Seis temas claves para las relaciones actuales

Seis temas claves para las relaciones actuales

30 Julio 2011
TAREAS DE LA CASA

"No me ayudás nunca, te tengo que rogar que me laves los platos", reclama la mujer. El marido en seguida contesta: "estoy todo el día ordenando la casa. Aquí nunca se encuentra nada". Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Las tareas de la casa generan muchas peleas. Las mujeres reclaman que sean más compartidas. Y aunque ya no sorprende ver a un hombre cocinar, lavar los platos y cambiar los pañales, los expertos consideran que para ellas sigue siendo fuerte el mandato social con el que cargan en los quehaceres domésticos porque se sienten más capacitadas para hacerlos "Los hombres no lo tienen incorporado, no les nace hacer las cosas de la casa; hay que estar pidiéndoles todo el tiempo que te ayuden. Esto no es ayuda, es su responsabilidad porque si los dos trabajamos los dos tenemos las mismas obligaciones en la casa", explica Carolina Morales, de 35 años. Su esposo, según relató, tiene obsesión por el orden en la vivienda, pero se niega a limpiar un baño. Lo que sí está claro es: si ellos ayudan más en la casa hay probabilidades de divorcio, probó una reciente investigación. Una buena técnica para el reparto democrático de las tareas es hablar al respecto y dejar en claro qué hace cada uno, sugieren los expertos.

Engaños: tolerancia cero

"Jamás le perdonaría un engaño; se acaba todo". Así de tajante es el comentario de Carla Holgado, de 32 años. Las mujeres de antes muchas veces soportaban con inmenso dolor una aventura extramatrimonial de sus esposos. Pero algo está cambiando: en muchas parejas actuales, tanto ellos como ellas, condenan la infidelidad pese a que en algunos matrimonios modernos hay quienes hasta se dan pequeños "permisos".  
Un estudio reveló que para jóvenes menores de 34 años de ambos géneros, representados por un 87,5%, no hay "anuencia" para una aventura extramarital, mientras que los mayores de 35 se muestran más permisivos frente a esos avatares, de acuerdo a la investigación realizada recientemente en el país por UC-Adimark.
Los especialistas opinan que muchas de las parejas actuales son hijos de padres divorciados que han padecido la desestructuración familiar desencadenada a veces por infidelidades. Por eso, cuestionan y se rebelan ante el modelo de sus padres. Condenan las relaciones extramatrimoniales porque consideran que ello supone exponerse al dolor y a la frustración, dos situaciones que tanto critican de las generaciones anteriores y temen sufrirla.

Juntos, pero no tanto


"Esta noche me toca a mí salir con las chicas; vos siempre salís". La frase aparece más de un fin de semana. Las parejas de ahora buscan su independencia, quieren tener sus espacios de libertad y hay quienes hasta se animan a vivir juntos pero dormir en piezas separadas. Es una tendencia mundial: en los EE.UU., la Asociación Nacional de Constructores de Casa estima que "para el 2015 más del 60% de las casas hechas a pedido tendrán dos habitaciones principales". El dormir en camas separadas no tiene porqué ser siempre anuncio de problemas en el matrimonio, a veces significa un mejor relacionamiento como pareja, sugieren expertos. El reconocido conductor Leo Montero lo dice siempre: "con mi mujer dormimos cada uno en su pieza y eso nos mantiene felices". "En mi matrimonio luchamos para respetar nuestra independencia, que cada uno pueda darse sus gustos y tener su espacio propio dentro de la casa. Mis padres, al casarse, renunciaron a todo y yo no quiero pasar por lo mismo", expresa Eliana Celis, de 28 años .

Ambos trabajan; ellas ganan menos


Las parejas de ahora se casan más tarde porque ambos buscan estabilidad laboral antes de dar el sí. Aunque en la mayoría de los casos ellas ganan menos, para los hombres es fundamental que sus esposas trabajen y aporten a la economía del hogar. "Ya no se puede mantener una casa sin dos sueldos. Además, a mi mujer le sienta bien salir un poco de la casa y hacer lo que le gusta", expresa Rodolfo Medina, de 34 años, casado con Carla, que es arquitecta.
"Si la mujer se queda en la casa carga con todo el trabajo del hogar sin remuneración. Además, sufre cierta carga social porque hoy en día la mayoría de las mujeres trabaja y disfruta de ello", sostiene la psicóloga Cecilia Adad. Entre los nuevos códigos, ese que indica que los dos deben trabajar es tal vez el más aceptado, aunque el aporte de ambos a la economía del hogar genere algunas discusiones porque aparecen más los gastos personales, que suelen ser considerados innecesarios para uno y otro miembro de la pareja.

La EDUCACIóN DE LOS HIJOS

"Sos un bruto con los chicos. Por tu culpa se golpean", le reclama ella. "Ponele límites, sos demasiado sensible. Por tu culpa hacen lo que quieren", pide el papá. Hasta hace unos años la madre se encargaba de tomar casi todas las decisiones respecto de la educación de los hijos. Y los padres lo aceptaban sin mayores problemas. Ahora todo cambió: ambos participan activamente en este punto y, por ello, se producen enfrentamientos. "Es en lo que más peleamos. El dice que soy muy blanda con los chicos y que él termina siempre siendo el malo de la película porque no tienen límites", explica Carla Holgado, de 32 años.
Los expertos señalan que la participación cada vez mayor del padre en la educación provoca una especie de "choque de culturas". Aunque se esfuercen por separarse de la forma en que fueron criados, esta sombra aparecerá una y otra vez. Salir de los circuitos de acusación y dialogar más acerca de cómo actuar ante los hijos es una buena fórmula, recomiendan los especialistas.

Límites a la parentela

Hay hombres que creen que su familia es lo mejor y quieren pasar todos los fines de semana. Hay mujeres que piensan lo mismo de sus parientes y pretenden instalarlos casi a diario en la casa. Y las discusiones ganan una vez más la escena ¿Dónde almorzamos el domingo? ¿Qué hacemos para el día del Padre? La clave, según los expertos, es equilibrar el tiempo que se pasa con una y otra parentela. Y no enfrentarse por cuál familia es mejor o peor. Actualmente las parejas reconocen que le dan menos espacio a los parientes. "El trabajo nos consume durante la semana y cuando llega el domingo optamos por quedarnos solos en casa para disfrutar de un momento íntimo. Así, de paso, evitamos que otros se entromentan en nuestras vidas. Para fechas especiales sí nos juntamos", cuenta Marcela Rivadeneira, de 34 años, casada hace cinco con Fernando Muro. "Mi mamá siempre reniega de que su suegra se metía mucho así que entiende perfectamente que el almuerzo del domingo con los abuelos no sea una cosa obligada", añade.

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