"La situación nos hizo superar el miedo"

El intendente Javier Pucharras dijo que, a lo largo del tiempo, los vecinos fueron señalándole dónde se habían instalado los "transas". El funcionario participó de las marchas contra los vendedores de drogas. "Los chicos adictos son personas casi indefensas".

¿ROBO O MENSAJE MAFIOSO? En agosto, delincuentes entraron a la casa del intendente. Sólo se llevaron algunos papeles. No se sabe quiénes fueron. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
¿ROBO O MENSAJE MAFIOSO? En agosto, delincuentes entraron a la casa del intendente. Sólo se llevaron algunos papeles. No se sabe quiénes fueron. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
25 Octubre 2010
En Tafí Viejo, la palabra drogas dejó de ser un tabú. Con sus marchas, los vecinos dejaron en claro que no quieren más dealers en sus barrios. Y sienten la caída del peligroso "Sotina", arrestado el sábado por la Digedrop, como el triunfo más importante desde que comenzó la lucha, hace más de dos meses. Pero las autoridades saben que la guerra no ha terminado.

"En el día a día, uno está en relación permanente con la gente. Y a lo largo del tiempo, los vecinos dicen: ?mire, los chicos de aquel sector hacen esto?; ?en aquel otro, aquel?; ?allá también?. Así, uno se pregunta: ¿será tanto como cuentan? Y se da cuenta de que hay una alarma que nos hace despertar", comentó el intendente de Tafí Viejo, Javier Pucharras, en diálogo con LA GACETA.

El funcionario tuvo una participación activa en la manifestación del 18 de agosto, con la marcha bajo la consigna "fuera los vendedores de la muerte". Poco después, recibió una extraña "visita" en su casa paterna, que estaba deshabitada. El episodio tuvo tintes más de mensaje mafioso que de robo, y aún no fue esclarecido.

- ¿Qué sensación le quedó tras el operativo del sábado?

- Uno, a través de los diarios, observa que se hacen allanamientos en distintos sectores de la provincia. Hay una marcada presión sobre quienes comercializan la droga; y a nosotros, dentro de ese marco, nos generó satisfacción ver el trabajo que hizo la Policía. Por supuesto, en esto intervinieron varios actores: la Justicia, que ordenó los allanamientos; las madres (de adictos), que se acercaron; el Gobierno. Cuando intervienen todos los factores, aparecen los resultados positivos.

- ¿Cuándo se dio cuenta de que había una situación se debía enfrentar en Tafí Viejo?

- Es la gota que horada la piedra. En lo personal, da mucha impotencia ver que un chico de 15 años está con ese problema. Es una persona casi indefensa, y los vendedores se agarran de ellos para hacer su dinero. Se los llevan puestos, porque no tienen posibilidades de defenderse.

- ¿Qué opinión tiene del fallo de la Cámara Federal de Apelaciones de la Provincia, que sobreseyó a un joven que tenía una planta de marihuana?

- Creo que al adicto no se lo debe criminalizar. Todo lo contrario, el Estado es responsable de su protección y de que supere su enfermedad. Pero nuestra sociedad no está preparada para esas libertades, que quizás muchos chicos no sepan manejar hoy. Especialmente por una cuestión cultural. Tenemos que ayudarlos a ellos, y a la vez estar atrás de los tipos que venden. El Estado tiene que articular para dar respuestas, pero a la vez, la responsabilidad primera está en el seno familiar, muchas veces ausente.

- Por lo general, se asocia el narcotráfico a mafias peligrosas. ¿Cree que este es el único camino para derrotarlas?

- No es fácil. Uno no es tonto y sabe perfectamente de qué se trata todo esto. Da mucha bronca que estos tipos a cara descubierta hagan eso; la situación nos hizo superar el miedo a los vecinos y a mí. Hay una conciencia clara de qué se trata, y no queremos eso para nuestra ciudad. Hablé sobre esto con el gobernador (José Alperovich), y eso también es importante, porque no estamos solos en esto. Tener el apoyo de la comunidad es importante, pero la compañía del poder político es determinante.

- ¿Qué se supo de los delincuentes que "visitaron" su casa paterna?

- No tuve novedades sobre eso.

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