13 Agosto 2010 Seguir en 
Es difícil describir el momento si no se lo vivió en carne propia. Pero seguramente el diagnóstico del cáncer debe golpear tan duro como la embestida de un camión cargado de desesperanza. Los tratamientos contra la enfermedad tienen la inmensa virtud de brindar la posibilidad de salvar la vida, pero se pueden cobrar un precio quizás demasiado alto: la infertilidad. De todos modos, pensar que todo está perdido es lo mismo que dejarse arrollar una y otra vez por ese camión de desesperanza: los pacientes oncológicos pueden ser madres (y padres) tras haber superado el mal.
El médico Buenaventura Coroleu viajó más de 30 horas para llegar a Tucumán y participar de las XI Jornadas Argentinas de Mastología, que comenzaron ayer. A pesar de lo extenso del periplo, el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad no perdió su buen humor: cada vez que veía a alguna persona con una corbata roja y azul se alegraba; esos son los colores de su equipo, el Barcelona de Lionel Messi.
¿Y qué tiene que hacer un experto en fertilidad en un congreso sobre mastología? Mucho, porque Coroleu vino a explicar los procedimientos por medio de los cuales una paciente oncológica puede proyectar una futura maternidad. "Por supuesto que es posible conservar la fertilidad después del cáncer. Lógicamente, la edad de la paciente al momento del diagnóstico nos va a dar más o menos posibilidades de preservarla. Pero la congelación de ovocitos, de embriones, de esperma y de tejido ovárico nos permitirá cumplir este objetivo", explicó durante una charla con LA GACETA.
A mediano plazo
Si bien estos procedimientos se pueden realizar en personas que padecen muchos tipos de cáncer, Coroleu hizo hincapié en el de mamas, ya que es un mal que tiene una gran sobrevida. "Tanto la preservación de tejido ovárico como de ovocitos es relativamente novedosa. Pero hay un inconveniente: los resultados de tasas de embarazo aún son poco evidentes, porque lo que están haciendo ahora todos los institutos es congelar y guardar. Dentro de un tiempo, las pacientes se recuperarán, los oncólogos autorizarán la reimplantación y a partir de ese momento aparecerán muchas publicaciones de resultados. En este momento lo que hay que hacer es recomendar una relación entre el oncólogo y los centros de reproducción asistida para que la paciente reciba toda la información", afirmó.
Información
El médico explicó que la edad ideal para potenciar la eficacia del tratamiento es realizar el congelamiento antes de que la mujer cumpla 38 años, porque, por cuestiones biológica, a partir de esa edad, se produce una disminución en la calidad del material.
Obviamente la mayor ventaja es lograr que la paciente sea madre, pero hay otros beneficios. "Imagínese: a la mujer se le acaba de diagnosticar cáncer y cinco minutos después está hablando con un reproductólogo que le dice que, cuando se cure, va a ser madre. Lógicamente, esa mujer va a ver el cáncer de forma diferente. Por eso, los oncólogos tienen que creer y subirse al carro de la preservación de la fertilidad. Si no lo hacen, los perjudicados a la larga van a ser ellos. En unos años, cuando esa mujer esté sana, pero castrada, le va a preguntar a su oncólogo por qué no le informó sobre tema", aseveró. Coroleu destacó que estos procedimientos no sólo están indicados para las pacientes oncológicas. "No hay que olvidarse de otras enfermedades que dañan el ovario, como la endometriosis", ejemplificó. Y dejó en claro que la posibilidad de ser madre, de la mano de la ciencia, puede ser más fuerte que el impacto del cáncer.
El médico Buenaventura Coroleu viajó más de 30 horas para llegar a Tucumán y participar de las XI Jornadas Argentinas de Mastología, que comenzaron ayer. A pesar de lo extenso del periplo, el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad no perdió su buen humor: cada vez que veía a alguna persona con una corbata roja y azul se alegraba; esos son los colores de su equipo, el Barcelona de Lionel Messi.
¿Y qué tiene que hacer un experto en fertilidad en un congreso sobre mastología? Mucho, porque Coroleu vino a explicar los procedimientos por medio de los cuales una paciente oncológica puede proyectar una futura maternidad. "Por supuesto que es posible conservar la fertilidad después del cáncer. Lógicamente, la edad de la paciente al momento del diagnóstico nos va a dar más o menos posibilidades de preservarla. Pero la congelación de ovocitos, de embriones, de esperma y de tejido ovárico nos permitirá cumplir este objetivo", explicó durante una charla con LA GACETA.
A mediano plazo
Si bien estos procedimientos se pueden realizar en personas que padecen muchos tipos de cáncer, Coroleu hizo hincapié en el de mamas, ya que es un mal que tiene una gran sobrevida. "Tanto la preservación de tejido ovárico como de ovocitos es relativamente novedosa. Pero hay un inconveniente: los resultados de tasas de embarazo aún son poco evidentes, porque lo que están haciendo ahora todos los institutos es congelar y guardar. Dentro de un tiempo, las pacientes se recuperarán, los oncólogos autorizarán la reimplantación y a partir de ese momento aparecerán muchas publicaciones de resultados. En este momento lo que hay que hacer es recomendar una relación entre el oncólogo y los centros de reproducción asistida para que la paciente reciba toda la información", afirmó.
Información
El médico explicó que la edad ideal para potenciar la eficacia del tratamiento es realizar el congelamiento antes de que la mujer cumpla 38 años, porque, por cuestiones biológica, a partir de esa edad, se produce una disminución en la calidad del material.
Obviamente la mayor ventaja es lograr que la paciente sea madre, pero hay otros beneficios. "Imagínese: a la mujer se le acaba de diagnosticar cáncer y cinco minutos después está hablando con un reproductólogo que le dice que, cuando se cure, va a ser madre. Lógicamente, esa mujer va a ver el cáncer de forma diferente. Por eso, los oncólogos tienen que creer y subirse al carro de la preservación de la fertilidad. Si no lo hacen, los perjudicados a la larga van a ser ellos. En unos años, cuando esa mujer esté sana, pero castrada, le va a preguntar a su oncólogo por qué no le informó sobre tema", aseveró. Coroleu destacó que estos procedimientos no sólo están indicados para las pacientes oncológicas. "No hay que olvidarse de otras enfermedades que dañan el ovario, como la endometriosis", ejemplificó. Y dejó en claro que la posibilidad de ser madre, de la mano de la ciencia, puede ser más fuerte que el impacto del cáncer.
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