La televisión digital integra una mayor calidad de sonido y de imagen con servicios interactivos

El nuevo sistema permitirá a los usuarios observar varias señales a la vez y desplegar un menú en la pantalla con la grilla de canales. El aparato tradicional también puede ser utilizado luego de que se concrete la digitalización. La noticia generó gran expectativa.

OTRA VISION. Los expertos en tecnología ya aguardaban que la TV se digitalice, tal como sucedió con la fotografía, el audio, la música y la radio. LA GACETA / JOSE NUNO
OTRA VISION. Los expertos en tecnología ya aguardaban que la TV se digitalice, tal como sucedió con la fotografía, el audio, la música y la radio. LA GACETA / JOSE NUNO
28 Agosto 2009
La definen como un integrante más de la familia. Será quizás por eso que el anuncio de la llegada de la televisión digital generó una gran inquietud entre la gente. Y las preguntas no tardaron en llegar a los comercios donde venden electrodomésticos. "¿Qué aparato tengo que comprar? ¿sirve mi televisor viejo?", fueron en las consultas más frecuentes. El fin de la era analógica comenzó a escribirse en las pantallas. La TV digital es televisión, pero definitivamente, según los expertos, es otra cosa.
Algunos la consideran la "caja boba". Sin embargo, son muy pocos los que se imaginan la vida sin la tele en el comedor o en el cuarto. "Nacimos con la tele; nos ha marcado la forma de entretenernos y de informarnos. Es imposible prescindir de ella", resumió Isaías Espíndola, estudiante de ingeniería electrónica. El se mostró más feliz aún con esta nueva tecnología por la posibilidad de que la TV desembarque en los dispositivos móviles y portátiles.
Mejor calidad de imagen y de audio, mayor oferta de canales y la desaparición de las interferencias figuran entre los principales beneficios de esta nueva televisión, según informó el Sistema Nacional de Medios Públicos.

Todo desde el control
Con este sistema, el usuario recibe la televisión digital por una antena. Luego de pasar por un decodificador, llegan las imágenes a la pantalla. En muchos casos, el televisor pasará a ser un display y se manejará todo desde el control remoto del decodificador.
Los expertos indican que las diferencias en cuanto a la calidad de la imagen y la fidelidad del sonido son abismales en comparación a la TV analógica. Al transmitirse en forma digital, un canal puede emitir varias señales y el contenido puede ser interactivo. El sonido es similar al de un sistema de cine hogareño.
Según los especialistas, otro punto a favor es que la TV digital permitirá la integración de servicios gracias a que se transmiten canales de datos junto a los contenidos audiovisuales.
La pregunta que todos se hacen es si cuando comiencen las señales digitales tendrán que salir corriendo a comprar una TV digital. Les atemoriza la idea de tener que tirar el viejo receptor, cuenta Marcelo Robles, de un comercio céntrico. "Les decimos que por ahora no hay que desesperarse, pero que cuando decidan comprarse un nuevo televisor se aseguren que se adapte a esta nueva tecnología", indicó.
Para acceder al sistema digital no será necesario comprar un televisor nuevo. Bastará con un decodificador que permitirá ver la grilla de programación, algo similar al servicio que prestan hoy las empresas de televisión satelital.
Se calcula que en un principio los decodificadores podrían costar alrededor de 150 dólares, precio que con el tiempo ese valor irá descendiendo. En Europa, por ejemplo, actualmente valen 50 dólares.

Lo más recomendable

"En las últimas épocas, lo que más vendemos son los televisores que se adaptan más fácilmente a la TV digital, como son los plasma y los LCD", explicó Daniel Pedraza, de un negocio céntrico.
Según detalló, a diferencia de los receptores comunes, estos televisores tienen además de la entrada analógica una que se llama HDMI (High-Definition Multi-media Interface, que se traduce en castellano: interfaz multimedia de alta definición). Los LCD y plasmas cuestan entre $ 2.000 (19 pulgadas), $ 6.000 (42 pulgadas) y $ 10.000 (de 50 pulgadas).
La televisión es uno de los últimos productos culturales que entra en el mundo digital, como ya lo hicieron la fotografía, el audio, la música y las radios. El avance producirá una transformación tan grande que todavía los expertos no se animan a predecir.

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