21 Junio 2006 Seguir en 
PARIS.- El presidente de Francia inauguró, en medio de la polémica, el Museo del Quai Branly, que exhibe arte indígena de Africa, de Asia, de América y de Australasia.
Ubicado en la ribera del Sena y diseñado por el arquitecto francés Jean Nouvel, por encargo del mandatario Jacques Chirac, se trata del primer museo en abrir sus puertas en París desde la inauguración del Centro Pompidou en 1977. El museo del Quai Branly tiene 40.000 metros cuadrados, en el centro de París.
El gran objetivo de la institución es representar la riqueza, la diversidad y la vital importancia de las culturas y las civilizaciones; pero aunque ese fin parecería impermeable a la polémica, las críticas ya comenzaron.
La corresponsal de la BBC en París, Caroline Wyatt, informó que los curadores insisten en que se trata de una celebración de la diversidad cultural, una forma de mostrar cómo Europa interactuó con otras civilizaciones. "Sin embargo, los críticos de la izquierda dicen que con esta iniciativa la nación se resiste a enfrentar el daño hecho por su pasado colonial", agregó Wyatt.
Otro de los críticos, el etnólogo Pierre Lemonnier, alegó que el 90% de las piezas no son objetos de arte, sino artefactos con significado religioso o ritual.
La mayoría de las 300.000 obras que se exhiben fueron llevadas a Francia desde sus antiguas colonias, y algunos historiadores de ese país y grupos de derechos humanos opinan que el museo perpetúa la antigua visión colonialista de que las culturas asiáticas y africanas son más primitivas que la civilización europea. (Especial)
Ubicado en la ribera del Sena y diseñado por el arquitecto francés Jean Nouvel, por encargo del mandatario Jacques Chirac, se trata del primer museo en abrir sus puertas en París desde la inauguración del Centro Pompidou en 1977. El museo del Quai Branly tiene 40.000 metros cuadrados, en el centro de París.
El gran objetivo de la institución es representar la riqueza, la diversidad y la vital importancia de las culturas y las civilizaciones; pero aunque ese fin parecería impermeable a la polémica, las críticas ya comenzaron.
La corresponsal de la BBC en París, Caroline Wyatt, informó que los curadores insisten en que se trata de una celebración de la diversidad cultural, una forma de mostrar cómo Europa interactuó con otras civilizaciones. "Sin embargo, los críticos de la izquierda dicen que con esta iniciativa la nación se resiste a enfrentar el daño hecho por su pasado colonial", agregó Wyatt.
Otro de los críticos, el etnólogo Pierre Lemonnier, alegó que el 90% de las piezas no son objetos de arte, sino artefactos con significado religioso o ritual.
La mayoría de las 300.000 obras que se exhiben fueron llevadas a Francia desde sus antiguas colonias, y algunos historiadores de ese país y grupos de derechos humanos opinan que el museo perpetúa la antigua visión colonialista de que las culturas asiáticas y africanas son más primitivas que la civilización europea. (Especial)







