Tres años de dolor e incertidumbre

Por Liliana Argañaraz (hermana de Betty)

LA GACETA / FRANCO VERA
LA GACETA / FRANCO VERA
31 Julio 2009
Pasaron 1.095 días de aquel oscuro día que marcó para siempre la historia de la familia Argañaraz. A tres años de su desaparición, no sólo sentimos profundo dolor e impotencia; también estamos atemorizados de que las asesinas y su cómplice puedan obtener libertad, y que la sociedad quede expuesta a estas abominables y maquiavélicas mujeres. Agradezco los esfuerzos realizados que dejaron bien en claro la culpabilidad de los imputados, y a todas aquellas personas que de alguna u otra manera se involucraron en el caso, sirviendo de sostén para que la familia no claudique en la búsqueda de Justicia. Pero nada satisface aún; Betty no está y todavía no hay fecha cierta para el juicio oral. Señores jueces, la Justicia está en deuda con la familia, sus alumnos, y con toda la comunidad. Yo pido: realicen el juicio, no les den la oportunidad a los imputados de que obtengan la libertad (la misma que le arrebataron a Betty), porque no la deben tener. Juzguen e impartan justicia. Ya lo decía el escritor francés Jean de la Bruyere: "una circunstancia esencial de la justicia es administrarla prontamente; hacerla esperar o diferirla es ya una injusticia".

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