El gobernador que duró cuatro días

Brevísima función del sombrerero francés Juan Bautista Bergeire. Por Carlos Páez de la Torre (h) - Redacción LA GACETA.

10 Ago 2009
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JUAN BAUTISTA BERGEIRE. Autógrafo en uno de los documentos del Archivo Histórico.

Durante cuatro días, en 1838, un sombrerero francés fue gobernador de la Provincia. Se llamaba Juan Bautista Bergeire. No se sabe exactamente cuándo llegó a Tucumán, pero en la segunda década del siglo XIX ya estaba entre nosotros. Su nombre aparece en operaciones comerciales de 1819. Poco tiempo después formó su familia, al casarse con la tucumana Bernabela Villagra, sobrina -y una de las herederas- del famoso cura José Antonio Medina, revolucionario del Alto Perú y constituyente nacional de 1826.
El general Gregorio Aráoz de La Madrid era amigo de Bergeire, y lo hizo padrino de Pedro Miguel, uno de sus muchos hijos. También lo nombró, durante su gobernación en 1826, miembro de la comisión que instalaría en la ciudad la Escuela de Lancaster. Bergeire fue diputado a la Sala de Representantes ese año, la presidió al siguiente, y volvió a ser elegido en 1829 y 1833.
En marzo de 1834, la Sala aceptó su renuncia a la banca. Bergeire la presentó alegando sus "pocas luces" y la comisión que la estudió aconsejó aceptarla "por la notoria sordera del señor Bergeire, la que lo exponía a errores de conciencia en asuntos graves". En cuanto a su actividad comercial, consta que era un importante fabricante de  sombreros, traficaba suelas y tenía una próspera tienda que, por supuesto, sufrió exacciones durante las contiendas civiles. Poseía además bienes en Santiago del Estero, que le incautó el gobernador rosista Juan Felipe Ibarra.  
A pesar de la sordera, en 1836 fue de nuevo diputado. Y en noviembre de 1838, al ser asesinado el gobernador Alejandro Heredia y caer la provincia en estado de gran trastorno, el día 12 la Sala lo designó gobernador de Tucumán. Sólo estuvo cuatro días en el poder. Elevó su renuncia el 16, y fue aceptada sólo ante la amenaza que hizo, narra Antonio Zinny, de retirarse a su casa sin más trámite. Aunque no volvió a actuar en política, Bergeire ayudó con entusiasmo a la Liga del Norte contra Rosas. Incluso gestionó un empréstito para ella, a través del consulado francés en Bolivia.
Derrotada la coalición, se alejó de Tucumán para radicarse desde 1842 en el pueblo bonaerense de Dolores. Allí falleció poco después de la batalla de Caseros.
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