23 Junio 2009 Seguir en 
El juicio por el crimen de Mauro Rearte ingresó a la recta final. Mañana, las partes expondrán los alegatos ante los vocales de la Sala VI de la Cámara Penal, quienes luego darán a conocer el fallo contra los dos imputados. Los magistrados sólo podrán condenar, o no, a uno de ellos, ya que el otro era menor cuando se perpetró el crimen, por lo que únicamente podrían determinar si es responsable penalmente, o no. Durante la audiencia, Osvaldo Rearte, el padre de Mauro, conmovió a todos: "Cada día que pasa lo extrañamos más".
La mañana del 23 de marzo de 2006, Mauro, de 16 años, fue atacado en la esquina de calles Lavaisse y Frías Silva. El adolescente murió luego en el Hospital Padilla. Había recibido dos puñaladas profundas en el tórax (una le perforó la vesícula; la otra, el pulmón).
Tras el crimen, el fiscal VII de Instrucción Arnoldo Suasnábar ordenó la detención de dos jóvenes, Julio Alejandro "El Mocho" Oliva (entonces de 20 años) y de "Cabeza", de 16 (su identidad no se da a conocer por motivos legales). Ambos llegaron al juicio imputados del delito de participación necesaria en robo agravado seguido de homicidio. El fiscal consideró que los imputados perpetraron el crimen cuando intentaban robarle al adolescente una docena de pares de media que llevaba en una mochila para vender. Sin embargo, al comenzar la audiencia, el fiscal de Cámara, Manuel López Rougés, y el representante de la querella, Jorge Lobo Aragón, solicitaron que se cambie la calificación a homicidio agravado.
Desde un comienzo, el menor de los imputados se adjudicó el homicidio. "Ese día había tomado 15 rivotril (sic)", dijo durante su declaración el joven, que es representado por la defensora oficial Rosa Nosetti. En tanto, Oliva -defendido por la abogada Valentina García Salemi- afirma que es inocente y argumenta que, a la hora en que se perpetró el crimen, él estaba durmiendo en su casa.
Pero sus palabras fueron refutadas por un testigo. Américo Rondoletto, aseguró que lo escuchó adjudicarse el crimen de Mauro. Ayer, ambos mantuvieron un careo, ya que el muchacho niega esta versión. Sin embargo, cada uno mantuvo su versión y nada quedó en claro. "No sé por qué mentís. Me querés arruinar la vida", le gritó el imputado al testigo.
La versión de Rondoletto tomó mayor sustento luego de que su esposa, Ana del Valle Musa, testificó haber visto a su marido hablando con el acusado en aquella ocasión. "Pero no sé nada del crimen", aclaró la mujer.
"Mauro siempre salía con mi mamá a vender medias. Nunca iba solo. Ese día fue una casualidad", relató Osvaldo Rearte. "Llegué al hospital al mismo tiempo que la ambulancia. Los médicos intentaron revivirlo, pero me dijeron que había sido imposible", recordó con voz entrecortada. El dramático testimonio fue el más fuerte de la jornada y fue escuchado con respeto por todos los asistentes al debate. Rearte aseguró que Mauro era muy pacífico. "Me decía: 'quedate tranquilo, papá, ¿cómo me voy a hacer el malo con este cuerpito?'", recordó Rearte, haciendo referencia al tamaño de su hijo.
Mañana, los vocales Carlos Francisco Ruiz Vargas, Marta Cavallotti y Ana Lía Castillo de Ayusa escucharán los alegatos. Tanto el fiscal como el querellante solicitarán que Oliva sea condenado a prisión perpetua y que su primo sea declarado penalmente responsable. En el caso del menor, si es culpable, quedará a cargo de la jueza de Menores, Nora Wexler, quien determinará qué pena le corresponde.
La mañana del 23 de marzo de 2006, Mauro, de 16 años, fue atacado en la esquina de calles Lavaisse y Frías Silva. El adolescente murió luego en el Hospital Padilla. Había recibido dos puñaladas profundas en el tórax (una le perforó la vesícula; la otra, el pulmón).
Tras el crimen, el fiscal VII de Instrucción Arnoldo Suasnábar ordenó la detención de dos jóvenes, Julio Alejandro "El Mocho" Oliva (entonces de 20 años) y de "Cabeza", de 16 (su identidad no se da a conocer por motivos legales). Ambos llegaron al juicio imputados del delito de participación necesaria en robo agravado seguido de homicidio. El fiscal consideró que los imputados perpetraron el crimen cuando intentaban robarle al adolescente una docena de pares de media que llevaba en una mochila para vender. Sin embargo, al comenzar la audiencia, el fiscal de Cámara, Manuel López Rougés, y el representante de la querella, Jorge Lobo Aragón, solicitaron que se cambie la calificación a homicidio agravado.
Desde un comienzo, el menor de los imputados se adjudicó el homicidio. "Ese día había tomado 15 rivotril (sic)", dijo durante su declaración el joven, que es representado por la defensora oficial Rosa Nosetti. En tanto, Oliva -defendido por la abogada Valentina García Salemi- afirma que es inocente y argumenta que, a la hora en que se perpetró el crimen, él estaba durmiendo en su casa.
Pero sus palabras fueron refutadas por un testigo. Américo Rondoletto, aseguró que lo escuchó adjudicarse el crimen de Mauro. Ayer, ambos mantuvieron un careo, ya que el muchacho niega esta versión. Sin embargo, cada uno mantuvo su versión y nada quedó en claro. "No sé por qué mentís. Me querés arruinar la vida", le gritó el imputado al testigo.
La versión de Rondoletto tomó mayor sustento luego de que su esposa, Ana del Valle Musa, testificó haber visto a su marido hablando con el acusado en aquella ocasión. "Pero no sé nada del crimen", aclaró la mujer.
"Mauro siempre salía con mi mamá a vender medias. Nunca iba solo. Ese día fue una casualidad", relató Osvaldo Rearte. "Llegué al hospital al mismo tiempo que la ambulancia. Los médicos intentaron revivirlo, pero me dijeron que había sido imposible", recordó con voz entrecortada. El dramático testimonio fue el más fuerte de la jornada y fue escuchado con respeto por todos los asistentes al debate. Rearte aseguró que Mauro era muy pacífico. "Me decía: 'quedate tranquilo, papá, ¿cómo me voy a hacer el malo con este cuerpito?'", recordó Rearte, haciendo referencia al tamaño de su hijo.
Mañana, los vocales Carlos Francisco Ruiz Vargas, Marta Cavallotti y Ana Lía Castillo de Ayusa escucharán los alegatos. Tanto el fiscal como el querellante solicitarán que Oliva sea condenado a prisión perpetua y que su primo sea declarado penalmente responsable. En el caso del menor, si es culpable, quedará a cargo de la jueza de Menores, Nora Wexler, quien determinará qué pena le corresponde.







