Fallida Cumbre sobre el cambio climático

21 Dic 2009
Una buena parte de los enviados de los 193 países  que participaron de la Cumbre sobre el Cambio Climático en Copenhague expresaron su desilusión por la intransigencia de las naciones más contaminantes en reducir drásticamente la emisión de gases con efecto invernadero. Fueron escasas las voces que manifestaron algún optimismo, como la del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, quien dijo que "el Acuerdo de Copenhague puede no ser todo lo que todos habían esperado, pero esta decisión es un comienzo importante", argumentó.
Entre otros puntos, el texto aprobado el sábado prescribe una meta para limitar el calentamiento global a un aumento máximo de 2 grados centígrados sobre niveles preindustriales hasta 2050, considerado el umbral para los peores efectos del cambio climático que incluyen masivas inundaciones, sequías, aludes, tormentas de arena y aumento del nivel de los mares. Pero no especificó cómo se lograría. Por otro lado, ofrece la posibilidad de crear un fondo de financiamiento de 100.000 millones de dólares en asistencia anual a naciones en desarrollo para 2020, pero tampoco especifica de dónde saldría el dinero.
En noviembre del 2010, México será anfitrión de otra ronda de negociaciones sobre el cambio climático. Los negociadores esperan poder llegar a un nuevo tratado para reemplazar el Protocolo de Kioto, lo que no se logró en Copenhague. Pero no hay garantías de éxito. Como se sabe Estados Unidos y China son los responsables del 40 % de la contaminación global; a ellos se suman Sudáfrica y la India.
En coincidencia con la posición inicial de Brasil que estuvo representado por su presidente Lula da Silva, el canciller argentino dijo que la Conferencia había sido un fracaso porque no ha cumplido en nada la expectativa que había sobre ella, y poco se había avanzado en enfrentar el cambio climático. "Los países desarrollados mostraron una vez más su poca disposición a cumplir lo que ya estaba establecido en la Convención sobre Cambio Climático y en el Protocolo de Kyoto, cuando son los responsables históricos del 75 % de las emisiones" de gases con efecto invernadero, planteó el funcionario.
La tan esperada participación del flamante Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, provocó la decepción de muchos líderes. El presidente estadounidense, mostró que su país está lejos de penar en plural, como también se evidenció con la postura irreductible del primer ministro chino que se opuso tenaz a que terceros verifiquen las emisiones contaminantes. "La intensidad energética China es varias veces mayor que la de los países desarrollados, lo que produce un grave malgaste energético y contaminación ambiental", dijo un científico chino. El milenario país prometió reducir las emisiones de dióxido de carbono entre un 40 y 45 por ciento, en función de su PIB, en 2020 respecto a los niveles de 2005.
Por otro lado, activistas defensores del medio ambiente en Sudáfrica describieron como inaceptable el controvertido acuerdo sobre cambio climático. El portavoz de cuestiones medioambientales de la Alianza Democrática de ese país dijo que al acuerdo liderado por Obama, "le falta ambición" y margina a los países en desarrollo.
La cumbre reflejó una vez más la mezquindad de las grandes potencias que han antepuesto sus intereses a los del resto del mundo. Hacen caso omiso a las catástrofes que sobrevendrán si no se toman acciones inmediatas. Da la impresión de que les interesa más que su PBI crezca, así como su poder, que cuidar el planeta. Tal vez cuando las catástrofes climáticas sacudan sus territorios tomen conciencia de que cuando la naturaleza reaccione ante el daño recibido, no habrá escudo atómico que nos salve.
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