De Salta a Tucumán, por los Valles y en bicicleta

Tres expedicionarios vivieron una experiencia única durante seis días.

INSTANTANEAS DEL VIAJE. Agüero, Merino y Fara superaron dificultades y también disfrutaron de los paisajes. LA GACETA
INSTANTANEAS DEL VIAJE. Agüero, Merino y Fara superaron dificultades y también disfrutaron de los paisajes. LA GACETA
24 Abril 2009

Tres deportistas tucumanos realizaron una travesía cicloturística a lo largo de seis días. Partieron desde Salta y pasaron por la Cuesta del Obispo, Cachi, Angastaco, Cafayate y Tafí del Valle. En total recorrieron 550 kilómetros por rutas de todo tipo. Daniel Agüero, de 31 años, y Martín Merino, de 26 (ambos de la capital), junto al yerbabuenense Mauricio Fara (29), fueron los protagonistas de la excursión.
Merino ofició de cronista de la travesía. En su relato surgen los pormenores de un viaje que los atrapó y les dejó una rica experiencia.
“El primer día unimos Salta con la pintoresca Chicoana; luego nos dirigimos hacia la hostería El Maray, al pie de la interminable Cuesta del Obispo. Nos azotó la lluvia en el ascenso y se nos dificultó el viaje, pero llegamos a destino”, señaló.
En la segunda jornada, tras responder las preguntas de los turistas, siguieron subiendo por la Cuesta del Obispo. “Almorzamos en la cima, a 3.350 metros sobre el nivel del mar, con mucho frío y envueltos en una densa niebla. Luego bajamos hasta llegar a la famosa recta del Tin Tin, en el Parque Nacional de los Cardones, y arribamos a Cachi bien avanzada la noche”, relató.
El tercer día encontró a los expedicionarios viajando hacia Angastaco, por la ruta 40, en calzada de ripio. Las continuas subidas y bajadas y la superficie aserruchada los obligó a esforzarse para seguir. “Nos animó ver los secaderos de pimiento, las lagunas, las quebradas y las humildes construcciones en adobe a la vera de la ruta”, apuntó Merino.

Segunda parte del viaje
Un recorrido por la majestuosa Quebrada de las Flechas fue el objetino cumplido en el día cuatro. “Las formaciones parecen salidas de un libro de ciencia ficción”, dijo sorprendido el expedicionario. Llegaron a San Carlos por la tarde y luego siguieron camino hacia Cafayate, donde arribaron bajo una fuerte tormenta.
El quinto día, la aventura los devolvió a Tucumán. “Almorzamos en la plaza de Amaicha del Valle y cerca de las 16 iniciamos el ascenso hacia el Abra del Infiernillo. Fue tremendo: el viento en contra fue muy intenso, íbamos a paso de hombre. Llegamos al mástil ya de noche y descendimos a Tafí del Valle en oscuridad absoluta”, recordó.
Finalmente, en el sexto día, pasaron por El Mollar e iniciaron el descenso a la llanura. “Quedamos admirados por la belleza del río Los Sosa, algo que se disfruta mucho viajando en bicicleta. A las 18 ya estábamos en la ciudad”, aseveró.
Los aventureros ya piensan en sus próximos viajes: cruzar la Cordillera de los Andes por el Paso de Jama y recorrer el corredor austral desde Usuhaia hasta Bariloche.

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