Sarmiento y el campo

Además de ser "padre del aula", el prócer sanjuanino impulsó, junto con Nicolás Avellaneda, la ley de tierras públicas de Chivilcoy, que -junto con la llegada del ferrocarril- hizo florecer ese partido. Luego de su exilio en Chile, vivió como una derrota el fracaso de su proyecto de una ley nacional de tierras. Por María Sáenz Quesada - Para LA GACETA - Buenos Aires.

¡CERQUEN, NO SEAN BARBAROS!. Sarmiento se pronunciaba a favor del alambrado, el gran adelanto tecnológico de su época.
"¡CERQUEN, NO SEAN BARBAROS!". Sarmiento se pronunciaba a favor del alambrado, el gran adelanto tecnológico de su época.
04 Octubre 2009
En los distintos tomos de sus obras completas, Sarmiento trata el tema del campo. Su capacidad para trasmitir información es excepcional. Refiere, por caso, que en la retirada de la dispersa caballería porteña después de Cepeda, "los mayordomos que acompañaban al rico estanciero Cascallares venían en pos revoleando los lazos, con el mismo fin de detener las bolas al paso". Estos paisanos procuraban impedir que las boleadoras del enemigo atraparan las patas traseras del caballo del patrón y que éste cayera prisionero.
Porque en 1859, cuando se libró esta batalla cerca del límite entre las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, el caballo seguía siendo el arma de guerra por excelencia, como en los tiempos de la Conquista, junto con las boleadores de la Edad de Piedra, que el paisano llevaba a la cintura y "revoloteaba en el aire casi con la rapidez con que se arranca un revólver de la pistolera", al decir de Justo P. Sáenz (Equitación gaucha).
La aptitud para pintar sugestivas escenas de la pampa y al mismo tiempo proponer reformas de fondo, es propia de Sarmiento, cuya primera experiencia en materia rural provenía de la región cuyana donde se practicaba la agricultura. Sin ser indigenista, en Recuerdos de Provincia rescató las virtudes de los huarpes que cultivaban maíz y conocían el riego artificial desde antes de la llegada de los incas. Por esa razón Sarmiento clasificó a las ciudades de Mendoza y San Juan como las únicas agrícolas de la República Argentina. Todas las demás fueron pastoras, señaló con orgullo.
En el exilio chileno, siguió de cerca las actividades de la Quinta Normal de Agricultura, establecida en 1842. Pero en materia de producción rural su viaje a Estados Unidos resultó decisivo. Advirtió entonces las ventajas del régimen de acceso a la tierra pública de la frontera a precios razonables. "La comparación es el único medio posible de alentar a los pueblos", sentencia y da ejemplos: en Iowa, en solo 20 años se han radicado 500.000 personas, dos tercios de ellas en tierras propias y en California el crecimiento de los cultivos de trigo se concretó en muy pocos años. Entre tanto, la provincia de Buenos Aires sólo cuenta con 2.000 familias propietarias y el resto son "vagos" sin habitación propia. (El camino del Lacio. Obras Completas, t.26).

"Las vacas dirigen la política argentina"
Tuvo oportunidad de poner en práctica sus ideas cuando era legislador en el Estado de Buenos Aires, en 1857. Impulsó entonces, junto con Bartolomé Mitre, la ley de tierras públicas de Chivilcoy. Eran campos dedicados a la ganadería, repartidos en grandes extensiones por la Ley de Enfiteusis (1821), en los que se habían establecido unos 300 labradores como inquilinos de los grandes enfiteutas. Estos que les cobraban un alquiler y se reservaban el derecho de expulsarlos, le debían al fisco las sumas ínfimas de sus propios alquileres. La ley permitió que la tierra pública se vendiera en lotes con derecho de preferencia para sus ocupantes y prohibición de adquirir más de uno por familia. Gracias a dicha legislación y a la llegada del ferrocarril, Chivilcoy se convirtió en uno de los partidos más prósperos de la provincia.
Mientras tanto, Sarmiento acusaba a los grandes hacendados tradicionales de complicidad con la dictadura de Rosas y se enfurecía porque, después de sostenerla durante 20 años, apoyaban ahora a gobiernos de signo liberal para seguir manejando la cuestión de la tierra pública desde cargos legislativos o ejecutivos. ¿Cuál era el secreto de la riqueza de Nicolás de Anchorena?, se pregunta. Acumular tierras gracias a las influencias políticas. ¿Por qué Juan Bautista Peña ocupa tan altos puestos pese a "sus pocas luces"? Porque "las vacas dirigen la política argentina".
Por entonces, las bancas de la Cámara de Representantes de la Provincia que en tiempos de Rosas se reservaban a los estancieros amigos, podían ser ocupadas también por un provinciano sin fortuna como era el caso de Sarmiento. Este denunciaba desde las páginas de El Nacional, las formas de producción rural vigentes. Se burlaba de los estancieros de la frontera que carecían de viviendas fortificadas para resistir las invasiones. Proponía que el gobierno les exigiera grandes contribuciones para la seguridad de la frontera porque eran sus ganados los que requerían protección (el peso del esfuerzo correspondía al "paisanaje pobre" reclutado para el servicio militar). Otras veces, se pronunciaba a favor del alambrado, el gran adelanto tecnológico de la época con un enérgico "¡Cerquen, no sean bárbaros".

Conversión de gauchos en labradores
 En 1857 visitó el recién fundado pueblo de Chivilcoy. Volvió 11 años después como presidente electo y se mostró orgulloso de ver tantas casas nuevas y tantos árboles: "Es en América únicamente donde pueden verse tales crecimientos y fundaciones, gente de distintas cultura y reunidas pacíficamente", dijo. "He aquí el gaucho, argentino de ayer con casa en que vivir, un pedazo de tierra para labrar. No hay temor de que ningún caudillo salga de Chivilcoy y esta ciudad es una muestra de lo que pueden hacer las ideas. Chivilcoy es el programa del presidente Sarmiento y les prometo que haré cien Chivilcoy en seis años de gobierno".
Pero su proyecto de una ley nacional de tierras y colonización no se aprobó (1873). Sarmiento, que vivió este fracaso como derrota, tuvo la satisfacción de asistir a los primeros tramos de la modernización del campo argentino según dos grandes modelos. Uno, acorde con sus preferencias, fue el de colonización de la tierra pública en Santa Fe y Entre Ríos, dos provincias que desde 1878 abastecerían el mercado interno, hasta entonces dependiente de las importaciones. El otro fue el de la estancia ovejera que generó riqueza para propietarios y medieros. Sarmiento supo también valorar el esfuerzo de los grandes ganaderos en la mejora de las razas. Los elogió francamente en la conferencia de homenaje a Darwin (1881) porque -afirmó- esa tarea constituía un ejemplo práctico de selección de las especies llevado a cabo en forma artificial.
En síntesis, si bien la agricultura era para Sarmiento la actividad económica más recomendable para constituir sociedades igualitarias, educadas y republicanas, la ganadería no abandonada a las leyes de la naturaleza era otro camino para alcanzar el progreso. Sus lectores apreciamos también que su gusto por la modernización no lo inhibiera de dedicar páginas de singular belleza al campo criollo y sus habitantes, aquellos gauchos díscolos a los que soñaba convertir en labradores.
© LA GACETA

María Sáenz Quesada - Historiadora, ex secretaria
de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, subdirectora
de la revista "Todo es historia".

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