03 Septiembre 2010 Seguir en 
Es un golpe tras otro. Seguramente nunca podrán recuperarse de lo que pasó el año pasado, pero el dolor sigue, y aumenta. Ayer la Justicia ordenó la detención de un hombre, al acusarlo de homicidio preterintencional en perjuicio de su hija. Basándose en una jurisprudencia absolutamente novedosa, el fiscal Guillermo Herrera sospecha que el hombre, a partir del trato que dispensaba hacia su hija, una joven de 17 años, la arrastró al suicidio. Para peor, según confesó la joven antes de tomar la drástica decisión, habría sido abusada varias veces por su progenitor.
La investigación fue lenta, pero nadie creía que podía tener semejante derivación. La joven (tanto su nombre como el de su padre se preservarán por el tipo de delito que se está analizando) se quitó la vida el 13 de julio del año pasado. La noche anterior había estado en una fiesta, a pocas cuadras de la plaza Independencia, de donde le había buscado su padre. El hombre, según los testigos, la humilló delante de sus amigos y protagonizó un serio incidente, a raíz del cual debió intervenir la Policía. Horas después encontraron a la menor, una destacada deportista de la provincia, sin vida. Aparentemente había sufrido una sobredosis por la ingesta de pastillas.
La madre de la menor no se quedó tranquila. Sabía, según dijeron algunos de sus allegados, que algo no estaba bien. Sus sospechas comenzaron a comprobarse cuando algunos amigos de la víctima le dijeron que ella les había confesado que era abusada por su padre. Incluso, cuando declararon algunos médicos que revisaron el cuerpo de la joven tras el deceso, se supo que el padre les había pedido expresamente que determinaran si ella había mantenido relaciones sexuales.
La mujer, que ya estaba separada del sospechoso, entonces, se contactó con el abogado Carlos Caramuti y le dijo que quería asumir la querella ya que ella estaba segura de que había mucho más detrás del suicidio de su hija.
El operativo
Caramuti fue entonces a ver a Herrera y le explicó que había testigos que podían corroborar las humillaciones y los ataques que había sufrido la joven. Las personas efectivamente declararon a lo largo de varios meses, hasta que el fiscal consideró que había pruebas suficientes de lo que se estaba investigando. Tras esto solicitó al juez de Instrucción Juan Francisco Pisa una orden de detención, a lo que este accedió.
El operativo se concretó ayer a la mañana. Personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, al mando del comisario Miguel Gómez, arrestó al sospechoso en su trabajo. El hombre primero se sorprendió y luego se molestó, pero no pudo hacer nada para evitar que el operativo se concretara. Hoy será presentado en la fiscalía X para que se le impute el delito de homicidio preterintencional y abuso sexual. Luego él decidirá si declara o se abstiene.
"Lo que estamos sufriendo es terrible. Mi nieta era un sol. Ella venía muchísimo a mi casa. Nunca pudimos entender qué había pasado, hasta que nos comenzaron a contar lo que él había estado haciendo. Estamos destrozados", le dijo ayer a LA GACETA la abuela de la joven. "Vamos a seguir con esto hasta que se sepa toda la verdad. No puede quedar así. El destrozó a toda la familia", agregó.
La investigación fue lenta, pero nadie creía que podía tener semejante derivación. La joven (tanto su nombre como el de su padre se preservarán por el tipo de delito que se está analizando) se quitó la vida el 13 de julio del año pasado. La noche anterior había estado en una fiesta, a pocas cuadras de la plaza Independencia, de donde le había buscado su padre. El hombre, según los testigos, la humilló delante de sus amigos y protagonizó un serio incidente, a raíz del cual debió intervenir la Policía. Horas después encontraron a la menor, una destacada deportista de la provincia, sin vida. Aparentemente había sufrido una sobredosis por la ingesta de pastillas.
La madre de la menor no se quedó tranquila. Sabía, según dijeron algunos de sus allegados, que algo no estaba bien. Sus sospechas comenzaron a comprobarse cuando algunos amigos de la víctima le dijeron que ella les había confesado que era abusada por su padre. Incluso, cuando declararon algunos médicos que revisaron el cuerpo de la joven tras el deceso, se supo que el padre les había pedido expresamente que determinaran si ella había mantenido relaciones sexuales.
La mujer, que ya estaba separada del sospechoso, entonces, se contactó con el abogado Carlos Caramuti y le dijo que quería asumir la querella ya que ella estaba segura de que había mucho más detrás del suicidio de su hija.
El operativo
Caramuti fue entonces a ver a Herrera y le explicó que había testigos que podían corroborar las humillaciones y los ataques que había sufrido la joven. Las personas efectivamente declararon a lo largo de varios meses, hasta que el fiscal consideró que había pruebas suficientes de lo que se estaba investigando. Tras esto solicitó al juez de Instrucción Juan Francisco Pisa una orden de detención, a lo que este accedió.
El operativo se concretó ayer a la mañana. Personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, al mando del comisario Miguel Gómez, arrestó al sospechoso en su trabajo. El hombre primero se sorprendió y luego se molestó, pero no pudo hacer nada para evitar que el operativo se concretara. Hoy será presentado en la fiscalía X para que se le impute el delito de homicidio preterintencional y abuso sexual. Luego él decidirá si declara o se abstiene.
"Lo que estamos sufriendo es terrible. Mi nieta era un sol. Ella venía muchísimo a mi casa. Nunca pudimos entender qué había pasado, hasta que nos comenzaron a contar lo que él había estado haciendo. Estamos destrozados", le dijo ayer a LA GACETA la abuela de la joven. "Vamos a seguir con esto hasta que se sepa toda la verdad. No puede quedar así. El destrozó a toda la familia", agregó.







