Con mucho cariño, recuerda a Milo

29 Agosto 2008
"¡Hola! Me llamo Fernanda y quiero que conozcan a Milo Fernando. El entró en mi vida allá por octubre de 1997. Lo vimos con mi amiga Claudia, mientras deambulaba en la calle, abandonado y desnutrido.

como no tenía permiso de mis padres no lo recogí inmediatamente. En los días siguiente no volví a verlo, pero una amiga me acompañó a dar unas vueltas para ver si lo encontrábamos.

Lo buscamos hasta que, no me explico cómo, apareció en casa de otra amiga. Tenía mucha hambre, así que decidí adoptarlo pese a no tener autorización de mis padres. Claudia compró alimento y leche en el supermercado, por que yo no podía entrar a mi casa. Cuando llegué, me puse a pensar que no me dejarían quedarme con él, pero me sorprendí cuando mi mamá tomé al cachorro por entre las rejas de la casa y aceptó que se quedara.

Todos estábamos muy contentos con el nuevo integrante de la familia. Era un perro chiquito, como verán en la fotografía, pero con el tiempo creció. Siempre fue muy consentido: dormía en la cama de mis padres o de mi hermano y eran la adoración, en especial de mi papá, que siempre quiso un perro grande.

Al año siguiente perdí a mi padre. Eso nos afecto mucho a todos, y también a Milo que se enfermó gravemente por la pena y hasta tuvimos que internarlo. Luego hubo que cuidarlo mucho porque, como nos dijo su veterinario, era alérgico y no podía comer cualquier cosa. Gracias a Dios se recuperó.

Dos años después se fue mi madre, creo que me vio muy sola por que ya no se separo más de mí. Siempre se sentaba a mi lado y cuando me enfermaba permanecía junto a mi cama.

En los últimos años, su salud se quebrantó. Se volvió muy friolento, sus alergias aumentaron y sus huesitos se volvieron más frágiles, debió a la desnutrición que sufrió de pequeño. Hasta que no soportó más y se fue para siempre.

Me duele mucho su muerte. Les cuento nuestra historia porque Milo no era sólo un perro, porque siempre me acompañó en los momentos más triste de mi vid.

Con sus ojitos me miraba y me hacia reír y ponía su pelota en mi mano para jugar. Este es mi homenaje a mi papucho, mi negrito lindo, mi precioso Milo, mi amigo y hermano perro (como decía San Francisco).

Milo me decía todo con una mirada. Era mi cómplice en mis locuras y me consolaba cuando estaba triste. Deseo que te encuentres en un hermoso lugar donde juegues con tu pelota muy feliz.

Gracias por todo, nunca te voy a olvidar. Te quiero mucho. ´El verdadero amigo es aquel que a pesar de saber como eres te quiere´".

Fernanda R. Quipildor
Ferraqi@yahoo.com.ar



Cómo ser parte de "Tus Mascotas"
Para participar de esta sección, los lectores pueden enviar mensajes e imágenes de sus mascotas a redaccion@lagaceta.com.ar, bajo el título "Tus Mascotas".

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios