Alquilar un departamento equipado crece como una alternativa al hotel

Por economía, privacidad o libertad, muchos turistas y gente de negocios prefieren sentirse "como en casa".

COMODIDAD. Los departamentos amueblados cuentan con todos los servicios y esto atrae a los pasajeros. LA GACETA / ARCHIVO
COMODIDAD. Los departamentos amueblados cuentan con todos los servicios y esto atrae a los pasajeros. LA GACETA / ARCHIVO
11 Enero 2010

Viajeros que deciden convertirse en inquilinos por días, semanas o meses. Procedentes del extranjero -como la estudiante alemana que vino a San Miguel de Tucumán para cursar un trimestre en una universidad local- o del resto del país, como los parientes porteños que volaron para asistir a una reunión familiar. Por economía, privacidad o libertad dejan de ser huéspedes de un hotel para asumir la condición de locatarios de un departamento listo para ser habitado.


Negocio en crecimiento
"Es tan cómodo como la propia casa", resume Mario Brizuela, titular de la inmobiliaria La Maison. El 5% de los departamentos de la zona céntrica de San Miguel de Tucumán están equipados para recibir turistas, viajeros de negocios y estudios, según sus cálculos. El porcentaje equivale a unos 75 inmuebles en propiedad horizontal e incluye unidades dispersas y dos edificios completos. En opinión de Brizuela, muchos propietarios no declaran la actividad para evadir impuestos, pero reconoce que este negocio nuevo prolifera con rapidez desde hace dos años.
El alquiler de departamentos amueblados por plazo limitado está, en cambio, consolidado en Córdoba, Santa Fe o la Ciudad de Buenos Aires, donde hasta hay agencias especializadas en el rubro que tramitan las reservas por internet. Ese modelo inspiró al propietario R.D.R. (pide mantener en reserva su identidad), pionero de la modalidad en Tucumán. Postula: "este alojamiento equivale a un hotel de tres estrellas, pero es más seguro para los clientes y para el dueño del inmueble, que puede controlar mejor a los locatarios y evitar los destrozos". Y el buen precio (un promedio de $200 diarios en el caso del departamento de un dormitorio) justifica los períodos de desocupación.

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Cuatro paredes privadas
Pero el Ente Tucumán Turismo precisa que el departamento amueblado no es un alojamiento turístico propiamente dicho. "No está regido por la normativa específica de la actividad hotelera sino por las reglas de la locación urbana. El Ente no es autoridad de aplicación ni de fiscalización de esos alquileres", explica la licenciada Romina Suárez Mikoski, jefe de Servicios Turísticos de la institución. La funcionaria afirma que el Estado sólo deriva pasajeros a este servicio en el caso extraordinario de saturación de la disponibilidad hotelera, normalmente durante la temporada alta (julio y agosto). Suárez Mikoski destaca el riesgo que entraña la contratación de un departamento amueblado. "El Ente no puede saber lo que pasa en esas cuatro paredes, ni inspeccionar los servicios, ni constatar que las fotos publicadas en internet se correspondan con la realidad", advierte.
"Esta clase de locación inmobiliaria supone una competencia desleal para el sector hotelero", opina Federico Lanati, presidente de la Cámara de Turismo de Tucumán. "La hotelería paga impuestos y salarios sin perjuicio del nivel de la actividad, y debe cumplir una exigente normativa que hasta establece las dimensiones de cada habitación según la categoría", se queja el empresario. Además, duda que los inmuebles en propiedad horizontal sean seguros para los eventuales ocupantes. "Los propietarios no están obligados a llevar un registro de pasajeros y a remitir los datos a la Policía. El viajero está expuesto a todo tipo de fraudes", arguye. Lanati considera que este sector debe recibir igual trato que los hoteles. "En un mismo pie de igualdad", exige.


Defecto hecho virtud
Las deficiencias de la hotelería tucumana y sus precios astronómicos (ver "Dos en la ciudad") son, justamente, la causa de que los viajeros opten por un departamento, según opina el agente inmobiliario Brizuela. "Los turistas no son tontos; no malgastan el dinero. Si el hotel tradicional no brinda servicios de calidad, ¿por qué no buscar una alternativa?", interroga.
Las falencias ajenas fortalecen el alojamiento en departamentos amueblados, dice la gestora Patricia Albornoz, que afirma que los clientes valoran las comodidades (ver "Videocable indispensable"), la limpieza y la buena ubicación de su propiedad (calle 25 de Mayo al 500). "Es una opción para los que desean prepararse sus comidas y sentirse anfitriones", sugiere el propietario R.D.R. Y también para los que buscan que el viaje sea una experiencia de auténtica inmersión en la ciudad y su comunidad.

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