“El objetivo es formar gente que se dedique a la actividad cultural”

El teatrista Jorge Salvatierra lleva casi nueve años trabajando en barrios marginales como El Sifón, con muy buenos resultados.

TODOS JUNTOS. En El Sifón, los trabajos y proyectos surgen de reuniones amplias entre talleristas y vecinos. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
TODOS JUNTOS. En El Sifón, los trabajos y proyectos surgen de reuniones amplias entre talleristas y vecinos. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
15 Marzo 2009

En los barrios de la periferia, golpeados por la inequidad social, donde los problemas no se pueden disimular, se está vislumbrando una luz de cambio. “Esta vez el gran promotor del cambio es el arte”, asegura Jorge Salvatierra, quien actualmente coordina Sembrando Arte, un proyecto creado por él hace ocho años en los barrios Juan Pablo I, Juan Pablo II (El Sifón), 11 de Marzo y Los Plátanos.
“Yo vivo el barrio. La idea empezó con el teatro como una excusa para acercarnos a los chicos más pobres con un objetivo cultural y social. Te soy sincero... en un principio pensé que el proyecto sería rechazado en el barrio. Empecé con chicos de no más de 10 años pero hoy hay gente más grande”, dice Salvatierra que es docente en escenografía pudo acercarse a los jóvenes. “Existía la posibilidad de que a través de lo que yo sabía los jóvenes de los barrios más indefensos podrían ocuparse mentalmente de otras actividades”, aclara.
De esa manera, en 2004 los talleres de teatro se trasformaron en el programa Sembrando Arte (avalado en ese momento por la entonces Secretaría de Cultura), que está a cargo de un grupo de talleristas y psicólogos que trabajan ad honorem y que despliegan actividades como danzas folclóricas, música, carpintería y electricidad, entre otras. “La primera vez que fui al ‘Sifón’ hicimos el pesebre viviente y filmamos una obra de teatro. Luego me pidieron que vuelva. Empezamos siendo 15 personas; ahora somos un montón”, relata.

Sin “pasaporte”
Allí se organizaron grupos de teatro, uno de los cuales ya está inscripto en el Instituto Nacional del Teatro. Según Salvatierra, presentaron obras con un buen nivel actoral y se preparan para ofrecer funciones en escuelas de la provincia. “Nuestra meta es erradicar las drogas del barrio. Yo sabía lo que tenía que hacer, pero no sabía cómo. Comenzamos con teatro y las demás artes surgieron por inquietud de la gente”, cuenta.
“Mi principal objetivo es formar gente que se dedique a la actividad cultural”, asegura el coordinador del programa. Con esa propuesta incursionó en el año 2000 en las zonas más pobres de la ciudad y fue ganándose de a poco la confianza de los vecinos. Hoy no necesita “pasaporte” para entrar y salir. “Ahí trabajamos de lunes a lunes. Al principio me costó muchísimo porque lo chicos desconfiaban. Seguramente les recordaba a esa clase de personas que los buscaban y les decían ‘voten por mí’ para luego desaparecer”, explica.

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