El culpable del delirio es Alvarez

El goleador volvió a exhibir sus cualidades y San Martín festejó el triunfo.

OTRO PUPA. Cantero cambió para bien con respecto a otros partidos. El volante fue el conductor en el medio de San Martín. Cuidó bien su sector.
OTRO "PUPA". Cantero cambió para bien con respecto a otros partidos. El volante fue el conductor en el medio de San Martín. Cuidó bien su sector.
Por Leo Noli 30 Marzo 2010
"Che, y este que no aparece. Me pica el bagre, fiera". "Tranquilo, 'compa', los goles y el catering van a llegar", inyectó calma Cacho, un viejo conocedor del ida y vuelta del chabón apoderado de las bandejitas de comida. El juez y parte entre la hambruna de varios golosos y el delirio de una panza satisfecha por haber saciado la sed.
Mientras tanto, dentro del rectángulo había poco para mencionar. Y eso que los números del cronómetro del colega amigo pisaban la media hora. Ah no, cierto. Hubo una jugada antes de ese lapso digna de contar. ¿De quién fue? De Héctor Alvarez, por supuesto. El goleador se paró frente al arco de Olave, midió la distancia y sacó un semivenenoso remate al palo de la barrera. El primo de Rodrigo respondió bien y la pelota se perdió en la línea de salida.
Es más, hasta los 39' sólo se merece mencionar ese tiro libre del artillero, porque lo demás fue pura patraña. Martínez levantó algo de vuelo, pero no fue suficiente. Pablo Cantero y Jorge Serrano coparon bien cada una de sus posiciones y ahogaron en cierta medida la salida hacia los costados de los volantes creativos de Belgrano. Que ayer fueron unos verdaderos "piratas", en especial Vázquez. El 10 no hizo una como la gente. Se mareó en sus propias gambetas y hasta les devolvió la pelota a los "santos" en defensa.
Mire usted como será el destino. Justo que la tropa se aprestaba a encarar la cantina para saborear el sanguche obligado de cada entretiempo en La ciudadela, Félix Décima le puso un pelotón al pecho de Héctor. El nueve dejó el cuero muerto en el piso, obligó a su marcador a tirarle el camión encima y desenfundó un bochazo a la izquierda de Olave. Palo y gol con suspenso. Golazo.
El 1 a 0 era merecido para San Martín por el simple hecho de haber sido el equipo con más actitud para ir a buscar el desnivel. Para lamento del hincha, como sucede en estos últimos cuentos -aunque este vez tuvo un final feliz-, el "santo" se demonizó en el acto dos.
Se recluyó cerca de los tres palos de un no tan seguro Lencina y perdió la iniciativa. El costado positivo de esta cuestión fue el propio Belgrano. Los "celestes" no supieron aprovechar como se debe cada una de las situaciones armadas a centímetros de la zona de gatillo. César Pereyra, la contracara de Alvarez, dispuso de tres oportunidades claritas y las mandó a Córdoba. Todo lo contrario al matador de Bolívar y Pellegrini, único culpable de ocasionar un delirio casi olvidado por esos pagos. Bien hecho.

Se conformó con poco

El gol de Alvarez bastó para que el equipo se recluyera atrás. La mala noche de Pereyra y las imprecisiones de Vázquez favorecieron a San Martín. No fue el planteo más acertado, pero a fin de cuentas resultó efectivo.

Los destacados de siempre
Oreja y Alvarez son los abanderados del juego y el sacrificio del equipo de La Ciudadela. El goleador necesitó apenas dos oportunidades para marcar. El lateral-volante, por su parte, deja el alma en cada pelota que va a pelear.

Que esto no tape la verdad

La victoria debe festejarse, pero eso no quiere decir que Roldán no tenga tarea para el hogar. Varios titulares siguen sin responder. Restan nueve fechas para el final y el "santo" está a 11 puntos de la "promo". Todo es posible.

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