17 Marzo 2010 Seguir en 
La apertura de las inscripciones para ingresar a la Policía de la Provincia generó una masiva respuestas de jóvenes. Los aspirantes mencionaron a la necesidad de contar con un trabajo seguro y, en segundo orden, a la vocación, como las principales razones para intentarlo. Desde muy temprano hicieron cola en la Escuela de Oficiales, de España y Muñecas, en donde debe presentarse la documentación.
Los cargos a ocupar son 350 y las estimaciones indican que entre 3.500 y 4.000 personas acudirán al llamado que termina el próximo viernes, y que fue abierto el pasado lunes. "De estos, se estima que solamente 2.000 pasarán los primeros filtros, que son edad, documentación en regla y altura", informó el oficial principal Javier Villafañe, uno de los responsables de coordinar la actividad.
El funcionario reconoció que el escollo más complicado para las mujeres es la altura, mientras que para ellos, lo más difícil es el examen intelectual. "A las chicas les cuesta llegar al mínimo de 1,65 metros -para los hombres es de 1,70- pero los muchachos son bastante flojos en las pruebas de Geografía, Historia y Expresión Oral y Escrita", sostuvo Villafañe.
LA GACETA dialogó con algunos aspirantes, mientras esperaban el turno para presentar sus papeles. Pablo Fernández sostuvo que desde siempre tuvo la vocación, al señalar: "desde chico quería ser policía, por eso espero que me acepten". Gabriel Valentín fue más concreto, al sostener: "necesito un trabajo, mucho más cuando hay una familia para mantener y esta puede ser una salida".
En ese mismo sentido, María del Huerto Yane, reconoció: "la calle está difícil, por eso, cuando me enteré por la televisión del llamado, pensé que podía ser una oportunidad para tener un futuro". También Delicia Cruz respondió en la misma dirección: "nunca pensé que podía ser policía pero necesito un trabajo y ya me imagino con el uniforme".
Otros, en tanto, expresaron sus dudas ante la posibilidad cierta de tener que intervenir en la prevención de un delito o en un hecho de violencia, aunque la necesidad de tener un sueldo fijo es más fuerte. "Creo que estaré listo si me toca, aunque me da un poco de miedo porque la calle está muy insegura. Pero, al menos, tendré un salario", dijo Nelson García. "Mano dura es lo que hay que poner, espero estar preparado para actuar luego de la capacitación", sentenció Mariano Díaz. LA GACETA ©
Los cargos a ocupar son 350 y las estimaciones indican que entre 3.500 y 4.000 personas acudirán al llamado que termina el próximo viernes, y que fue abierto el pasado lunes. "De estos, se estima que solamente 2.000 pasarán los primeros filtros, que son edad, documentación en regla y altura", informó el oficial principal Javier Villafañe, uno de los responsables de coordinar la actividad.
El funcionario reconoció que el escollo más complicado para las mujeres es la altura, mientras que para ellos, lo más difícil es el examen intelectual. "A las chicas les cuesta llegar al mínimo de 1,65 metros -para los hombres es de 1,70- pero los muchachos son bastante flojos en las pruebas de Geografía, Historia y Expresión Oral y Escrita", sostuvo Villafañe.
LA GACETA dialogó con algunos aspirantes, mientras esperaban el turno para presentar sus papeles. Pablo Fernández sostuvo que desde siempre tuvo la vocación, al señalar: "desde chico quería ser policía, por eso espero que me acepten". Gabriel Valentín fue más concreto, al sostener: "necesito un trabajo, mucho más cuando hay una familia para mantener y esta puede ser una salida".
En ese mismo sentido, María del Huerto Yane, reconoció: "la calle está difícil, por eso, cuando me enteré por la televisión del llamado, pensé que podía ser una oportunidad para tener un futuro". También Delicia Cruz respondió en la misma dirección: "nunca pensé que podía ser policía pero necesito un trabajo y ya me imagino con el uniforme".
Otros, en tanto, expresaron sus dudas ante la posibilidad cierta de tener que intervenir en la prevención de un delito o en un hecho de violencia, aunque la necesidad de tener un sueldo fijo es más fuerte. "Creo que estaré listo si me toca, aunque me da un poco de miedo porque la calle está muy insegura. Pero, al menos, tendré un salario", dijo Nelson García. "Mano dura es lo que hay que poner, espero estar preparado para actuar luego de la capacitación", sentenció Mariano Díaz. LA GACETA ©
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