Viene tal vez desde las entrañas de la vida. Es raíz que se anuda al viento. Es un gesto dramático de la tierra. La hondura del silencio desencajado en baguala. Llanto. Caricia. Queja. Ternura. Melancolía. Soledad. El canto de Liliana Herrero se hidrata en el horizonte.
"Que no hay amor sin coraje, sin la luz se apaga el viaje del querer...", canta en "ABC", pieza del uruguayo Edú Lombardo. "Este tiempo" reúne catorce temas de autores que viven en la actualidad. Juan Falú, Fito Páez, Ramón Ayala, Richard Nant y Lombardo son sus artistas invitados. La intérprete de Villaguay (Entre Ríos) se caracteriza por darle su propio vuelo a cada pieza que aborda, desde el sentimiento hasta la variada gama de matices y los arreglos. La banda de lujo que la acompaña (Ariel Naón, Mario Gusso, Martín Pantyrer y Pedro Rossi), le permite caminar segura por los precipicios que ella misma construye. Se destacan "Bagualerita" (Luis Spinetta), "ABC", "Laurel" (Falú), "Tema del hombre solo" (Jaime Roos), "Austral" (Rubén Rada) y "Sueño de arena" (Carlos Aguirre). La propuesta de Herrero no tiene llegada fácil. Se requiere abrir la ventana de los sentidos y del alma para que su voz fluya libremente. Con un golpe de su canto, la vida siempre vuelve.
"Que no hay amor sin coraje, sin la luz se apaga el viaje del querer...", canta en "ABC", pieza del uruguayo Edú Lombardo. "Este tiempo" reúne catorce temas de autores que viven en la actualidad. Juan Falú, Fito Páez, Ramón Ayala, Richard Nant y Lombardo son sus artistas invitados. La intérprete de Villaguay (Entre Ríos) se caracteriza por darle su propio vuelo a cada pieza que aborda, desde el sentimiento hasta la variada gama de matices y los arreglos. La banda de lujo que la acompaña (Ariel Naón, Mario Gusso, Martín Pantyrer y Pedro Rossi), le permite caminar segura por los precipicios que ella misma construye. Se destacan "Bagualerita" (Luis Spinetta), "ABC", "Laurel" (Falú), "Tema del hombre solo" (Jaime Roos), "Austral" (Rubén Rada) y "Sueño de arena" (Carlos Aguirre). La propuesta de Herrero no tiene llegada fácil. Se requiere abrir la ventana de los sentidos y del alma para que su voz fluya libremente. Con un golpe de su canto, la vida siempre vuelve.







