La Iglesia rechaza la habilitación de más salas de juego

Monseñor Casaretto formuló una advertencia.

27 Octubre 2008

BUENOS AIRES.- La posible habilitación de nuevas salas de juegos de azar en la zona de San Isidro, y en otros distritos de la provincia de Buenos Aires, provocó la airada respuesta del obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto.
La iniciativa, según fuentes empresariales, sindicales y legislativas, es impulsada, aunque no abiertamente, por el Poder Ejecutivo provincial. La idea es habilitar ocho nuevas salas de juego y sus respectivas máquinas tragamonedas, y elimina las restricciones actuales para el crecimiento de este tipo de emprendimientos en el territorio que gobierna Daniel Scioli. publicó el matutino “La Nación”.
“El poder económico de los grandes empresarios del juego y sus alianzas con los poderes políticos son enormes. La compra de voluntades y de apoyos no reconoce límites”, advirtió Casaretto.
Los dichos del prelado coinciden con la prédica que lleva adelante la Iglesia, desde hace varios años, en contra de la instalación de casas de juegos, bingos y tragamonedas, al definirlas como destructoras de vida y fuentes de la ruina de muchas familias. “La Nación”, reconoció que el tema es delicado para el kirchnerismo y la Iglesia, cuyas relaciones han sido siempre difícil.
Uno de los empresarios más cercanos al matrimonio gobernante, Cristóbal López, se ha expandido fuertemente dentro del negocio del juego. Es dueño, entre otros, del casino flotante de Puerto Madero, y en Tucumán fue propietario de Casino Club, pero dejó de lado la concesión de los tragamonedas porque no cumplió con el contrato. Por eso, la cuenta pendiente de López es ingresar en el apetecible mercado bonaerense.
Casaretto es presidente de la Comisión de Pastoral Social y una de las voces más enérgicas de la Iglesia en la acción dirigida a frenar la difusión de la industria del juego. El mes pasado difundió una carta pastoral en la que transmitió su preocupación por la proliferación de las casas de juego, “que han favorecido en la sociedad conductas adictivas, con consecuencias fatales para muchas familias”.
Señaló que se confunde a la sociedad “aumentando la facilitación del vicio y la difusión del exceso”. Casaretto identifica la difusión excesiva de las casas de juego con la adicción y el consumo masivo, y cada vez más precoz, de droga y alcohol. (Especial)

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