01 Octubre 2010 Seguir en 
- "Eres lo que tanto esperaba, lo que en sueños buscaba y que en tí descubrí...
- Tú has llegado a encender cada parte de mi alma, cada espacio de mi ser...
- Ya no tengo corazón ni ojos para nadie, solo para ti..."
Pasó una eternidad desde la última vez pero nada cambió. La pasión no se vende, no tiene precio. Tampoco el fervor de un hincha cuando se trata de alentar al club de sus amores en ese partido en el que los tres puntos no valen nada. Lo que entra en discusión es el honor, la cargada hasta la próxima batalla. Por eso los clásicos se llaman clásicos y no son simples partidos de fútbol.
Tucumán explotará hacia fines de octubre, el mes esperado, que comenzó a transitar el camino que desembocará en el momento más deseado. El mundo de la número cinco ya vibra gracias a un espectáculo como pocos.
Los archienemigos volverán a verse las caras después de casi un lustro. La espera fue larga, pero va llegando a su fin.
Para los albirrojos, haber salido bien parados en los dos últimos cruces por el Argentino "A" (allá por 2005/6) genera aún mayores movimientos en este volcán de pasión en erupción. Revancha a flor de piel
La Ciudadela será el escenario de un nuevo enfrentamiento entre "santos" y "decanos". Nadie querrá perdérselo. Pero sólo estarán presentes los simpatizantes del local. Ya se sabe que en la "B" Nacional los visitantes no son invitados. Y esta vez no habrá excepciones.
Se esperó tanto que sería cosa de locos quedarse en casa y seguir el partido por TV. Imposible. La tradición demanda sangre, sudor y lágrimas en el campo, goles en los arcos y aliento de las tribunas. ¿Quién ganará?
La historia se escribirá sobre el verde césped. Las estadísticas son rancho aparte. En estos casos, no importa si alguno de los dos llega mejor.
Imborrable
El 26 de febrero de 2006 fue el último cruce por los puntos entre estos dos gigantes del norte. Fue un 0 a 0 bastante chato en el Monumental, algo que pasó rápidamente al olvido para unos, pero fue motivo de gaste para otros. Sobre todo para los "santos", que todavía siguen haciendo valer el 2 a 0 logrado en Bolívar y Pellegrini en octubre de 2005. Aquel domingo, Daniel Villalba y Mario Vera hicieron estallar de alegría La Ciudadela. Dos cabezazos fulminantes y a cobrar. "Me gustaría festejar una vez más. El ascenso a Primera y el gol que le convertí a Atlético son cosas que nunca olvidaré", dice "Chocolatín" con un dejo de nostalgia, aunque el salto, previo al cabezazo fulminante que venció las manos de Andrés Jemio sobre el arco de calle Bolívar, para él fue ayer.
Los clásicos son así. Eternamente vigentes. Nunca tendrán fecha de vencimiento.
- Tú has llegado a encender cada parte de mi alma, cada espacio de mi ser...
- Ya no tengo corazón ni ojos para nadie, solo para ti..."
Pasó una eternidad desde la última vez pero nada cambió. La pasión no se vende, no tiene precio. Tampoco el fervor de un hincha cuando se trata de alentar al club de sus amores en ese partido en el que los tres puntos no valen nada. Lo que entra en discusión es el honor, la cargada hasta la próxima batalla. Por eso los clásicos se llaman clásicos y no son simples partidos de fútbol.
Tucumán explotará hacia fines de octubre, el mes esperado, que comenzó a transitar el camino que desembocará en el momento más deseado. El mundo de la número cinco ya vibra gracias a un espectáculo como pocos.
Los archienemigos volverán a verse las caras después de casi un lustro. La espera fue larga, pero va llegando a su fin.
Para los albirrojos, haber salido bien parados en los dos últimos cruces por el Argentino "A" (allá por 2005/6) genera aún mayores movimientos en este volcán de pasión en erupción. Revancha a flor de piel
La Ciudadela será el escenario de un nuevo enfrentamiento entre "santos" y "decanos". Nadie querrá perdérselo. Pero sólo estarán presentes los simpatizantes del local. Ya se sabe que en la "B" Nacional los visitantes no son invitados. Y esta vez no habrá excepciones.
Se esperó tanto que sería cosa de locos quedarse en casa y seguir el partido por TV. Imposible. La tradición demanda sangre, sudor y lágrimas en el campo, goles en los arcos y aliento de las tribunas. ¿Quién ganará?
La historia se escribirá sobre el verde césped. Las estadísticas son rancho aparte. En estos casos, no importa si alguno de los dos llega mejor.
Imborrable
El 26 de febrero de 2006 fue el último cruce por los puntos entre estos dos gigantes del norte. Fue un 0 a 0 bastante chato en el Monumental, algo que pasó rápidamente al olvido para unos, pero fue motivo de gaste para otros. Sobre todo para los "santos", que todavía siguen haciendo valer el 2 a 0 logrado en Bolívar y Pellegrini en octubre de 2005. Aquel domingo, Daniel Villalba y Mario Vera hicieron estallar de alegría La Ciudadela. Dos cabezazos fulminantes y a cobrar. "Me gustaría festejar una vez más. El ascenso a Primera y el gol que le convertí a Atlético son cosas que nunca olvidaré", dice "Chocolatín" con un dejo de nostalgia, aunque el salto, previo al cabezazo fulminante que venció las manos de Andrés Jemio sobre el arco de calle Bolívar, para él fue ayer.
Los clásicos son así. Eternamente vigentes. Nunca tendrán fecha de vencimiento.
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