El "Billy the Kid" tucumano

Una de las obras más importantes del invierno porteño tendrá al artista local Christian Bravo como protagonista exclusivo.

07 Febrero 2006
Primero fue el teatro. Después vinieron la televisión y la fotografía. Hoy, la realidad del artista tucumano Christian Bravo está anclada en el musical. A tal punto que una de las obras más importantes del invierno porteño lo tendrá de protagonista exclusivo. Se trata del musical "Billy the Kid", que se encuentra en plena producción y que se estrenará en la primera semana de las vacaciones de julio en Buenos Aires.
"Estoy muy contento con el papel. Yo había audicionado en diciembre para la obra, pero en realidad no sabía que me iban a dar el papel del mismísimo Billy the Kid. Me avisaron hace un par de días y ahora tengo que incorporarme al elenco apenas llegue a Buenos Aires", confesó Bravo, que estuvo de paso por Tucumán para visitar a su familia.
En diálogo exclusivo con LA GACETA, el artista, que está radicado en Buenos Aires, aseguró que la nueva obra es una adaptación del libro de Alice Penn, con muchas aristas interesantes. "Se trata de una obra para toda la familia, que narra las peripecias de un cowboy que está fuera de la ley porque considera que la ley está corrupta. Es un personaje muy querible, que vive al margen de lo establecido, pero que se convierte en una suerte de justiciero", comentó.
Dirigido por Carla Calabrese, el musical se estrenará en el teatro Stella Maris, de San Isidro. "Es una puesta que tendrá mucho colorido y ritmo. Eso es lo que más gusta", destacó.
Pero, además de actuar, Bravo también tuvo la posibilidad de dirigir su propio musical. Fue durante 2005, con la obra "Mil hechizos y un deseo", que este cantante y bailarín tucumano se dio a conocer en el ambiente musical porteño. "Me dio la posibilidad de volcar en la obra todo lo que había aprendido cuando estuve trabajando y estudiando en Londres", confesó.
Claro que antes había probado suerte en la televisión, nada menos que en la exitosa tira "Los Roldán", donde interpretó al médico de uno de los protagonistas. "Fue una experiencia divertida y muy exigente, porque los tiempos que se manejan en televisión son distintos a los que manejamos en el escenario", agregó.
Otra de las obsesiones de Bravo es la fotografía. De hecho, durante el año pasado, realizó dos muestras en Buenos Aires, que obtuvieron notable repercusión. "Creo que el hecho de haber estudiado arquitectura me ayudó a definir una pasión que mi familia supo incentivarme desde chico", comentó. "Al principio me gustaban mucho los paisajes, pero ahora estoy experimentando mucho con los desnudos. Eso tiene que ver también con mi actividad en los escenarios", concluyó Bravo.

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