Serrano, lo mejor de una defensa sólida

Roldán había probado una línea de cuatro, pero fue fiel a sus principios futbolísticos y paró tres en el fondo.

A TODO O NADA POR LA PELOTA. Con el brazo, Mario Vera intenta desplazar a Chavarría. Chocolatín, que se desempeñó como stopper por izquierda, fue sólido durante los 90’.
A TODO O NADA POR LA PELOTA. Con el brazo, Mario Vera intenta desplazar a Chavarría. "Chocolatín", que se desempeñó como stopper por izquierda, fue sólido durante los 90’.
Por Carlos Chirino 30 Marzo 2010
Sorpresa y media. Carlos Roldán no escondió la formación del "santo"; lo que hizo fue cambiar la posición de sus dirigidos y mantener el sistema táctico que más le gusta. Cuando todos se imaginaban una línea de cuatro en la defensa, el entrenador fue fiel a sus principios y paró en la cancha un dibujo táctico 3-4-1-2. Jorge Serrano, Marcelo Berza y Mario Vera ocuparon la retaguardia, mientras que Gastón Montero y Facundo Oreja se desempeñaron como carrileros.
Serrano dejó su habitual posición de "doble 5" para pasar a jugar de stopper por la derecha, una ubicación que ya ocupó en la máxima categoría con Roldán en el banco. Una vez más "Chopy" demostró que es un "todoterreno" y que, con tal de jugar en los "santos", es capaz de hacerlo hasta de arquero, como lo reveló en más de una ocasión. El futbolista surgido en Lastenia alcanzó un gran nivel y durante los 49 minutos que estuvo en la cancha fue más las veces que ganó que las que perdió. El "Picante" Pereyra no pudo superarlo nunca y Pablo Chavarría debió rotar hacia la izquierda para llegar con más claridad al arco defendido por Lencina.
"Papote", que fue el líbero, jugó su primer partido de 2010 y demostró que es un jugador de categoría. Se mostró seguro tanto por arriba como por abajo. Además, en más de una ocasión dejó en claro que es un líder natural dentro de la cancha, ya que no paró de ordenar a todo el equipo.
"Chocolatín" Vera, por su parte, arrancó con problemas para detener a Chavarría por el sector izquierdo, pero a medida que pasaron los minutos se fue asentando. Sobre el final se convirtió en un valor importante: rechazó cada pelota que llegaba al área. Con nuevos nombres, la defensa aprobó y San Martín festejó.

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