión. El edificio está ubicado en una zona de hospitales y a una cuadra de la casa de subastas Sotheby’s. Cuenta con 183 viviendas de 2 y 3 dormitorios, de alto valor, aun para los parámetros neoyorquinos. Una vivienda de dos ambientes cuesta alrededor de U$S 1,5 millón. La sede de la ONU se halla unas 30 cuadras al sur. El hecho hizo trazar inmediatos paralelos con el 11-S, cuando terroristas suicidas secuestraron en vuelo aviones comerciales y los estrellaron contra las Torres Gemelas y contra el Pentágono, lo que causó unas 3.000 muertes. “La calle estaba repleta de humo negro desde el suelo hasta el cielo, lo que me remitió a lo que pasó hace cinco años”, dijo un periodista. “Sonó como una bomba, como algo que caía; vi gente gritando y corriendo. Había mucho terror”, dijo.
El tráfico aéreo en los principales aeropuertos de la ciudad continuó con normalidad y no se registraron retrasos en los vuelos de línea. (DPA)
Dos horas después de ocurrido el episodio, en el que murieron el piloto -un beisbolista profesional- y su instructor de vuelo, el alcalde de Nueva York, Michael Blomberg, llevó calma a los neoyorkinos. “Fue un accidente”, declaró. Poco después, un vocero de los “Yankees” de Nueva York confirmó la muerte de su lanzador Cory Lidle, de 34 años, casado y con un hijo, que volaba hace sólo 7 meses.
Vuelos permitidos
La avioneta había despegado de Teterboro, en Nueva Jersey, a unos 15 kilómetros del lugar. El FBI confirmó que hubo una llamada de emergencia del avión en la que reportó problemas con el combustible. Según testigos, justo antes de estrellarse, el aparato volaba de costado. Se trataba de un Cirrus SR 20, de 2002, con 400 horas de vuelo, sin caja negra ni grabador de voces que permitan conocer qué pasó en la cabina. A pesar de las precauciones de seguridad tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, los pequeños aviones y helicópteros pueden utilizar el gran espacio aéreo sin restricciones alrededor de la capital financiera sin un plan de vuelo.
El hecho tuvo lugar en el número 524 de la calle 72 este. El avión se estrelló contra el piso 30 del edificio de 50 pisos, que alberga 183 viviendas. A las 14.42 -casi 40 minutos después del choque- el Pentágono envió aviones de guerra a sobrevolar Nueva York y otras ciudades. No hay indicios de que se trate de un atentado terrorista, informaron las principalea agencias de seguridad del país.
Sólo para adinerados
Varias personas habían quedado atrapadas en medio de espesas capas de humo que salían del lugar del impacto. Al cabo de dos horas de tarea, los bomberos habían logrado controlar las llamas y rescatar a los ocupantes del piso en llamas. Sólo hubo una decena de heridos leves. Dos pisos de departamentos fueron destruidos, pero sus habitantes no se hallaban en su interior cuando se estrelló el avión. El edificio está ubicado en una zona de hospitales y a una cuadra de la casa de subastas Sotheby’s. Cuenta con 183 viviendas de 2 y 3 dormitorios, de alto valor, aun para los parámetros neoyorquinos. Una vivienda de dos ambientes cuesta alrededor de U$S 1,5 millón. La sede de la ONU se halla unas 30 cuadras al sur. El hecho hizo trazar inmediatos paralelos con el 11-S, cuando terroristas suicidas secuestraron en vuelo aviones comerciales y los estrellaron contra las Torres Gemelas y contra el Pentágono, lo que causó unas 3.000 muertes. “La calle estaba repleta de humo negro desde el suelo hasta el cielo, lo que me remitió a lo que pasó hace cinco años”, dijo un periodista. “Sonó como una bomba, como algo que caía; vi gente gritando y corriendo. Había mucho terror”, dijo.
El tráfico aéreo en los principales aeropuertos de la ciudad continuó con normalidad y no se registraron retrasos en los vuelos de línea. (DPA)







