El matrimonio gay es la bomba electoral de Obama
"Las parejas del mismo sexo tienen que poder casarse", afirmó el presidente de EEUU e hizo historia: es el jefe de Estado de ese país que se pronuncia en ese sentido. Para una abrumadora mayoría de sus compatriotas, es una jugada política antes que una manifestación de convicciones. Sin embargo, es una apuesta fuerte pero no segura, porque no le reporta más votos
26 Mayo 2012 Seguir en 
Barack Obama detonó una bomba electoral, a seis meses de los comicios en los que peleará por su reelección. Se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos en apoyar públicamente el matrimonio homosexual, que ya es legal en Nueva York, Connecticut, Iowa, Massachusetts, New Hampshire, Vermont y el Distrito de Columbia; y que está camino a serlo en el estado de Washington y Maryland.
"En un cierto punto concluí que para mí, personalmente, es importante dar un paso adelante y afirmar que creo que las parejas del mismo sexo tienen que poder casarse", aseveró Obama durante una entrevista con la cadena ABC.
La mayoría de los norteamericanos asume que se trata más de una maniobra electoral que de convicciones. Según un sondeo de The New York Times / CBS News, el 67% de los consultados consideraron que la postura del mandatario se debe a razones políticas.
Sin embargo, se trata de una apuesta de alto riesgo con un margen, por ahora, muy escaso de ganancia. Sólo el 16% de los encuestados aseveró estar más dispuesto a votar por Obama después de que manifestó su apoyo al matrimonio gay, mientras que el 26% dijo que estaría menos dispuesto a votarlo.
Sólo el 7% consideró que el matrimonio igualitario, como se lo llama en la Argentina, era lo más importante para ellos; la economía y el empleo fue el tema prioritario para 62% de los encuestados.
Pero los demócratas oponen las cifras de una encuesta de Washington Post / ABC News para justificar su entusiasmo por la posición que adoptó Obama. Según ese sondeo, un 53% de los norteamericanos está a favor del matrimonio entre homosexuales, el número más alto en la historia; y un fuerte contraste con la situación seis años atrás, cuando sólo un 36% de los ciudadanos apoyaba la idea.
Sin embargo, según varios analistas, es improbable que la nueva postura pública de Obama afecte los eventuales resultados de las presidenciales de noviembre. En las últimas cifras de intención de voto, el jefe de Estado sigue manteniendo entre el 50% y 51% de las preferencias según las encuestas.
La jugada
El semanario Newsweek califica a Obama como "el primer presidente gay", en una portada que no agrega otra información y muestra al mandatario con una aureola con los colores de la bandera del arco iris, que se convirtió en símbolo del orgullo gay.
Los medios norteamericanos y las agencias de noticias han ido recogiendo las lecturas de distintos especialistas respecto del sacudón que le dio el presidente norteamericano a la campaña electoral.
"Él promovió su elección sobre la base de crear empleos, terminar las guerras, cerrar Guantánamo y aumentar derechos a los homosexuales. La verdad es que con los trabajos no le está yendo tan bien, Guantánamo aún está abierto, las guerras aún no han terminado del todo y lo que faltaba era esto para darle ánimo a partes de su base a votar en noviembre", afirmó la politóloga Christina Greer, de la Universidad de Fordham
"Es un riesgo, pero era un problema grave no tener entusiasmo en sus votantes. En este momento, Obama no tiene el apoyo de los independientes por su manejo de la economía, así que lo busca de otras formas. Los conservadores, que no van a votar por él de todas maneras, ya estaban motivados", sostuvo el politólogo David Schultz, de la Hamline University.
En cuanto a los latinos, hay consenso en que es improbable que la decisión de Obama afecte ese voto, donde ya tiene una sólida ventaja de 45 puntos o más por encima de Romney en todas las encuestas.
El contexto
En la última década hubo un aumento de países que reconocen ese derecho. En Europa lo han legalizado siete estados: Países Bajos, Bélgica, España, Suecia, Noruega, Portugal e Islandia. Fuera de las fronteras europeas, lo han hecho la Argentina, México, Brasil, Canadá y Sudáfrica.
Pero el contexto en EEUU es otro. Justamente, Obama se pronuncia después de una escalada de declaraciones: antes que él, el vicepresidente Joe Biden se manifestó a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Para algunos analistas, esto fue clave para empujar a Obama a manifestarse en igual sentido. Hasta aquí, siendo senador, había apoyado la unión civil entre homosexuales, permitida en Delaware, Illinois, Nueva Jersey, Rhode Island y Hawaii.
Biden había respondido así a la polémica por la votación en Carolina del Norte, que aprobó modificó de la Constitución estadual para prohibir el matrimonio gay. Ahora son 30 los Estados donde una mayoría de la población no sólo está en contra de esas bodas sino que se toma el trabajo de ir a las urnas para prohibírselas legalmente a sus vecinos homosexuales.
El resultado: las asociaciones civiles respaldan a Obama; las de familia y matrimonio, junto con los católicos, lo repudia. Newsweek ensayó una lectura no electoral sobre la cuestión: Obama es un presidente de línea dura que pretende dejar cambios reales. En medio año se sabrá si podrá profundizarlos o decirles adiós.
"En un cierto punto concluí que para mí, personalmente, es importante dar un paso adelante y afirmar que creo que las parejas del mismo sexo tienen que poder casarse", aseveró Obama durante una entrevista con la cadena ABC.
La mayoría de los norteamericanos asume que se trata más de una maniobra electoral que de convicciones. Según un sondeo de The New York Times / CBS News, el 67% de los consultados consideraron que la postura del mandatario se debe a razones políticas.
Sin embargo, se trata de una apuesta de alto riesgo con un margen, por ahora, muy escaso de ganancia. Sólo el 16% de los encuestados aseveró estar más dispuesto a votar por Obama después de que manifestó su apoyo al matrimonio gay, mientras que el 26% dijo que estaría menos dispuesto a votarlo.
Sólo el 7% consideró que el matrimonio igualitario, como se lo llama en la Argentina, era lo más importante para ellos; la economía y el empleo fue el tema prioritario para 62% de los encuestados.
Pero los demócratas oponen las cifras de una encuesta de Washington Post / ABC News para justificar su entusiasmo por la posición que adoptó Obama. Según ese sondeo, un 53% de los norteamericanos está a favor del matrimonio entre homosexuales, el número más alto en la historia; y un fuerte contraste con la situación seis años atrás, cuando sólo un 36% de los ciudadanos apoyaba la idea.
Sin embargo, según varios analistas, es improbable que la nueva postura pública de Obama afecte los eventuales resultados de las presidenciales de noviembre. En las últimas cifras de intención de voto, el jefe de Estado sigue manteniendo entre el 50% y 51% de las preferencias según las encuestas.
La jugada
El semanario Newsweek califica a Obama como "el primer presidente gay", en una portada que no agrega otra información y muestra al mandatario con una aureola con los colores de la bandera del arco iris, que se convirtió en símbolo del orgullo gay.
Los medios norteamericanos y las agencias de noticias han ido recogiendo las lecturas de distintos especialistas respecto del sacudón que le dio el presidente norteamericano a la campaña electoral.
"Él promovió su elección sobre la base de crear empleos, terminar las guerras, cerrar Guantánamo y aumentar derechos a los homosexuales. La verdad es que con los trabajos no le está yendo tan bien, Guantánamo aún está abierto, las guerras aún no han terminado del todo y lo que faltaba era esto para darle ánimo a partes de su base a votar en noviembre", afirmó la politóloga Christina Greer, de la Universidad de Fordham
"Es un riesgo, pero era un problema grave no tener entusiasmo en sus votantes. En este momento, Obama no tiene el apoyo de los independientes por su manejo de la economía, así que lo busca de otras formas. Los conservadores, que no van a votar por él de todas maneras, ya estaban motivados", sostuvo el politólogo David Schultz, de la Hamline University.
En cuanto a los latinos, hay consenso en que es improbable que la decisión de Obama afecte ese voto, donde ya tiene una sólida ventaja de 45 puntos o más por encima de Romney en todas las encuestas.
El contexto
En la última década hubo un aumento de países que reconocen ese derecho. En Europa lo han legalizado siete estados: Países Bajos, Bélgica, España, Suecia, Noruega, Portugal e Islandia. Fuera de las fronteras europeas, lo han hecho la Argentina, México, Brasil, Canadá y Sudáfrica.
Pero el contexto en EEUU es otro. Justamente, Obama se pronuncia después de una escalada de declaraciones: antes que él, el vicepresidente Joe Biden se manifestó a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Para algunos analistas, esto fue clave para empujar a Obama a manifestarse en igual sentido. Hasta aquí, siendo senador, había apoyado la unión civil entre homosexuales, permitida en Delaware, Illinois, Nueva Jersey, Rhode Island y Hawaii.
Biden había respondido así a la polémica por la votación en Carolina del Norte, que aprobó modificó de la Constitución estadual para prohibir el matrimonio gay. Ahora son 30 los Estados donde una mayoría de la población no sólo está en contra de esas bodas sino que se toma el trabajo de ir a las urnas para prohibírselas legalmente a sus vecinos homosexuales.
El resultado: las asociaciones civiles respaldan a Obama; las de familia y matrimonio, junto con los católicos, lo repudia. Newsweek ensayó una lectura no electoral sobre la cuestión: Obama es un presidente de línea dura que pretende dejar cambios reales. En medio año se sabrá si podrá profundizarlos o decirles adiós.







