Pensó que la vida era el arte del encuentro. Su mirada la besó. Sosegó su angustia acariciándole la cabellera. La rodeó con sus brazos y la extravió en su ternura. "A veces se me aparece en sueños ese paraje subtropical... Es curioso, nos plantea desafíos, situaciones absurdas, enigmas a resolver", murmuró Shahriyar, mientras le escanciaba vino a la doncella. Scheherezade intuyó que iban a vivir las mil y sesenta y dos noches y ordenó que aparejaran a Almanzor.
El resplandor los encegueció por un instante. El sol bañaba la cara de lo que les parecía un gigantesco mausoleo. La doncella y el rey se apearon. Dejaron a Almanzor pastando. Las miradas se extraviaron en el mural espejado. Lujosos vehículos yacían en el estacionamiento. Vieron a varias personas, que antes de ingresar, se arrodillaban, besaban los pies de una estatua que representaba un hombre sonriente de grandes proporciones, aferrado al brazo de una mujer pequeña. Con el pie derecho pisaba un libro y el brazo se elevaba victorioso hacia el infinito. Un anciano los sacó bruscamente de la contemplación. "Disculpe, distinguido señor. Me da vergüenza pedirle dinero, pero no me alcanza para comprar un remedio", les dijo. La bella doncella le besó la mejilla: "¡Es magnífica esta pirámide, morador!" Shahriyar agregó: "Se ve que son acaudalados los faraones que os gobiernan..."
- No es una pirámide, es un edificio... inteligente. Acá se hacen las leyes. Cuando lo inauguraron dijeron que era un homenaje a la democracia, que era la casa del pueblo, que los $137 millones que pagamos los pobladores eran una baratija. - ¿Inteligente? (el rey lo miró incrédulo) ¿Hacen inteligente al que allí ingresa? - Así dicen, no lo sé... - ¿El del monumento será Belgrano con la patria? (aventuró la doncella). - No, no, es Al Rachid agarrado del brazo de la historia. El es aquí fuente de toda razón y justicia... también de riqueza. El libro que pisa es la Constitución. - Es decir que es un pueblo próspero. - Se equivoca, los afortunados son generalmente los amigos del poder, les llaman los Enriques, su verbo preferido es enriquecer... el resto vive como puede y la mayoría de los jubilados, como yo, cobramos haberes miserables, $1.687; el monarca no quiere pagarnos el 82% móvil, pese a que la Justicia se lo ha ordenado hace años. Al Rachid es el dueño de casi todo, piensa y decide por sus hombres. Días atrás, sus seguidores aprobaron una ley para aumentar el impuesto a los ingresos brutos, que llevará más desdicha al pueblo. Los empresarios y comerciantes trasladarán, como siempre, el incremento a los ciudadanos, que estamos acorralados por la constante suba de precios de todo, la plata no alcanza para nada... - ¿La inflación? (la frente del rey se arrugó). Aumentar los tributos en épocas de vacas flacas es ahorcar a la gente. A menor valor del dinero, menor poder adquisitivo, se comprará menos y muchos comerciantes quebrarán si baja la venta estrepitosamente... - Al Rachid dice que la plata no le alcanza, pero en 2011, pese a la ley de emergencia económica que prohíbe las designaciones, nombró en la planta permanente a 9.152 personas, muchas de ellas políticos que perdieron en los últimos comicios. - Bueno, imagino que esa gente será de gran utilidad para el progreso de la comunidad, acotó la doncella.
"Que Alá te proteja, buen anciano", le dijo Shahriyar mientras le ponía unos dinares de oro en el bolsillo. Mientras buscaban al giboso, Scheherezade dijo: "Extraños políticos que necesitan de edificios inteligentes, en lugar de personas..." Shahriyar la abrazó con dulzura. "Cuando el poder enceguece a los gobernantes, generan una servidumbre. Y esta no piensa, sólo acata órdenes. De la obsecuencia debida no puede surgir nada positivo para el pueblo", reflexionó.
El resplandor los encegueció por un instante. El sol bañaba la cara de lo que les parecía un gigantesco mausoleo. La doncella y el rey se apearon. Dejaron a Almanzor pastando. Las miradas se extraviaron en el mural espejado. Lujosos vehículos yacían en el estacionamiento. Vieron a varias personas, que antes de ingresar, se arrodillaban, besaban los pies de una estatua que representaba un hombre sonriente de grandes proporciones, aferrado al brazo de una mujer pequeña. Con el pie derecho pisaba un libro y el brazo se elevaba victorioso hacia el infinito. Un anciano los sacó bruscamente de la contemplación. "Disculpe, distinguido señor. Me da vergüenza pedirle dinero, pero no me alcanza para comprar un remedio", les dijo. La bella doncella le besó la mejilla: "¡Es magnífica esta pirámide, morador!" Shahriyar agregó: "Se ve que son acaudalados los faraones que os gobiernan..."
- No es una pirámide, es un edificio... inteligente. Acá se hacen las leyes. Cuando lo inauguraron dijeron que era un homenaje a la democracia, que era la casa del pueblo, que los $137 millones que pagamos los pobladores eran una baratija. - ¿Inteligente? (el rey lo miró incrédulo) ¿Hacen inteligente al que allí ingresa? - Así dicen, no lo sé... - ¿El del monumento será Belgrano con la patria? (aventuró la doncella). - No, no, es Al Rachid agarrado del brazo de la historia. El es aquí fuente de toda razón y justicia... también de riqueza. El libro que pisa es la Constitución. - Es decir que es un pueblo próspero. - Se equivoca, los afortunados son generalmente los amigos del poder, les llaman los Enriques, su verbo preferido es enriquecer... el resto vive como puede y la mayoría de los jubilados, como yo, cobramos haberes miserables, $1.687; el monarca no quiere pagarnos el 82% móvil, pese a que la Justicia se lo ha ordenado hace años. Al Rachid es el dueño de casi todo, piensa y decide por sus hombres. Días atrás, sus seguidores aprobaron una ley para aumentar el impuesto a los ingresos brutos, que llevará más desdicha al pueblo. Los empresarios y comerciantes trasladarán, como siempre, el incremento a los ciudadanos, que estamos acorralados por la constante suba de precios de todo, la plata no alcanza para nada... - ¿La inflación? (la frente del rey se arrugó). Aumentar los tributos en épocas de vacas flacas es ahorcar a la gente. A menor valor del dinero, menor poder adquisitivo, se comprará menos y muchos comerciantes quebrarán si baja la venta estrepitosamente... - Al Rachid dice que la plata no le alcanza, pero en 2011, pese a la ley de emergencia económica que prohíbe las designaciones, nombró en la planta permanente a 9.152 personas, muchas de ellas políticos que perdieron en los últimos comicios. - Bueno, imagino que esa gente será de gran utilidad para el progreso de la comunidad, acotó la doncella.
"Que Alá te proteja, buen anciano", le dijo Shahriyar mientras le ponía unos dinares de oro en el bolsillo. Mientras buscaban al giboso, Scheherezade dijo: "Extraños políticos que necesitan de edificios inteligentes, en lugar de personas..." Shahriyar la abrazó con dulzura. "Cuando el poder enceguece a los gobernantes, generan una servidumbre. Y esta no piensa, sólo acata órdenes. De la obsecuencia debida no puede surgir nada positivo para el pueblo", reflexionó.







